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Lecturas 2.0 esenciales: Public Parts, de Jeff Jarvis

Haz clic para acceder a la versión inglesa en Amazon.es. No hay versión en castellano por el momento.

El libro Public Parts de Jeff Jarvis es el primer estudio medianamente serio que he leído sobre lo privado (privacy) y lo público (publicness) en la era digital, y cómo lo uno no excluye a lo otro, sino que son interdependientes. Es imposible definir lo privado sin examinar lo público y viceversa. Jarvis explica que ya estamos viviendo nuestras vidas de forma cada vez más pública, compartiendo nuestros pensamientos, fotografías, vídeos, lugares, compras, recomendaciones y mucho más en Facebook, Twitter, Flickr, Youtube, Foursquare y otras plataformas creadas por empresas que basan su razón de ser en compartir. Por eso, el debate sobre qué es privado y qué es público será uno de los más importantes de los próximos años.

La tecnología ha cambiado nuestra forma de ser, y como nos encontramos en esta época de cambio de paradigma, hay mucha resistencia al cambio y miedo a lo desconocido. ¿Qué cosas necesitamos mantener privadas y por qué? ¿Cuáles son las raíces de nuestro temor a perder la privacidad? ¿Cómo relacionamos las diferentes visiones de la privacidad que cada persona tiene? Son preguntas que todos debemos empezar a tener en cuenta. Al igual que en la vida real, en internet cada persona debe poner sus propios límites a lo que quiere compartir con los demás, pero también tiene que sopesar las oportunidades que se pueden perder si no se es público, como recuperar amistades o hacer nuevas relaciones y contactos profesionales.

No sólo las personas deben hacerse estas preguntas. Los gobiernos también han de decidir sobre lo privado y lo público. Jarvis afirma, y yo coincido con él, que los gobiernos deben ser públicos por defecto y privados sólo por necesidad. Hay muchas razones para que haya información restringida bien sea por seguridad, por investigaciones criminales o por cuestiones diplomáticas. Todo lo demás tiene que ser público, es nuestra información. Pero los gobiernos no actúan así, y por eso surgen nuevas especies como Wikileaks, contra los que el status quo puede luchar, pero no prevalecer. Clasificar más información como secreta no es la respuesta, porque cuánto más secretos ocultas, menos confiable eres para decidir qué es secreto. La transparencia en la vida pública es la mejor estrategia.

Al igual que los gobiernos, también las empresas deben valorar los beneficios que les supondría ser más públicas.  Imagina una empresa que escuchase a sus clientes y que colaborase con ellos para que le ayudaran a diseñar los productos. Esa colaboración en el diseño daría a la empresa un producto con una demanda certificada, lo que estabilizaría las ventas y eliminaría los riesgos que siempre supone lanzar un nuevo producto. Además, la imagen de la marca cambiaría, transformando a la empresa en la compañía que convierte a sus clientes en socios. ¿Como consumidor, quien no elegiría a una empresa así? En un mundo enlazado y una economía basada en relaciones, el aislamiento sale muy caro.

Newspapers B&W (3)

Public Parts para los periodistas

En lo que al periodismo se refiere, Jarvis (que es profesor de periodismo en la City University de Nueva York) habla de la diferencia entre el trabajo periodístico como producto finito y el trabajo periodístico como proceso inacabado. Si anteriormente todos los productos periodísticos tenían un principio y un fin en el espacio y en el tiempo, hoy eso ya no es así. La noticia digital nunca muere, es un proceso continuo con múltiples autores en el que los periodistas no son ya los dueños únicos de la información.  El periodismo del futuro estará en una continua fase beta, mejorándose y reinventándose a cada momento.

La profesión periodística se enfrenta a un proceso de transformación, dentro de una crisis económica que coincide con el paso de una economía industrial a una economía digital en la que la información es la nueva moneda. Y ante estos cambios, sólo hay dos posibilidades: resistirse, lo cual es inútil, o intentar entenderlos y aprovechar las oportunidades que representan. Las empresas periodísticas harían bien en construir su futuro digital antes que proteger su pasado impreso. 

