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El terremoto de las audiencias

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Antes de que termine esta década, vamos a ver en primera línea un terremoto en las audiencias. Los sistemas de medición y los estándares que han funcionado casi sin cambios desde mediados del siglo pasado ya no valen para la nueva sociedad hiperconectada. Las audiencias masivas quedan para eventos muy concretos, normalmente espectáculos deportivos, pero para todo lo demás, entramos en segmentos de audiencia cada vez más segmentados y especializados, en las que ya no basta con saber tu edad y sexo, sino desde qué pantalla estás consumiendo el contenido.

La gran afectada por este terremoto va a ser la televisión. La famosa caja tonta que ha definido el siglo XX y cambió por completo los hábitos de varias generaciones se enfrenta a su mayor reto hasta el momento: aceptar que ahora es sólo una pantalla más entre todas las que tenemos para consumir contenidos, y no siempre la más importante, pues el consumo de datos en móviles cada vez es mayor.

Las redes sociales han hecho mucho para dinamizar la televisión y poder ver reacciones en tiempo real de los televidentes. Ya es una práctica común indicar hashtags en los diversos programas para poder unificar y medir la conversación. Las cadenas se pelean por conseguir trending topics y los antiguos espectadores se convierten en comentadores en tiempo real. La gala de los Goya, el festival de Eurovisión, el último Gran Hermano… cualquier programa puede crear una conversación a su alrededor, ya no tenemos que esperar al día siguiente en la oficina, podemos comentar al mismo tiempo que lo estamos viendo junto a miles de personas en nuestra misma situación.

Las series de televisión tampoco se libran de esta revolución. El caso de la recientemente estrenada House of Cards es un buen ejemplo. Estrenada en Netflix, ha roto por completo con todas las convenciones, poniendo a disposición de los suscriptores del servicio todos los episodios de la primera temporada de golpe, en un experimento cuyos resultados veremos con el tiempo, pero ya hay algo insólito: en ningún sitio vamos a ver datos de las audiencias de House of Cards.

Tal y como ha explicado Ted Sarandos, de Netflix, la empresa de streaming no está ofreciendo datos de audiencia, porque para ellos, el saber que un número x ha visto los episodios no es tan importante como saber cuál es el comportamiento de esos espectadores: qué es lo que ven, a qué horas lo ven, en suma, qué tipo de contenidos audiovisuales consumen. Es una auténtica mina de oro que puede cambiar el esquema tradicional de la publicidad en televisión, cuyo impacto está en mínimos históricos, al menos en España.

Y puede cambiarlo porque si antes las audiencias se medían únicamente en términos cuantitativos, con algunos pequeños matices diferenciadores de edad o género, el caso de House of Cards puede ser el primero en el que los estudios de audiencia sean cualitativos. Conocer si la gente ve toda la temporada seguida o se programa un capítulo semanal, si la ve entre semana o los fines de semana, o qué otras series sigues además de esa, son claves para poder presentar nuevos contenidos audiovisuales dirigidos a públicos especificos. Antes, el objetivo era llegar al mayor número de gente posible; hoy el objetivo es llegar a la gente adecuada, la que está dispuesta a pagar por tu producto. Y para eso, los viejos modelos de audiencia ya no valen.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

20 de febrero de 2013 a las 9:09 am

Todo cambia para que todo siga igual

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La temporada 2010-2011 de radio y televisión ya lleva unos cuantos días y, como reza el título del post, aunque ha habido varios cambios, la situación sigue siendo la misma en nuestros medios de comunicación, con algunos matices.

A nadie le cabrá la menor duda que la noticia del verano (y me atrevería a decir que del año) es la marcha del equipo de Carrusel Deportivo de la Ser a la COPE, con denuncias y guerra de comunicados incluidas. Lo primero que viene a la mente es en qué estarán pensando los directivos de la Ser para haber dejado salir a prácticamente el 100% de componentes de un programa líder e insignia de la cadena. Si bien la marca Carrusel Deportivo sigue en la SER, sus nuevos responsables tienen mucho que trabajar si quieren hacer olvidar a sus predecesores. Y aunque todavía tendremos que ver cómo afecta eso a su audiencia, la SER sí ha recibido ya un golpe muy duro: en su reputación, especialmente online.

Con la incorporación de Paco González, Pepe Domingo y el resto de los antiguos miembros del Carrusel, la COPE ha hecho una apuesta muy fuerte para recuperar el segundo puesto en las audiencia que perdió ante Onda Cero. A la remodelación total del área de deportes, hay que sumar el fichaje de Ernesto Sáenz de Buruaga para el nuevo matinal de la cadena, Así son las mañanas, y los cambios hechos en su parrilla en la programación de tarde y fin de semana. Veremos cómo responden las audiencias, pero sí puedo atestiguar, por fuentes cercanas, que en la nueva COPE superdeportiva, la publicidad está entrando de tal forma que los comerciales no se pueden levantar de la mesa, o al menos es lo que me han dicho.

