EScomunicación

Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

Archive for the ‘tecnología’ tag

Lecturas 2.0 esenciales: Newpaper, de Albert Montagut

2 comentarios

Newpaper

Haz clic para comprarlo en Amazon

Leyendo Newpaper: Cómo la revolución digital transforma la prensa de Albert Montagut, siento mucha envidia, pues este es el libro que me habría gustado escribir si hubiese completado el libro de EScomunicación, hace algo más de un año. Pero también soy realista, jamás habría podido escribir un texto de la calidad de Newpaper. Aún habiéndolas vivido, me faltan muchos elementos para poder explicar todo lo que ha pasado en las últimas dos décadas desde que internet entró en nuestras vidas y las redacciones de los periódicos de todo el mundo.

Esa disrupción ha transformado por completo la industria del periodismo y la crisis económica ha precipitado ese cambio de paradigma hacia lo digital. La prensa se resiste al cambio digital, pero es un cambio inevitable y, como dice Montagut, no es un debate entre la rentabilidad de los medios, la independencia periodística y la calidad de los textos. Éste no es un debate entre editores, directores, reporteros y financieros. Es un debate existencialista: ser o no ser, vivir o morir.

La revolución de internet ha sido imparable e incluso hoy, cuando la sociedad vive cada vez más conectada, muchos siguen mirando hacia otro lado, ajenos a lo que ocurre. Nos encontramos en un nuevo mundo, un nuevo escenario en el que el rol del periodista ha cambiado por completo y donde el lector, hasta ahora protagonista testimonial del debate informativo, asume un papel protagonista al querer y poder intervenir en ese, hasta ahora, exclusivo juego.

Newpaper nos relata cómo hemos llegado a ese punto y cómo los medios de comunicación se enfrentan a los nuevos retos de la sociedad de la información. A través de entrevistas y declaraciones de más de treinta periodistas y profesionales de la información, Montagut nos da una lección de historia de los medios de comunicación, con especial énfasis en los medios españoles, contándonos los hitos más importantes de los últimos 20 años.

En el principio

En los primeros tiempos, la mayoría de los periodistas consideraba que el periodismo de internet era un género menor en relación con el de los diarios de papel., pero aún así todos los diarios españoles importantes abrieron sus dominios propios en la red durante los años 94 y 95, historia que Montagut nos cuenta con todo lujo de detalles. Algunos lectores más jóvenes pueden incluso encontrar términos que ya no existen, como las BBS, o conceptos hoy en día descabellados, como que un periódico creara un navegador propio para desarrollar todo el proyecto online del diario. Así eran aquellos primeros años.

Entonces, igual que ahora, lo importante era que el periodismo que se haga sea un buen periodismo. Su formato ahora ha cambiado, cambió en el pasado y previsiblemente volverá a cambiar en el futuro al hilo de la evolución tecnológica que se produzca. Pero las reglas permanecen, a pesar de la vertiginosidad de la sociedad de la información, que ha hecho que todo cambie.

La rápida transición hacia la pantalla ha difuminado los ciclos de trabajo periodístico. Un diario, como su propio nombre indica, es el resultado de un proceso que dura veinticuatro horas. Si se arroja en manos de la inmediatez de internet, con ciclos que vienen a durar un minuto o menos, el diario se transforma en otra cosa: lo que gana en rapidez, lo pierde en reflexión y en perspectiva. Su esencia desaparece. Lo único que no debía hacerse es lo que han venido haciendo muchos medios: dar al print la urgencia y la superficialidad del online.

La historia de la creación de las versiones web de El País y El Mundo, y del pulso entre ambas, es un paso por aquellos últimos años del siglo XX y primeros del XXI, que protagonizaron periodistas que hoy son referentes como Mario Tascón y Gumersindo Lafuente, que, en diferentes etapas, pasaron por ambos periódicos y sentaron las bases sobre las que descansan ahora sus páginas web. El experimento de El País en 2002 por el que se convirtió durante tres años en un medio de pago también es uno de los hitos de esa historia, explicando las razones por las que el diario de Prisa optó por esa vía, y cómo El Mundo aprovechó esa coyuntura para convertirse en la web en castellano más visitada del mundo.