El problema para las empresas periodísticas es que la vieja arquitectura de sus mercados ha sido barrida por la red y la transparencia que exige. Los medios solían construirse sobre marcas. Para conseguir contenidos, accedíamos a esa marca y comprábamos su publicación o veíamos su programa. Eso daba el control al propietario del medio, pero ahora esa relación se ha invertido.

Ahora todo empieza en el consumidor, que se hace una pregunta. Y ante la sobreabundancia de información en que vivimos, la industria de la búsqueda, personificada en Google, es la que encuentra las respuestas. Si tu contenido está ahí con la respuesta (que puede ser el resultado de un partido o la última noticia sobre sobre un suceso), estupendo. Si no lo está, es como si no existieras.

Después llegó una fuerza más poderosa que las herramientas de búsqueda: nosotros. Nuestros enlaces a través de Twitter, Facebook, blogs y otras herramientas sociales desafían el poder del propio Google. El contenido no es la clave, la distribución tampoco. Las relaciones son la clave, y esas relaciones y cómo se construyen, cuáles son públicas y cuáles son privadas, serán lo que determine nuestro futuro.

En resumen, el libro de Jarvis es una mirada muy necesaria a las nuevas realidades que provoca el cambio tecnológico, planteando muchas preguntas y respondiendo algunas de ellas. Quiero terminar este post con una cita del mismo, que creo lo resume perfectamente (la negrita es mía).

Internet, ordenadores exponencialmente más rápidos, almacenamiento de datos cada vez más barato, bases de datos mayores y más eficientes, tecnología móvil, cámaras en cada esquina y cada mano y en el cielo, notación geográfica de la información, redes sociales y plataformas omnipresentes de publicación hacen posibles formas completamente nuevas de recopilar y compartir información. Y pueden ocurrir cosas malas. Es sabio y prudencial considerar esa posibilidad y prevenirse contra los peligros, como proclama el ejército de partidarios de la privacidad. Pero esas nuevas tecnologías también representan nuevas oportunidades, que podríamos perder si estamos demasiado ocupados construyéndonos un bunker.  

El futuro del periodismo pasa por volver a las raíces del periodismo

Desde hace tiempo, vengo manteniendo que el periodismo no está en peligro, son las empresas periodísticas las que lo están. Por eso me sorprende ver peticiones de ayuda gubernamental, que temo serán para mantener las cosas como están en vez de apostar por el cambio. La profesión atraviesa un momento convulso, motivado tanto por la crisis económica como por el cambio de paradigma de los átomos a los bits. La solución a la crisis del sector no está en las subvenciones, está en inventar nuevos modos y maneras para los medios de comunicación y para eso los periodistas tenemos que cambiar nuestra mentalidad.

En la facultad de Ciencias de la Información, se me enseñó que mi papel es informar el público, lo que implica que el público está desinformado. Como somos nosotros los que le contamos al público las cosas que no sabe, los periodistas nos hemos puesto por encima del público y nos hemos separado de él, acogiéndonos a nuestro estatus de informadores (teóricamente) objetivos y sin opinión, más puros y mejores que los políticos que cubrimos y los ciudadanos a los que servimos.

Creo que hay que cambiar, comenzando por cómo se desarrolla el trabajo periodístico. Ante la sobreabundancia de información en la que vivimos, ¿qué necesidad hay de destinar recursos y pelear por ser el primero en dar la noticia, cuando hoy esa diferencia se mide en minutos o incluso segundos? Una cosa es un scoop o exclusiva, para el cual sí hay que esforzarse, y otra querer ser el primero en sacar la composición del Gobierno cuando la anuncia Rajoy, algo para lo que no tiene sentido gastar energía, nadie recordará que fuiste el primero.