Las otras grandes cadenas nacionales, RNE, Onda Cero y Punto Radio se mantienen estables, con alguna incorporación como la de Rafael Martínez Simancas en la emisora de Vocento. Esperaremos al próximo Estudio General de Medios para ver si esa política de estabilidad se traduce en mantener audiencias y, sobre todo, para ver en cuántos nuevos oyentes aumenta la nueva COPE.

Esta estabilidad también se produce en el panorama televisivo español. Las cadenas tradicionales, esto es, de La 1 a La Sexta, no hacen grandes cambios ni grandes inversiones de cara a la nueva temporada, apostando cada una de ellas por sus productos autóctonos ya probados (series, cine, deportes, realitys…). Donde si hay movimiento es en el resto del dial de la TDT, con nuevos canales como Nitro o Boing, apostando por las series y la animación o La 10, el canal generalista de Vocento que dirigirá Ángel Expósito.

Pero en nuestro ámbito, donde estará todo el morbo es en ver quién gana la batalla de las tertulias nocturnas. El gato al agua de Intereconomía defiende su primer puesto, como buque insignia de su cadena y con fichajes de renombre como el de Jiménez Losantos. Como aspirantes están La Vuelta al Mundo de Veo7, con sus nuevos presentadores estrella (Buruaga, Luís Herrero, Fermín Bocos y Pedro J. Ramírez que se unen a Carlos Cuesta), y su nueva fórmula de cinco presentadores para cinco días de la semana. Finalmente, queda el Hoy de Iñaki Gabilondo, que ha apostado también por la estabilidad y la fórmula ya conocida.

Veremos cómo se desarrollan las audiencias de aquí a fin de año, tanto en radio como en televisión, y algo mucho más importante, cómo responden los anunciantes a esta nueva configuración del panorama audiovisual español.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

14 de septiembre de 2010 a las 10:46 am

La delgada línea entre periodismo y sensacionalismo

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Tras unos días ausente por motivos familiares, regreso a la actividad del blog y continúo refiriéndome al mismo tema que mi anterior post: la comunicación-espectáculo y el Mundial de Sudáfrica. A la espera de que mañana España cierre su pase a octavos de final, hay dos noticias fuera del ámbito deportivo que incluso han eclipsado lo que debería ser la cobertura informativa normal de un acontecimiento como el Mundial. No son otra cosa que las vuvuzelas y el caso de Sara Carbonero.

En lo que se refiere a las vuvuzelas, son un ejemplo perfecto del copo de nieve de Koch, del que ya hablamos en otra ocasión. Cuando no quedan informaciones originales y ningún medio puede distinguirse de los demás, las vuvuzelas han acudido al rescate para facilitar a los sufridos periodistas material para horas y horas de crónicas. ¿Quieres una explicación científica de por qué suenan así? La tienes. ¿Quieres saber cómo conseguir una? Los medios te dan la respuesta. ¿Eres un político y quieres ser original? Utiliza la metáfora de la vuvuzela. Aunque parezca una tonteria, este Mundial será recordado por este instrumento. Esto en sí no es ni bueno ni malo, pero ilustra a la perfección la tendencia humana a regodearnos en detalles accesorios y, si yo llevase la comunicación del Mundial, no estaría nada contento por ello.

Tampoco debe estar nada contenta Sara Carbonero con el famoso artículo de The Times que le culpa del bajo rendimiento de la selección española. Es extraño que haya sido precisamente The Times quien haya publicado una información claramente sensacionalista, y no otros tabloides más amarillos, pero muestra el nivel al que puede llegar un medio de comunicación por ofrecer una “información” diferente a la de los demás.

Desde aquí quiero romper una lanza a favor de la reportera de Tele 5 que está realizando su trabajo de una manera totalmente profesional y que creo que está intentando separar su vida privada de su profesión, aunque no con todo el éxito que querría. Criticarla por salir con Casillas o por ser una mujer bella sólo demuestra la cortedad de miras de los que hacen esas críticas, y afirmar que su presencia desestabiliza a su novio Iker Casillas es un insulto a la profesionalidad del portero de la selección. Su caso es un ejemplo de la delgada línea entre el periodismo, que quiere informar de lo que pasa, y el sensacionalismo, que sólo busca la audiencia a cualquier precio.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

24 de junio de 2010 a las 2:17 pm