El nacimiento de los llamados confidenciales es otro de los aspectos tratados por Montagut en Newpaper. Desde el Drudge Report estadounidense hasta elconfidencial.com español, estos medios nativos de internet han pasado de ser una recopilación de rumores a empresas periodísticas de pleno derecho, y lo son gracias a la vocación de hacer información propia. Quienes en la red se dedican al cotilleo político-financiero o, en el mejor de los casos, a cambiar de titular noticias de agencia, son “confidenciales” más o menos puros pero no periódicos digitales. A través de declaraciones de gente como Fernando Jáuregui, Alfonso Rojo, Arcadi Espada, Ignacio Escolar o Jesús Cacho,  se hace un mapa de los medios puramente digitales de nuestro país, que es donde descansa buena parte del futuro de la profesión.

En el futuro

La tecnología tiene una gran influencia en el futuro del periodismo, en la forma de redactar y comunicar, la distribución de la información, la configuración de las empresas periodísticas, el concepto de periodismo, así como la responsabilidad social del periodista y de las empresas periodísticas. Poca gente duda de que a nivel técnico el futuro del periodismo escrito reside en los soportes electrónicos -tabletas, móviles…- y que el papel es un dinosaurio en peligro de extinción, pero ese debate no es el importante, sino quiénes van a ser los periodistas del futuro y qué van a hacer las empresas del sector para financiarse.

La crisis económica ocupa los últimos capítulos de Newpaper, en los que Montagut analiza el ocaso de los periódicos de papel y el auge de tabletas y smartphonesEstos dos aspectos han configurado la mayor revolución periodística de la historia, imposible de resistir por nadie. Por ello, como indica Juan Antonio Giner, uno de los entrevistados, “lo que hay que salvar no son los periódicos, sino el periodismo; y la mejor forma de hacerlo es con más y mejor periodismo, sin complejos, con talento, pasión, creatividad e innovación”.

Ese nuevo periodismo debe tener en cuenta el cambio en la ecuación periodista/lector, que se encuentran en el mismo nivel, horizontal, cara a cara. Los lectores quieren leer sobre los temas que les interesan y sobre los que ya tienen información y opinión, y lograr que sea el periodista quien siga marcando la jerarquía editorial es el gran reto. Para eso, el periodista debe tener un conocimiento profundo de la tecnología, una habilidad que se puede adquirir y perfeccionar igual que la buena escritura.  Y hay que asumir que casi nada de lo que comunican los periodistas constituye ya una novedad para el público.

Hay muchos más temas en Newpaper, como el relato de la irrupción de los blogs o lo que fue Wikileaks para el periodismo, pasando por la explosión de las redes sociales o el caso Megaupload; también se habla y mucho del periodismo en España, con hitos como el proyecto del diario Público, el crecimiento y caída de los periódicos gratuitos o cómo se vivieron los atentados del 11-S y el 11-M. Pero creo que ya te habrás hecho una idea de por qué considero Newpaper una lectura esencial.

Si necesitas una historia de internet y los grandes cambios que ha propiciado en el mundo de la comunicación, si necesitas un estudio sobre la evolución de los medios de comunicación en España en las últimas décadas y si quieres conocer la opinión de muchos de los periodistas y comunicadores que han estado en el centro de la revolución digital, debes leer Newpaper.

Si te gustó este post, compártelo.

Descárgate el libro Herramientas Digitales para Periodistas

Deja tu comentario

Ya está disponible la segunda edición actualizada del libro Herramientas Digitales para Periodistas, escrito por la periodista Sandra Crucianelli con el apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Este libro electrónico, disponible en formato PDF, es un excelente compendio de herramientas para cualquier periodista que deba desenvolverse en un entorno digital, lo que significa que todo periodista que se precie debería echarle al menos un vistazo.

