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Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

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Descárgate el libro Herramientas Digitales para Periodistas

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Ya está disponible la segunda edición actualizada del libro Herramientas Digitales para Periodistas, escrito por la periodista Sandra Crucianelli con el apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Este libro electrónico, disponible en formato PDF, es un excelente compendio de herramientas para cualquier periodista que deba desenvolverse en un entorno digital, lo que significa que todo periodista que se precie debería echarle al menos un vistazo.

Pistas para sacar el máximo partido de los buscadores y las redes sociales, consejos para iniciarse en el periodismo de datos, y listados de herramientas de audio y vídeo y de otras para poder crear encuestas en línea, enviar mails anónimos o con adjuntos de gran tamaño son solo algunos de los puntos destacados de este libro. Una lectura totalmente recomendada para aquellos periodistas que no sepan manejarse en internet y también para aquellos periodistas experimentados que quieran tener un manual de referencia y consulta rápida siempre a mano.

Puedes consultar en línea el libro a continuación, y también puedes descargarlo desde la página del Centro Knight en este enlace o a través de la biblioteca virtual de Escomunicación.

Herramientas Digitales Para Periodistas – Segunda Edición.pdf by Miguel Ángel Alonso Pulido

 

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Cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad

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Que la industria de la publicidad también está en un proceso de transformación hacia lo digital es algo más que evidente. Como los medios de comunicación dependen en gran medida de la publicidad para su viabilidad económica, es lógico que en EScomunicación nos fijemos también en cómo afronta esta industria el cambio de paradigma en que nos encontramos. A este respecto, Bob Lord, director ejecutivo de AOL Networks, ha expuesto hace poco cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad, que por su interés, os compartimos a continuación.

  • Asistiremos a un auge de la automatización. A medida que tecnologías más automatizadas reemplacen a la planificación manual, la publicidad podrá dedicar más recursos al lado creativo de la industria. La automatización beneficiará también a los medios. Automatizar significa hacer más accesible el espacio de los medios a los anunciantes gracias a la tecnología; se trata de agilizar los procesos, no establecer subastas automáticas. En 2014, el 22% de la publicidad puede estar ya automatizada.
  • Los sistemas abiertos serán los que tengan más éxito. Los sistemas cerrados que fuerzan a los anunciantes a trabajar con un conjunto de compañías perderán terreno frente a los sistemas abiertos, que harán la planificación y la compra de publicidad mucho más sencilla para todos los agentes implicados.
  • La publicidad móvil y multipantalla impulsará las ventas. Nielsen ha predicho que para 2016, el 50% de los anuncios digitales será en múltiples pantallas (ordenadores, tabletas y smartphones). Nuevas innovaciones para mejorar la capacidad para definir el target y conocerlo a través de los diferentes aparatos que usa, harán de esta tendencia la mayoritaria en el futuro.
  • Los anuncios premium se volverán aún más premium. A medida que la automatización se extienda y los publicistas tengan tiempo para ser más creativos, la industria demandará más oportunidades premium para ir más allá de los banners y conseguir anuncios más sofisticados y personalizables.
  • Las estrategias de publicidad estarán orientadas a la convergencia. Creativos, creadores de contenidos y programadores ya no pueden operar en compartimentos estancos y separados. La tecnología, los datos y el marketing deben funcionar en conjunto para lograr los mejores resultados.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

25 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

La credibilidad de los medios no depende del soporte

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Ante la pregunta de mi amigo Alberto el pasado lunes en Facebook, mi primera reacción fue pensar en que ya existen medios online con credibilidad contrastada como Politico, que ha llegado a ganar un Pulitzer, al igual que el Huffington Post. La situación en España no es absoluto comparable, ya que en este tema estamos años por detrás de Estados Unidos y el fenómeno de los confidenciales que se dio en nuestro país merece capítulo aparte. Pero cuanto más pensaba en el tema, más me daba cuenta de que estaríamos perpetuando una división que no tiene sentido: no existen medios en internet y medios fuera de internet igual que no existen medios en la televisión y medios fuera de la televisión. Son solo soportes y la credibilidad de un medio de comunicación no depende del soporte, ni tampoco le viene otorgada por éste, aunque muchos aún piensen así.