Ya lo dijo Seth Godin: No necesitamos que los periodistas profesionales nos retuiteen las noticias, así lo único que se consigue es dividir la tarta de la atención del público en porciones cada vez más pequeñas. Tampoco necesitamos que todos los medios nos cuenten la misma noticia, eso sólo vale para que veamos con más claridad la ideología de cada medio.

El reto más importante del periodismo profesional en el futuro es conseguir escribir no sobre el último trending topic, sino sobre aquello que no se ha escrito aún, poniendo el foco donde antes había sombras y contando algo nuevo. Para eso has de escuchar a tu público y escribir pensando en él, que al fin y al cabo es tu jefe directo, el que te permite seguir siendo periodista. Y sin tener miedo a copias, descargas o pirateos. Como ha escrito hace poco Jonathan Coulton, “haz un buen producto y después permite que la gente pueda comprarlo de forma fácil. Ahí tienes el plan anti-piratería definitivo”. El futuro del periodismo pasa por volver a las raíces del periodismo. 

 

La era de la tablet: Mi experiencia con la Motorola Xoom

Tal y como prometí el pasado lunes, hoy voy a hablar de mi experiencia con la tablet Motorola Xoom. El que fue mi regalo de Navidad adelantado se ha convertido en muy poco tiempo en un gadget imprescindible. Ya conté en un post anterior cómo fue el proceso de elección de la tablet y no me voy a repetir, así que sin más dilación vamos a examinar lo que os ha traído aquí, la Motorola Xoom.

La Motorola Xoom. Hay vida más allá del iPad, gente.

En lo que se refiere a características técnicas, hay otras páginas donde se ha analizado la Xoom y todos sus componentes, y a ellas os remito. Dicho esto, he de decir que la primera impresión que se lleva uno al tener la Xoom entre las manos es de solidez, buenos acabados y un diseño estético y funcional. En cuanto a peso no es un iPad desde luego, pero es mucho más ligera de lo que parece y no es nada incómoda para llevarla con una mano o sujetarla durante un periodo razonable. Además, la versión 3.2 de Android es muy estable y permite aprovechar al máximo las capacidades de la tablet.

La funda oficial, una compra muy aconsejable.

La Xoom encajada en su funda y con este blog en pantalla.

Aquí podéis comprobar como queda la tablet en horizontal y cómo viene preparada la funda para ejercer de soporte.

Un accesorio esencial para toda tablet es una funda para protegerla, y la funda oficial de la Xoom cumple de sobra con esa función. Es una funda ligera que no añade apenas peso a la tablet y la protege a la perfección, dejando libre la cámara trasera y los botones de volumen. El único pero que se le puede poner es la carencia de un hueco para poder cargar la tablet con ella cerrada, pero como sí se puede estando abierta, no es problema

En mi caso he adquirido una funda adicional con teclado bluetooth incorporado, para poder escribir textos largos, y he de decir que funciona a la perfección. La carencia de Ñ no supone ningún problema, ya que se puede configurar el teclado al español sin problema y asignar dicha letra a la tecla que nos plazca. Este post esta escrito con dicho teclado, de hecho.

He aquí la funda con teclado Bluetooth. Se carga mediante un puerto microUSB en el lateral.

Detalle del sistema de sujeción para poner la Xoom en horizontal.

Aquí podéis apreciar la Xoom dentro de la funda y con la aplicación de WordPress funcionando y lista para postear.

Ahora con la Xoom he modificado por completo mis hábitos de consumo de contenidos e información. Me permite jugar, leer comics y libros, consultar mi correo electrónico, ver una película o serie de televisión, navegar por internet, leer los apuntes de Google Reader o conectarme a redes sociales mediante un único aparato y sin necesidad de encender el ordenador. Y no hablemos ya de tomar fotos o vídeos, ampliar su capacidad con una tarjeta microSD o poder conectarle un pendrive o un ratón por su puerto microUSB. Las posibilidades son infinitas.

La aplicación del Reader es una de las que más uso en la Xoom.