Pistas para sacar el máximo partido de los buscadores y las redes sociales, consejos para iniciarse en el periodismo de datos, y listados de herramientas de audio y vídeo y de otras para poder crear encuestas en línea, enviar mails anónimos o con adjuntos de gran tamaño son solo algunos de los puntos destacados de este libro. Una lectura totalmente recomendada para aquellos periodistas que no sepan manejarse en internet y también para aquellos periodistas experimentados que quieran tener un manual de referencia y consulta rápida siempre a mano.

Puedes consultar en línea el libro a continuación, y también puedes descargarlo desde la página del Centro Knight en este enlace o a través de la biblioteca virtual de Escomunicación.

Herramientas Digitales Para Periodistas – Segunda Edición.pdf by Miguel Ángel Alonso Pulido

 

Si te gustó este post, compártelo.

Los buenos viejos tiempos del periodismo no existen

Deja tu comentario

20090823-Typewriter-12

El público está cada vez menos familiarizado con el mundo print que existía antes de internet. Cualquier persona menor de cuarenta años en el mundo desarrollado no ha conocido jamás un mundo sin internet. Y cualquier persona por debajo de los treinta años nunca ha conocido un mundo sin noticias realmente de gran alcance provenientes de otras redes que las online. Para estos consumidores, no hay posibilidad de evocar los “buenos tiempos”, cuando las noticias estaban en la jurisdicción de los directores de medios, los políticos y editores. Estos consumidores nunca vivieron en tales “buenos viejos tiempos”, que para ellos nunca fueron buenos. Se trata simplemente de los “viejos tiempos”.

 

Craig Forman, en el libro Newpaper de Albert Montagut.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

13 de diciembre de 2013 a las 9:09 pm

Seis motivos para que los periodistas pierdan el miedo a programar

Deja tu comentario

Coding

No es la primera vez que trato en EScomunicación sobre los periodistas y la programación; en mayo pasado ya hablé sobre este tema, que en el mundillo del periodismo hispanoamericano parece que no tiene el mismo alcance que en el periodismo anglosajón, donde cada cierto tiempo resurge el tema, con sus defensores y detractores. Más allá de repetir los argumentos que usé en su momento, me gustaría destacar los seis puntos que ha usado recientemente Paul Bradshaw en Online Journalism Blog para demostrar que aprender a programar, en el sentido de conocer los fundamentos del código, es esencial para los periodistas en la era de internet.

  • Afecta directamente a la información a la que puedes acceder. Si saber cómo usar las funciones avanzadas de búsqueda de Google puede marcar la diferencia a la hora de encontrar información en la red, imagina qué podrías conseguir si añadimos el aprendizaje de otros conceptos como una API o la red profunda.
  • Afecta a cómo puedes filtrar y procesar toda la información que te llega, una habilidad inapreciable ante la sobreabundancia de información en la que vivimos. Hace poco hablé de ello y cómo organizar y gestionar tus fuentes de información, pero si además de saber usar esas herramientas puedes añadir códigos personalizados a tus necesidades, nunca te verás afectado por una sobrecarga informativa.
  • Afecta a tu capacidad de verificar fuentes y documentos. Saber cómo conseguir los metadatos de un documento de Office, un PDF o una imagen puede ser la clave para detectar una falsificación y saber cómo conseguir el Whois o verificar la caché de un sitio web pueda darte información muy valiosa sobre los propietarios de ese sitio.
  • Afecta a cómo puedes proteger tus fuentes. Para todo periodista, proteger la identidad de una fuente es esencial y hay ocasiones en las que solo se habla con esas fuentes mediante correos electrónicos, por lo que saber cómo navegar de forma anónima, cómo usar clientes seguros de mensajería instantánea o los fundamentos de la encriptación de e-mails es un conocimiento cada día más necesario.
  • Afecta a tu habilidad para aprovechar el conocimiento de los usuarios. En el año 2009, el periódico The Guardian pidió ayuda a sus lectores para examinar los 700.000 documentos sobre gastos de los miembros del Parlamento Británico, permitiendo que cualquier ciudadano pudiera examinar esos archivos, anotarlos y comentarlos. No todos los periodistas se verán en esa tesitura y normalmente podrán hacer su trabajo solos, pero nunca hay que olvidar que siempre hay alguien que sabe más que tú; aprovechar su conocimiento solo puede beneficiarte y para ello necesitas saber cómo y qué herramientas debes desarrollar.
  • Finalmente, afecta a cómo puedes conseguir que los usuarios se involucren. ProPublica tiene en su web una base de datos en la que se puede comparar diferentes escuelas e institutos de todo Estados Unidos. Cualquier usuario puede buscar la escuela a la que va su hijo y compararla con el resto de las de la ciudad, o incluso del estado, para comprobar las diferencias entre las mismas: cuál tiene el profesorado más experto, dónde hay más becas de comedor, etc… Una herramienta como esta es un gran ejemplo de servicio público y para ello también hay que saber cómo desarrollarla.

