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Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

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¡Dios mío, han matado al Reader!

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Algunos nos acostamos anoche con la noticia y otros se han levantado con ella. Google dejará de prestar su servicio de Reader a partir de julio. Las explicaciones de la compañía son que prefiere centrarse en productos que den más dinero y aplicaciones con mayor número de usuarios. A falta de cifras oficiales, yo me quedo con lo que cuentan Om Malik y Chris Wetherell, uno de sus creadores, en este post de GigaomGoogle nunca creyó en Google Reader y le ha dado la espalda en el momento que le ha sido posible.

En estos momentos, uno se siente cabreado con Google, como Enrique Dans. El Reader ha sido el centro de mi dieta informativa desde hace años y he seguido añadiendo fuentes a medida que iba encontrando nuevos blogs y páginas de interés. Para mí no es una herramienta con la que leer los mismos viejos feeds de siempre, sino el mejor modo de mantenerme informado de todos los temas de mi interés, y poder revisar y recuperar contenidos cuándo y dónde yo quiera. Ahora mismo no sé con qué herramienta lo voy a reemplazar, pero tendré que hacerlo.

Hace ya tiempo que Google dejó de hacer caso al lema de Don’t be evil. Cuando reseñe el libro Desnudando a Google, ya lo advertía. Me autocito: “Muchas veces nos olvidamos que Google es una empresa que se debe a sus accionistas y que busca conseguir el máximo beneficio posible. Cierto es que gracias a ellos tenemos herramientas prácticamente imprescindibles en nuestro día a día como Gmail, Google Maps o Google Docs. Pero eso no debe cegarnos ante la realidad de Google”.

Y esa realidad es que una simple aplicación totalmente integrada en nuestras vidas (o al menos en la mía) va a desaparecer y no podemos hacer nada para evitarlo. Dudo mucho que la petición de Change.org sirva para algo, e incluso aunque Google diera marcha atrás, yo no volvería.  Gracias a esto he aprendido la importancia de no tener todos tus huevos en la misma cesta digital, así que de aquí a julio voy a dedicarme a buscar una alternativa a un programa que yo, como muchos, voy a echar de menos.

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

14 de marzo de 2013 a las 2:02 pm

Cómo poner Adsense en tu blog

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Seguramente te habrás dado cuenta que desde hace unos días tenemos publicidad en el blog. Un nada discreto cuadrado en la parte superior izquierda en el que aparecen diversos anuncios de Adsense. “Ya te has vendido” diréis; “sólo quieres ganar dinero”, afirmaréis. Y algo de razón hay, claro que me gustaría ganar dinero. Pero para eso queda mucho aun y la razón de implementar Adsense en el blog era para aprender cómo funciona y explicar a cualquiera que quiera hacer lo mismo cómo puede implementar Adsense en su blog en cuatro cómodos pasos.

 

1.- Lo primero que tienes que hacer es crear tu cuenta de Adsense. Si ya tienes una cuenta de Gmail puedes usarla para Adsense, en caso contrario tendrás que crearla para poder acceder y crear tus propios bloques de anuncios. El proceso es muy sencillo y no debería tomarte más de cinco minutos. En este paso es cuando indicas el dominio para el que quieres colocar publicidad.

 

2.- Una vez hayas terminado la solicitud recibirás un correo diciéndote que se tomarán un tiempo para revisar tu solicitud, pero no temas. Si no hay nada raro en tu dominio, en el mismo día deberías recibir un correo por el que ya puedes empezar a insertar el código de Adsense en tu blog, aunque todavía no mostrarán anuncios.

 

3.- Para crear tus anuncios has de entrar en Adsense con tus datos, ir a Mis anuncios y ahí pinchar en Nuevo bloque de anuncios, apareciéndote la siguiente pantalla.

 

 

No te molestes en la mayoría de las opciones, la que realmente te importa es el tamaño del anuncio. No es lo mismo un banner horizontal que uno vertical y tampoco lo es un anuncio cuadrado o lo que llaman skyscraper. Aquí puedes ver algunos tipos de anuncios.

 

 

Una vez has elegido el tamaño adecuado según las características de tu blog y el hueco que tengas pensado para ubicar la publicidad, tan sólo tienes que ponerle un nombre a ese bloque de anuncios (yo fui original y le puse “Bloque 01”). Después de eso, dale a guardar y obtener código y ya lo tienes listo para insertar en tu blog.