Una pequeña muestra de los comics que tengo pendientes de leer, tanto en español como en inglés.

Además del Asphalt 6 HD (en la imagen) tengo instalados otros como Cordy o GTA III y clásicos como Air Control, Fruit Ninja o Angry Birds.

Las películas se ven de lujo en la Xoom, mucho mejor de lo que esta pobre imagen da a entender.

La aplicación oficial de Twitter va muy bien en la Xoom, pero no está optimizada para tablets.

Por eso afirmo que la era de la tablet ya está aquí. La comodidad y facilidad de uso de estos aparatos va a hacer que se conviertan poco a poco en un elemento más de nuestra vida cotidiana y sólo su (todavía) alto precio impide que sean más populares. Por suerte, eso se irá corrigiendo con el tiempo. Al fin y al cabo, hace quince años los móviles también eran un gadget inalcanzable para la mayoría…

El suicidio de la industria editorial

The Book IV

En mi opinión, el artículo publicado el pasado domingo en El País, “Guerra abierta por el precio del libro”, es la primera andanada del año de los intermediarios de la industria editorial para seguir manteniendo el statu quo. Conscientes de que el aumento en la venta de lectores electrónicos (tablets, kindles y resto de dispositivos) amenaza su modelo de negocio decimonónico, contraatacan despreciando (“el kindle es bastante malo, como todas las cosas baratas”) o directamente infravalorando la realidad (“Es más la publicidad que se da al tema de los dispositivos que lo de verdad suponen las descargas”).

Ante argumentos tan falaces, no merece la pena ni rebatirlos. Seguramente para los autores de esas dos frases, los éxitos de Juan Gómez-Jurado o Fernando Trujillo no merecen la pena. Da igual que uno sea el autor más vendido de Amazon.es o que el otro haya vendido 4.500 ejemplares en un mes. Como son baratas, por deducción sus novelas son “bastante malas”.

Pero claro, ¿qué podemos esperar de una industria que no es capaz de poner precios decentes? Las editoriales pequeñas sí parece que se están dando cuenta y ponen precios razonables, pero las grandes no se dan cuenta que las reglas han cambiado y que no pueden poner el precio que quieran. ¿Cómo pueden pretender que alguien pague casi 17 euros por el ebook de La caída de los gigantes de Ken Follett (precio en Casa del Libro, Fnac y Amazon) cuando lo tiene en bolsillo por menos de 13 (Casa del Libro, Fnac y Amazon)?

Y de esta manera tan simple, la industria editorial española se está suicidando.

Actualización 24 de enero: Si ha seguido cualquiera de los enlaces, veras que el precio de La caída de los gigantes ha bajado hasta menos de nueve euros (Lástima no haber hecho una captura de pantalla de los precios anteriores).  Nueve euros aún sigue siendo quizás algo caro, pero es más barato que en bolsillo y, al menos, es el reconocimiento de la industria editorial de su propio suicidio.

Tres fenómenos que marcarán el futuro del periodismo

Índice Analítico

La columna semanal de Ken Doctor en Nieman Journalism Lab siempre es una lectura muy recomendable. En su texto del pasado 15 de diciembre, “The newsonomics of the magic formula for 2012″, se refirió a los tres grandes fenómenos que han cambiado el panorama de la comunicación durante el pasado 2011, creando nuevas posibilidades para periodistas y medios de comunicación en todo el mundo, y que paso a comentaros.