Todas estas razones son más que suficientes para perder el miedo al código. No tienes por qué tener el nivel de un programador, porque como periodista no es tu trabajo; pero sí te ayudará mucho tener las nociones necesarias para saber qué puedes pedir y qué se puede conseguir a partir de la información que obtienes. Además, gracias a ese conocimiento, podrás obtener más y mejores informaciones. En la licenciatura de periodismo, al menos cuando yo la estudié hace unos cuantos años, hay asignaturas como Principios de economía o Introducción a las ciencias jurídicas; ya es el momento de que haya una o más asignaturas dedicadas a conocer fundamentos de programación y todas las herramientas que hay en la red. Parafraseando a Woody Allen, es el sitio donde vamos a pasar el resto de nuestra vida.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

18 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

Pedro J. Ramírez habla sobre el cambio de piel de El Mundo

Deja tu comentario

Desde EScomunicación vamos a observar con mucho interés cómo funciona la iniciativa del diario El Mundo, ese “cambio de piel” con el que el diario fundado por Pedro J. Ramírez quiere ponerse en vanguardia del cambio de paradigma digital. Habrá tiempo para valorar y estudiar en profundidad su estrategia, en la que aumenta los diferentes modos de cobro para aquellos lectores que deseen suscribirse y mantiene el acceso gratuito a sus informaciones hasta cierto límite. El Mundo puede triunfar o fracasar con este experimento, pero nadie puede negar que es una apuesta valiente por conseguir nuevas fuentes de financiación para paliar las pérdidas de la edición impresa.

Por su interés, reproducimos el hangout que tuvo el director de El Mundo con sus lectores el pasado lunes, en el que explica las claves de esa estrategia.

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

8 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

Lecturas 2.0: The cult of the amateur, de Andrew Keen

1 comentario

Haz clic en la imagen para comprarlo en Amazon. No hay edición en castellano

Reconozco que no sabía que esperar del libro The Cult of the Amateur de Andrew Keen. ¿Sería un análisis de cómo el contenido generado por los usuarios ha transformado todas las industrias de contenidos culturales o más bien un manifiesto en defensa del actual status quo y un ataque a los aficionados? Con el subtítulo de Cómo los blogs, MySpace, Youtube y el resto de contenido generado por los usuarios está matando nuestra cultura y economía, la segunda opción era la más plausible, y su lectura no ha hecho más que reafirmarme en esa opinión. El libro de Keen tiene algunos puntos válidos, pero su tesis principal es elitista y no es más que una versión moderna del ludismo, obviando todas las cosas buenas que la popularización de la tecnología ha hecho posible. Además, es un libro terriblemente anticuado y no solo porque se escribiera en 2007; la perspectiva del tiempo ha hecho lo que quizás pudieran ser puntos válidos en su momento, hayan sido completamente superados por el paso de los años.

Para Keen, la palabra amateur es un adjetivo peyorativo, en el que los aficionados nunca están a la altura de los profesionales. Es cierto, como él afirma, que el talento es y siempre será algo escaso, pero de ahí a sostener la postura elitista de que quiere ser informado y entretenido tan solo por profesionales entrenados y con talento hay un abismo. Utiliza el teorema del mono infinito para afirmar que los millones de usuarios conectados en sus ordenadores son esos monos aporreando máquinas de escribir, creando un infinito bosque digital de mediocridad, desde comentarios políticos sin fundamento hasta vídeos caseros insulsos, música amateur vergonzosa y poemas, ensayos o novelas ilegibles. La tecnología no ha traído más cultura a las masas, y la audiencia y el autor se han convertido en uno y el mismo, transformando la cultura en cacofonía.