Es algo tan obvio que hasta podemos pasarlo por alto. El prestigio y credibilidad de cualquier medio de comunicación es fruto del trabajo de sus profesionales a lo largo del tiempo y eso no tiene nada que ver con el canal o soporte por el que difunden sus informaciones. A su vez, el alcance y repercusión del medio de comunicación se verá aumentado en proporción directa a su prestigio. Tomemos el caso de los papeles de Bárcenas. ¿Habrían tenido la misma repercusión si hubieran sido publicados en otro medio de comunicación? Cuando El País publicó los papeles, tuvo un eco tremendo en todos los medios de comunicación de España y muchos en el extranjero. Ese eco es fruto en primer lugar de la credibilidad obtenida por El País en casi cuarenta años de periodismo y en segundo lugar, del alcance y difusión que le concede esa credibilidad. Si hubiesen sido publicados por otro medio de comunicación, los resultados habrían sido distintos.

Usemos la división artificial de “medios de internet” e imaginemos que hubiera pasado si los papeles hubieran salido a la luz en cualquiera de los varios medios nativos digitales de España, como Vozpopuli o Infolibre. El alcance bien podría ser el mismo, ya que los mayores consumidores de medios de comunicación son los propios periodistas y muchos no dudarían en hacerse eco de la noticia. Pero no todos lo harían, pues los mayores perpetuadores de la división artificial entre medios de internet y medios fuera de internet son los propios medios de comunicación. Si Vozpopuli hubiera publicado los papeles de Bárcenas, tengo serias dudas de que El País o El Mundo lo recogieran en su edición del día siguiente. A la tradicional rivalidad entre medios de comunicación hay que sumar que todavía no conceden a los medios de internet la credibilidad necesaria. A no ser que sea una noticia de gran alcance, pocos periódicos se hacen eco de las exclusivas de otros, con lo que aún menos lo harían de un medio digital.

En resumen, y para contestar a Alberto, todavía queda camino para que los medios de comunicación digitales obtengan la credibilidad de los medios convencionales, primero porque los medios tradicionales deben superar esa reticencia a considerar a los digitales como iguales, y segundo y muy especialmente porque tienen que trabajársela a golpe de exclusiva y trabajo periodístico. Al final, es por su trabajo por lo que se les va a juzgar y es por ello que la credibilidad de los medios no depende del soporte, aunque muchos todavía piensen así.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

20 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

Seis motivos para que los periodistas pierdan el miedo a programar

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Coding

No es la primera vez que trato en EScomunicación sobre los periodistas y la programación; en mayo pasado ya hablé sobre este tema, que en el mundillo del periodismo hispanoamericano parece que no tiene el mismo alcance que en el periodismo anglosajón, donde cada cierto tiempo resurge el tema, con sus defensores y detractores. Más allá de repetir los argumentos que usé en su momento, me gustaría destacar los seis puntos que ha usado recientemente Paul Bradshaw en Online Journalism Blog para demostrar que aprender a programar, en el sentido de conocer los fundamentos del código, es esencial para los periodistas en la era de internet.