  • La era de la tablet está aquí. El primer sustituto real para la letra impresa ha barrido a los detractores, a los escépticos y a los formatos competidores (como los netbooks) y se ha establecido como el soporte del presente y del futuro para consumir contenidos.  Yo mismo soy un converso a las tablets desde que adquirí mi Motorola Xoom y para finales de semana habrá un nuevo post hablando sobre mi experiencia con ella. Sólo adelantaré que estoy totalmente de acuerdo con Doctorow y que las tablets están cambiando la forma en que el público consume contenidos y accede a la información.
  • El nuevo modelo de pago es la tarifa plana. Estos últimos años los diferentes medios de comunicación han intentado buscar el modelo para rentabilizar en la red los contenidos impresos, mediante fórmulas como los paywalls o el pago por contenido. Todo eso desaparece a medida que se impone el modelo de la tarifa plana: pagar por el acceso a la información y su uso en cualquier soporte, sea papel, online, tablet o smartphone. De esta forma los usuarios pasan a ser consumidores y clientes, que refuerzan su vínculo con el medio de su preferencia pagando tanto por el contenido como por la comodidad del acceso universal. Cada medio debe buscar su propia fórmula dentro de este modelo, pero aquellos que lo consiguen son los que empiezan a ver la luz al final del túnel.
  • Los filtros sociales se unen a los filtros editoriales. Con la explosión de las redes sociales, particularmente Facebook y Twitter, el filtro que ofrecían los medios de la actualidad informativa ha desaparecido. Ahora, son los usuarios los que filtran las noticias a su antojo, eligiendo cuándo y cómo compartir aquellas que les gustan, con lo que la noticia digital nunca termina de morir. Pero la novedad de 2011 es que ese filtro social está implementándose en los modelos de negocio de los medios. Y esto es así porque los medios deben hacerse sociales si quieren sobrevivir.

 

La erosión de la pirámide de los contenidos

El siempre recomendable Seth Godin publicó hace unos días un interesante post titulado The erosion of the paid media pyramid, que me pareció particularmente interesante, y quería compartirlo con los lectores del blog. En él, Godin analiza la pirámide de valor de los contenidos según su precio:

Así, nos encontramos en la base con los contenidos gratuitos, que normalmente sirven para llamar la atención sobre el producto y conseguir futuras ventas. Son los trailers de las películas, los capítulos de muestra, los singles promocionales o la actuación en televisión.

Los contenidos de masas son los contenidos, hasta ahora, más reconocibles, y por los que el público paga. La entrada al cine, el libro, el CD… Durante todo el siglo XX y parte del XXI, los contenidos de masas han sido el motor de la cultura popular y de toda la industria cultural.

Los contenidos exclusivos son aquellos contenidos mas difíciles de conseguir y, por tanto, más caros. Son las ediciones de coleccionista, los CD de lujo, las impresiones limitadas…  Y finalmente, tenemos los contenidos únicos, aquellos realmente caros y extraordinarios, como puede ser un concierto privado, un cuadro único, un libro dedicado por el autor…

¿Qué ocurre con esta pirámide? Que las cosas han cambiado y mucho. Hoy, cualquier persona puede publicar y todos podemos ser creadores. No se necesita una discográfica para sacar un disco ni una editorial para sacar un libro. Como consecuencia, la oferta de contenidos se ha multiplicado exponencialmente y la competencia entre los creadores ha aumentado en igual medida.

Por ello, la atención es el factor más importante a la hora de distribuir tu contenido. La posibilidad de que te compren sólo existe si te conocen. Si a esto le sumamos que el coste de hacer copias de tu contenido (la clave para fijar el precio de los contenidos de masas) se ha reducido prácticamente a cero, no ha de extrañarnos que la pirámide de los contenidos se haya convertido en esto:

La pirámide se erosiona y los contenidos de masas son cada vez menores, porque cada vez menos gente está dispuesta a pagar por ellos cuando hay más contenidos gratuitos. Este fenómeno es el que ha llevado a extremos como el canon digital o la ley Sinde, intentos inútiles de mantener modelos de negocio obsoletos en vez de evolucionar y adaptarse al mercado.

De hecho, todas esas maniobras están evitando que se fijen en el segmento que crece, el de aquellos consumidores de contenidos (los auténticos fans, los seguidores) que sí están dispuestos a subir en la pirámide y quieren contenidos exclusivos. ¿Serán suficientes para compensar el dinero perdido en los productos de masas? Por supuesto que no, pero nadie dijo nunca que la vida sea justa.