 

4.- El último paso es insertar ese código en el lugar que desees y que mejor te convenga de tu blog. Yo le he dado una posición preferente en la columna superior izquierda en parte por variar un poco la estética del blog y también para comprobar cuál tiene más éxito, si ése o el bloque vertical que hay en la parte inferior.

 

Y ya está. Ya tienes anuncios de Adsense en tu blog listos para que tus visitantes pinchen sobre ellos y te ayuden a sacar un dinerillo. Recuerda además que tú no puedes pinchar en ellos ni siquiera para probarlos, pues infringirías las condiciones del contrato de Adsense y te pueden anular la cuenta.

 

Otras páginas con más visitas seguro que sacan buen dinero, yo no creo que me vaya a hacer rico con el blog, pero como experimento está bien y nunca se sabe. Con que me diera para pagar el hosting ya me daba con un canto en los dientes…

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

20 de junio de 2012 a las 8:58 am

Categorias: internet

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Lecturas 2.0: Desnudando a Google, de Alejandro Suárez

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Todos conocemos empresas a las que tenemos identificadas con el mal, y mucho más en el sector de la tecnología. Microsoft ha sido durante muchos años la suma de todos los males, entre otras razones, por el monopolio que han ejercido sobre la informática a nivel doméstico. Apple también cuenta con su cuota de detractores por su ecosistema cerrado. Y luego tenemos el caso de Google.

 

Pincha para comprar el libro

 

A ello dedica su libro Desnudando a Google Alejandro Suárez, a poner de manifiesto las prácticas poco éticas de la empresa creada por Page y Brin. Porque muchas veces nos olvidamos que Google es una empresa que se debe a sus accionistas y que busca conseguir el máximo beneficio posible. Cierto es que gracias a ellos tenemos herramientas prácticamente imprescindibles en nuestro día a día como Gmail, Google Maps o Google Docs. Pero eso no debe cegarnos ante la realidad de Google.

 

A lo largo de Desnudando a Google, nos encontramos con la historia de cómo Google ha ido fagocitando un mercado tras otro, destrozando a su competencia y usando el poder que le da ser el primer buscador del mundo. Amparándose en la gratuidad de sus aplicaciones, Google aboga por la libertad de información para recopilar todo sobre nuestras búsquedas, nuestros documentos (Docs), nuestros gustos (+1), nuestras imágenes (Images y Picasa), nuestras agendas (Calendar), nuestros vídeos (Youtube), nuestras calles (Street View), nuestros móviles (Android)… Google tiene mucho interés en devorar y apropiarse de la información, pero no tanto en que los demás conozcamos la suya propia, que suele estar protegida por rigurosos acuerdos de confidencialidad.

 

Sólo eso ya tendría que ponernos en guardia, pero es que hay más. Gobiernos de todo el mundo, desde las duras dictaduras de países como China o Corea del Norte, a las democracias europeas o Estados Unidos, organizaciones públicas o privadas, todos tienen problemas con Google. La compañía californiana no actúa siempre bajo el famoso lema de Don’t be evil, más bien al contrario. Cada nuevo negocio que inician suele encontrarse con que invade alguna parcela de la intimidad o los derechos de los usuarios, y ahí es cuando Google se desentiende y traspasa la responsabilidad al usuario de controlar que su información no aparezca en Google. Ocurre con Street View, con Maps, con las búsquedas… Si hay algo que no quieres que aparezca, ya puedes estar vigilante, porque Google no lo va a estar.

 

Quizás creas que eres sólo un número, pero si lo piensas un momento, eres un número con datos asociados. Google sabe tu nombre, edad, sexo, dónde vives y veraneas. Incluso tiene la fotografía de tu casa. Google te rastrea con fines publicitarios y almacena tus correos y tu agenda. Y eso, por poco que valores tu privacidad, y aunque prometan hacer buen uso de ello, debería inquietarte. El libro de Alejandro Suárez es una llamada de atención para que no nos olvidemos de dónde nos estamos metiendo. Cada vez que haces una búsqueda o ves una publicidad en una web, Google está acumulando más información. No hay que vivir con miedo ni proclamar que el Gran Hermano esta aquí, pero sí debemos saber qué se hace con nuestros datos en la red y libros como éste son vitales para ello. Una lectura muy recomendable.