  • Afecta directamente a la información a la que puedes acceder. Si saber cómo usar las funciones avanzadas de búsqueda de Google puede marcar la diferencia a la hora de encontrar información en la red, imagina qué podrías conseguir si añadimos el aprendizaje de otros conceptos como una API o la red profunda.
  • Afecta a cómo puedes filtrar y procesar toda la información que te llega, una habilidad inapreciable ante la sobreabundancia de información en la que vivimos. Hace poco hablé de ello y cómo organizar y gestionar tus fuentes de información, pero si además de saber usar esas herramientas puedes añadir códigos personalizados a tus necesidades, nunca te verás afectado por una sobrecarga informativa.
  • Afecta a tu capacidad de verificar fuentes y documentos. Saber cómo conseguir los metadatos de un documento de Office, un PDF o una imagen puede ser la clave para detectar una falsificación y saber cómo conseguir el Whois o verificar la caché de un sitio web pueda darte información muy valiosa sobre los propietarios de ese sitio.
  • Afecta a cómo puedes proteger tus fuentes. Para todo periodista, proteger la identidad de una fuente es esencial y hay ocasiones en las que solo se habla con esas fuentes mediante correos electrónicos, por lo que saber cómo navegar de forma anónima, cómo usar clientes seguros de mensajería instantánea o los fundamentos de la encriptación de e-mails es un conocimiento cada día más necesario.
  • Afecta a tu habilidad para aprovechar el conocimiento de los usuarios. En el año 2009, el periódico The Guardian pidió ayuda a sus lectores para examinar los 700.000 documentos sobre gastos de los miembros del Parlamento Británico, permitiendo que cualquier ciudadano pudiera examinar esos archivos, anotarlos y comentarlos. No todos los periodistas se verán en esa tesitura y normalmente podrán hacer su trabajo solos, pero nunca hay que olvidar que siempre hay alguien que sabe más que tú; aprovechar su conocimiento solo puede beneficiarte y para ello necesitas saber cómo y qué herramientas debes desarrollar.
  • Finalmente, afecta a cómo puedes conseguir que los usuarios se involucren. ProPublica tiene en su web una base de datos en la que se puede comparar diferentes escuelas e institutos de todo Estados Unidos. Cualquier usuario puede buscar la escuela a la que va su hijo y compararla con el resto de las de la ciudad, o incluso del estado, para comprobar las diferencias entre las mismas: cuál tiene el profesorado más experto, dónde hay más becas de comedor, etc… Una herramienta como esta es un gran ejemplo de servicio público y para ello también hay que saber cómo desarrollarla.

Todas estas razones son más que suficientes para perder el miedo al código. No tienes por qué tener el nivel de un programador, porque como periodista no es tu trabajo; pero sí te ayudará mucho tener las nociones necesarias para saber qué puedes pedir y qué se puede conseguir a partir de la información que obtienes. Además, gracias a ese conocimiento, podrás obtener más y mejores informaciones. En la licenciatura de periodismo, al menos cuando yo la estudié hace unos cuantos años, hay asignaturas como Principios de economía o Introducción a las ciencias jurídicas; ya es el momento de que haya una o más asignaturas dedicadas a conocer fundamentos de programación y todas las herramientas que hay en la red. Parafraseando a Woody Allen, es el sitio donde vamos a pasar el resto de nuestra vida.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

18 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

Pedro J. Ramírez habla sobre el cambio de piel de El Mundo

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Desde EScomunicación vamos a observar con mucho interés cómo funciona la iniciativa del diario El Mundo, ese “cambio de piel” con el que el diario fundado por Pedro J. Ramírez quiere ponerse en vanguardia del cambio de paradigma digital. Habrá tiempo para valorar y estudiar en profundidad su estrategia, en la que aumenta los diferentes modos de cobro para aquellos lectores que deseen suscribirse y mantiene el acceso gratuito a sus informaciones hasta cierto límite. El Mundo puede triunfar o fracasar con este experimento, pero nadie puede negar que es una apuesta valiente por conseguir nuevas fuentes de financiación para paliar las pérdidas de la edición impresa.

Por su interés, reproducimos el hangout que tuvo el director de El Mundo con sus lectores el pasado lunes, en el que explica las claves de esa estrategia.