El autor considera que la democratización de los contenidos, a pesar de su idealización, está socavando la verdad, agriando el discurso cívico y empequeñeciendo los conocimientos, la experiencia y el talento. La revolución de la web 2.0 tiene como consecuencia menos cultura, menos noticias confiables y un caos de información inútil; cada anuncio gratuito en Craigslist supone un anuncio menos en un periódico local; cada visita a Wikipedia supone un cliente menos para una enciclopedia editada e investigada profesionalmente como Britannica; cada canción o vídeo gratuito es un CD o DVD vendido menos, y menos royalties para el artista que lo creó. El talento requiere trabajo, capital, conocimientos e inversión, requiere la compleja infraestructura de los medios tradicionales: agentes, editores, publicistas, técnicos, comerciales… Para Keen, el talento es construido por los intermediarios y si los eliminas, también estás eliminando el desarrollo del talento. Por eso, afirma que en en un mundo en el que todos somos amateurs, no hay expertos.

INTERNET NO ES EL PROBLEMA, ES EL MAL USO QUE SE PUEDA HACER

Llegados a este punto, creo que no hace falta que siga resumiendo el libro, pues la postura de Keen ha quedado más que clara, una postura con lo que no podría estar más enfrentado. Keen reniega de todo lo que suponga contenido generado por los usuarios y responsabiliza a internet de todos los males; el ejemplo más flagrante es al principio del libro es cuando recuerda la masacre del instituto Jokela y dice que la historia del asesino había sido si no causada directamente por la web 2.0, al menos facilitada. Argumentos de ese tipo, en los que se culpa no al autor si no a cualquier circunstancia que le rodea, hacen que sea muy difícil hacer caso a Keen cuando intenta posteriormente razonar sus tesis.

Tampoco ayudan algunas asunciones que hace en el libro, que son fruto de la época en que se publicó, como dar por buena la predicción de que MySpace valdría 15.000 millones de dólares en 2011, pero hay otras que simplemente se caen por su propio peso. Por ejemplo, menosprecia la compra de Youtube por Google y la califica como el negocio de dos veinteañeros que han conseguido 1.600 millones de dólares por un sitio con 18 meses de vida que no da beneficios. Algunos años después, su error y el acierto de Google han quedado más que demostrados. O igual que cuando toma como ejemplo de la popularidad de los juegos online a Second Life. No importa que incluso en 2007, otros juegos como Lord of The Rings Online o, sobre todo, World of Warcraft tuvieran muchos más usuarios que Second Life; Keen lo usa porque así puede relacionar los juegos online con los vicios y perversiones que podían realizar los usuarios en aquel juego, como si en la vida real no se pudiera.

Los únicos puntos en los que puede uno estar de acuerdo con Keen son los relativos a la pornografía y la protección de datos. En el primer caso, es totalmente cierto que hay que buscar e implementar todos los medios posibles para que ese material no llegue a los menores de edad, y eso debe incluir por fuerza a las familias y los padres, que deben enseñar a sus hijos a usar internet de forma responsable. En el segundo, también estoy de acuerdo en que hay que establecer límites legales al tipo de datos que pueden ser almacenados sobre nosotros, además del tiempo que pueden ser guardados, para poder protegernos contra filtraciones de datos que pueden acabar en humillaciones públicas o, en el peor de los casos, robos de identidad.

LA CRISIS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

¿Y qué tiene que decir Keen sobre los medios de comunicación? Pues, oh sorpresa, que los periódicos y revistas, que para él son una de las fuentes de información más fiables de nuestra época, están en decadencia gracias a la proliferación de blogs gratuitos y sitios como Craigslist que ofrecen anuncios clasificados gratuitos, minando una de sus principales fuentes de ingresos. Por supuesto, que la caída de ventas viniese de muchos años antes de que hubiese internet no tiene nada que ver, toda la culpa de la caída de los periódicos es culpa de Craigslist y de los blogs, así en general. No se qué hacen tantos expertos estudiando la desaparición de la prensa escrita, cuando Keen resolvió el dilema hace años.