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

8 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

Lecturas 2.0: The cult of the amateur, de Andrew Keen

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Haz clic en la imagen para comprarlo en Amazon. No hay edición en castellano

Reconozco que no sabía que esperar del libro The Cult of the Amateur de Andrew Keen. ¿Sería un análisis de cómo el contenido generado por los usuarios ha transformado todas las industrias de contenidos culturales o más bien un manifiesto en defensa del actual status quo y un ataque a los aficionados? Con el subtítulo de Cómo los blogs, MySpace, Youtube y el resto de contenido generado por los usuarios está matando nuestra cultura y economía, la segunda opción era la más plausible, y su lectura no ha hecho más que reafirmarme en esa opinión. El libro de Keen tiene algunos puntos válidos, pero su tesis principal es elitista y no es más que una versión moderna del ludismo, obviando todas las cosas buenas que la popularización de la tecnología ha hecho posible. Además, es un libro terriblemente anticuado y no solo porque se escribiera en 2007; la perspectiva del tiempo ha hecho lo que quizás pudieran ser puntos válidos en su momento, hayan sido completamente superados por el paso de los años.

Para Keen, la palabra amateur es un adjetivo peyorativo, en el que los aficionados nunca están a la altura de los profesionales. Es cierto, como él afirma, que el talento es y siempre será algo escaso, pero de ahí a sostener la postura elitista de que quiere ser informado y entretenido tan solo por profesionales entrenados y con talento hay un abismo. Utiliza el teorema del mono infinito para afirmar que los millones de usuarios conectados en sus ordenadores son esos monos aporreando máquinas de escribir, creando un infinito bosque digital de mediocridad, desde comentarios políticos sin fundamento hasta vídeos caseros insulsos, música amateur vergonzosa y poemas, ensayos o novelas ilegibles. La tecnología no ha traído más cultura a las masas, y la audiencia y el autor se han convertido en uno y el mismo, transformando la cultura en cacofonía.

El autor considera que la democratización de los contenidos, a pesar de su idealización, está socavando la verdad, agriando el discurso cívico y empequeñeciendo los conocimientos, la experiencia y el talento. La revolución de la web 2.0 tiene como consecuencia menos cultura, menos noticias confiables y un caos de información inútil; cada anuncio gratuito en Craigslist supone un anuncio menos en un periódico local; cada visita a Wikipedia supone un cliente menos para una enciclopedia editada e investigada profesionalmente como Britannica; cada canción o vídeo gratuito es un CD o DVD vendido menos, y menos royalties para el artista que lo creó. El talento requiere trabajo, capital, conocimientos e inversión, requiere la compleja infraestructura de los medios tradicionales: agentes, editores, publicistas, técnicos, comerciales… Para Keen, el talento es construido por los intermediarios y si los eliminas, también estás eliminando el desarrollo del talento. Por eso, afirma que en en un mundo en el que todos somos amateurs, no hay expertos.

INTERNET NO ES EL PROBLEMA, ES EL MAL USO QUE SE PUEDA HACER

Llegados a este punto, creo que no hace falta que siga resumiendo el libro, pues la postura de Keen ha quedado más que clara, una postura con lo que no podría estar más enfrentado. Keen reniega de todo lo que suponga contenido generado por los usuarios y responsabiliza a internet de todos los males; el ejemplo más flagrante es al principio del libro es cuando recuerda la masacre del instituto Jokela y dice que la historia del asesino había sido si no causada directamente por la web 2.0, al menos facilitada. Argumentos de ese tipo, en los que se culpa no al autor si no a cualquier circunstancia que le rodea, hacen que sea muy difícil hacer caso a Keen cuando intenta posteriormente razonar sus tesis.

Tampoco ayudan algunas asunciones que hace en el libro, que son fruto de la época en que se publicó, como dar por buena la predicción de que MySpace valdría 15.000 millones de dólares en 2011, pero hay otras que simplemente se caen por su propio peso. Por ejemplo, menosprecia la compra de Youtube por Google y la califica como el negocio de dos veinteañeros que han conseguido 1.600 millones de dólares por un sitio con 18 meses de vida que no da beneficios. Algunos años después, su error y el acierto de Google han quedado más que demostrados. O igual que cuando toma como ejemplo de la popularidad de los juegos online a Second Life. No importa que incluso en 2007, otros juegos como Lord of The Rings Online o, sobre todo, World of Warcraft tuvieran muchos más usuarios que Second Life; Keen lo usa porque así puede relacionar los juegos online con los vicios y perversiones que podían realizar los usuarios en aquel juego, como si en la vida real no se pudiera.

Los únicos puntos en los que puede uno estar de acuerdo con Keen son los relativos a la pornografía y la protección de datos. En el primer caso, es totalmente cierto que hay que buscar e implementar todos los medios posibles para que ese material no llegue a los menores de edad, y eso debe incluir por fuerza a las familias y los padres, que deben enseñar a sus hijos a usar internet de forma responsable. En el segundo, también estoy de acuerdo en que hay que establecer límites legales al tipo de datos que pueden ser almacenados sobre nosotros, además del tiempo que pueden ser guardados, para poder protegernos contra filtraciones de datos que pueden acabar en humillaciones públicas o, en el peor de los casos, robos de identidad.

LA CRISIS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

¿Y qué tiene que decir Keen sobre los medios de comunicación? Pues, oh sorpresa, que los periódicos y revistas, que para él son una de las fuentes de información más fiables de nuestra época, están en decadencia gracias a la proliferación de blogs gratuitos y sitios como Craigslist que ofrecen anuncios clasificados gratuitos, minando una de sus principales fuentes de ingresos. Por supuesto, que la caída de ventas viniese de muchos años antes de que hubiese internet no tiene nada que ver, toda la culpa de la caída de los periódicos es culpa de Craigslist y de los blogs, así en general. No se qué hacen tantos expertos estudiando la desaparición de la prensa escrita, cuando Keen resolvió el dilema hace años.

En opinión de Keen, la democratización de los medios implica que nos encontramos en un mundo sin editores donde vídeos, podcasts y blogs pueden mostrar sus creaciones amateur a voluntad al mundo, y nadie comprueba sus credenciales o evalúa ese material; por ello, afirma, los medios son vulnerables a contenido no fiable de todo tipo y condición. Cuando cada vez hay menos editores y críticos profesionales ¿cómo vamos a saber qué y a quién creer? Vamos, que para Keen es mejor que los “profesionales” les digan al resto del mundo lo que deben creer. Puede que yo sea muy optimista, pero confío en el sentido común de la gente y que sabrá distinguir informaciones de opinión; es cierto que habrá muchos que no, pero la alternativa supondría demasiado control por parte de unos pocos y pérdida de libertad para todos.

Para concluir, simplemente diré que es un libro interesante de leer y puede que hasta necesario, aunque esté profundamente en desacuerdo con las tesis de Keen; The Cult of the Amateur ha sido superado por los años, pero es un buen recordatorio de los argumentos que algunos usan contra la red. Ya hoy se pueden leer como una curiosidad histórica, así que dentro de unos cuantos años, estarán totalmente superados por el paso del tiempo, en el que los avances tecnológicos habrán traído nuevas ventajas y también nuevos problemas, que sería de tontos negarlo. Pero es imposible poner puertas al campo y la red, con todo lo que conlleva, está aquí para quedarse.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

1 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

Algunas reflexiones sobre Medium

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Medium

 

La semana pasada Medium pasó a estar disponible para cualquier usuario. Por si no lo conoces, es una de las plataformas de escritura más ambiciosas que han surgido en los últimos tiempos, creada por uno de los impulsores de Twitter, Evan Williams. Medium pretende nada menos que ser un nuevo lugar en internet donde la gente pueda compartir ideas e historias más allá de 140 caracteres. Su diseño está preparado para pequeñas historias y para grandes manifiestos que cambien el mundo, y puede ser usada por cualquiera, desde profesionales hasta aspirantes a escritores. Es un nuevo medio, simple, bien diseñado, en el que puedes publicar tus escritos y encontrar nuevas audiencias. Podríamos decir que es el paraíso de un escritor. ¿Pero por qué? ¿Qué es lo que hace diferente a Medium?