En opinión de Keen, la democratización de los medios implica que nos encontramos en un mundo sin editores donde vídeos, podcasts y blogs pueden mostrar sus creaciones amateur a voluntad al mundo, y nadie comprueba sus credenciales o evalúa ese material; por ello, afirma, los medios son vulnerables a contenido no fiable de todo tipo y condición. Cuando cada vez hay menos editores y críticos profesionales ¿cómo vamos a saber qué y a quién creer? Vamos, que para Keen es mejor que los “profesionales” les digan al resto del mundo lo que deben creer. Puede que yo sea muy optimista, pero confío en el sentido común de la gente y que sabrá distinguir informaciones de opinión; es cierto que habrá muchos que no, pero la alternativa supondría demasiado control por parte de unos pocos y pérdida de libertad para todos.

Para concluir, simplemente diré que es un libro interesante de leer y puede que hasta necesario, aunque esté profundamente en desacuerdo con las tesis de Keen; The Cult of the Amateur ha sido superado por los años, pero es un buen recordatorio de los argumentos que algunos usan contra la red. Ya hoy se pueden leer como una curiosidad histórica, así que dentro de unos cuantos años, estarán totalmente superados por el paso del tiempo, en el que los avances tecnológicos habrán traído nuevas ventajas y también nuevos problemas, que sería de tontos negarlo. Pero es imposible poner puertas al campo y la red, con todo lo que conlleva, está aquí para quedarse.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

1 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

7 claves sobre el uso de tabletas en España

2 comentarios

Esta semana hemos conocido el #InformeTAB realizado por la Universidad Internacional de La Rioja, realizado para conocer el uso que los españoles hacemos de las tabletas. Aquí tienes algunas claves de ese informe.

  • Las tabletas más comunes en España son los diferentes modelos de Samsung (32%) y Apple (28%). Fuera de estas dos marcas, existe una gran dispersión del resto de dispositivos, con muchos fabricantes y modelos con escasa penetración en el mercado.
  • El uso entre hombres y mujeres es muy parecido y ronda las 2 ó 3 horas diarias, aunque los jóvenes las usan más intensivamente que los más mayores.
  • El uso más común de una tableta es la comunicación (por mail o redes sociales), tanto para hombres como mujeres. Tras la comunicación, la información y los juegos son los usos más extendidos. Hay muchos otros usos, pero tienen más que ver con lo original de las aplicaciones instaladas que con las características del dispositivo.
  • La gente más joven lo que hace principalmente es leer su correo electrónico cuando se levanta. Los usuarios de 25 a 34 años son más precavidos y lo que más hacen es consultar el tiempo cuando se levantan. A las personas de más de 35 años les gusta estar más informadas que al resto de grupos, y usan la tableta para leer el periódico por la mañana. Los mayores de 55 años lo que más hacen es conectarse a las redes sociales cuando llegan a casa.
  • El análisis de las aplicaciones instaladas muestra que las más descargadas son redes sociales, juegos y utilidades, aunque estas últimas se descargan mucho pero se usan poco. Las aplicaciones de prensa no aparecen en los primeros puestos de descarga a pesar de ser el segundo contenido más consumido en las tabletas. Seguramente, la mayoría de la gente prefiere consumir ese contenido a través del navegador antes que en una aplicación.
  • El 56% de los usuarios reconocen emplear la tableta para comprar por Internet, casi el doble que la tendencia de compra normal del resto de internautas (31%). La mayoría de los productos que se compran son productos electrónicos, viajes y ropa.
  • El 77% de estos usuarios prefieren comprar en los sitios de comercio electrónico con el navegador antes que con una aplicación específica. Una posible explicación es que con las aplicaciones sienten el riesgo de consultar solo una selección de la oferta total que hay en los sitios web.

Puedes descargar el informe completo aquí, o consultarlo en la biblioteca virtual de EScomunicación.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

25 de octubre de 2013 a las 9:09 pm