Para empezar, Medium está pensada para leer. No encontrarás una plataforma en la web que te permita escribir y que lo que escribas aparezca de forma tan bella. Tiene una tipografía muy cuidada y pensada hasta el último detalle para que sea totalmente legible en pantalla, sin descuidar la estética en ningún momento. A la hora de escribir en ella, tienes el interfaz más simple posible, en el que lo que ves mientras escribes es lo que aparecerá en la edición final que pueden ver tus lectores. No hay casillas de formato, no hay espacios para etiquetas o tags, lo que ves es lo que hay; no hay ningún elemento que te distraiga de lo que vienes a hacer en Medium, que es escribir, o leer.

Porque Medium es un proyecto muy ambicioso. Aunque ya esté abierto a cualquier usuario, se diferencia de plataformas como Blogger o WordPress en que intenta ser algo diferente, y puede dar pistas del futuro de los medios online. Es una plataforma similar a una revista, en la que podemos encontrar buenos contenidos de todo tipo y extensión, en la que cualquiera puede escribir y la calidad y visibilidad de los contenidos es decidida por una mezcla de algoritmos y editores. Esa es la mayor diferencia con respecto a otras plataformas: todos pueden usarla (sobre todo ahora que ya está abierta a cualquier usuario), pero se priman los buenos contenidos frente a los malos. Y es que ya asumen que se usará para publicar contenidos que seguramente sean basura.

Evan Williams ya lo ha dicho en una entrevista en TechCrunch: “La gente va a publicar basura en Medium ¿y sabes qué? Hay basura en Twitter; hay basura en los blogs, hay basura en internet. Si intentamos mantener la basura fuera de internet, internet no sería importante. El sistema funciona cuando hay buen material que de otra forma no vería la luz del día y consigue más atención que de la que lograría de otra manera”. Y ahí está la clave del éxito (potencial) de Medium.

Si Medium consigue la popularidad que merece, se verá inundada de contenidos de todo tipo y condición, entre los que podremos encontrar posts duplicados de otros sitios y textos que no aporten nada, pero que se verán estupendamente gracias a la labor de sus diseñadores. Pero Williams no ha creado Medium pensando en esos contenidos, sino en aquellos que atesoran calidad y que pueden aprovechar la plataforma para brillar como no pueden hacerlo en otras. Es un cometido ambicioso, es cierto, pero no estamos hablando de cualquier persona. Evan Williams ha transformado la forma en que creamos y compartimos contenidos dos veces, pues ha creado Blogger y Twitter, dos de los fenómenos más importantes en la red. Como mínimo tenemos que darle una oportunidad.

Llevo ya un tiempo escribiendo en Medium y por eso opino que tiene un gran potencial. He quedado prendado de la estética visual de la plataforma y ha influido en el diseño de EScomunicación, que ahora tiene una tipografía más amigable y con un cuerpo más grande para ser más legible. Creo que Medium puede significar una revolución, aunque solamente afecte a aquellos que tenemos la palabra como herramienta de trabajo, porque una vez que nosotros la asumamos, el resto de la sociedad nos seguirá. Puede incluso llegar a ser un serio competidor de las plataformas tradicionales de blogs como Blogger o WordPress, a las que da mil vueltas en cuanto a diseño, legibilidad y simplicidad. Tiene la ventaja de que todavía es un proyecto en fase de crecimiento, por lo que todavía puede incorporar funcionalidades como permitir el registro de dominios o modificaciones en el estilo. Si hoy tuviera que empezar con EScomunicación, lo haría en Medium, y creo que no hay mayor elogio que pueda dar. Permanezcan atentos a Medium, va a dar mucho que hablar.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

28 de octubre de 2013 a las 9:09 pm