 

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

30 de abril de 2012 a las 8:35 am

El arte de usar el contenido de otros

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Retomamos la serie de tendencias sobre el futuro de las noticias examinadas por Ken Doctor en su libro Newsonomics. En esta quinta entrega, vamos a hablar de algo que antes, además de estar mal visto, era inmoral e ilegal, pero que hoy es casi un arte, el arte de usar el contenido de otras personas.

Como hemos hablado en alguna ocasión, internet ha eliminado, o está en proceso de eliminar, a muchos intermediarios. A medida que la creación de contenido pasa de los átomos a los bits, muchas industrias y profesiones se vuelven obsoletas. Pero lo que quitan por un lado, lo crean por el otro y nuevos tipos de intermediarios se hacen necesarios para alimentar la industria digital de contenidos.

Piensa en las empresas más exitosas de la red. Google organiza millones de páginas para tus búsquedas, Amazon te ofrece millones de productos de todo tipo para que los compres, Ebay conecta a millones de personas para sus ventas particulares… ¿Notas un patrón? Todo es agregación, lo mismo que ocurre en cualquier centro comercial del mundo, tenerlo todo en un mismo lugar y tener más que los demás. Y en el nuevo mundo digital de las noticias, a mayor cantidad de buenos contenidos mayor posibilidad de éxito.

La cuestión es que la cantidad de buen contenido que una empresa puede generar es limitada. Esta misma página, por ejemplo. Ésta que estás leyendo es la entrada número 188. Según mi criterio, habrá entre 20 y 30 entradas que realmente sean buenas y menos de 10 que considere muy buenas. Así que es natural recurrir a la máxima de Jeff Jarvis: Haz lo que sabes hacer bien y el resto enlázalo. De nuevo, piensa en las páginas más populares del mundo:

Google es la página más visitada de la red y puede decirse que ha construido su negocio en base a los contenidos de otras personas. Su servicio de Google News causa polémica entre los medios, que ven como Google utiliza su contenido y obtiene beneficios publicitarios que deberían ser suyos pero, al mismo tiempo, no pueden prescindir de las visitas que proceden de Google.

Facebook es la segunda página más visitada y el otro gran ejemplo de cómo usar el contenido de otros, siendo una página en la que cada usuario publica enlaces, fotografías y textos destinados a su círculo de amigos. Apela a nuestro yo más básico, a todos nos gusta presumir de lo listos que somos o los sitios que hemos visitado. Facebook te permite hacer eso y mucho más. Y todo ello sin generar contenido propio.

Además de Google y Facebook, tenemos otros ejemplos de páginas que han sustentado su modelo de negocio en el contenido de otras personas. TwitterYahoo, Flickr, Digg, Craigslist, Digg, Reddit, Tuenti, Menéame, Bitacoras… la lista sigue y sigue. Todas ellas se dedican a organizar la miriada de contenidos de la red y ofrecer los más destacados, los más votados o los más cercanos.

Son los nuevos intermediarios de la industria digital del contenido, permitiendo a los usuarios crear su contenido propio para que luego la propia plataforma le recompense en forma de la moneda de cambio en la era digital: exposición y promoción. Todo ello ha llevado a un nuevo fenómeno que en realidad es un viejo fenómeno que ahora es masivo. En la próxima entrega, el mundo Pro-Am. 

 

Más en la serie de Newsonomics:

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

18 de abril de 2012 a las 9:14 am

El futuro es móvil e inteligente

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Hace tiempo que no hablo de teléfonos móviles en el blog, y qué mejor ocasión para hacerlo que después del Mobile World Congress de Barcelona, celebrado la semana pasada. Pero no voy a hablar de las novedades presentadas en el MWC -que, dicho sea de paso, ni fueron tantas ni tan novedosas-, sino de un estudio dado a conocer por la consultora ComScore sobre telefonía móvil: 2012: Mobile Future in Focus. Este informe prueba ya, sin lugar a dudas, que los smartphones han dejado de ser una novedad tecnológica para convertirse en un gadget normal y corriente.

Así, a finales de 2011, había casi 18 millones de smartphones totalizando un 51% de los usuarios de telefonía móvil en España poseedores de un teléfono inteligente. Este índice de penetración, mayor que en otros países de nuestro entorno, se explica por la rápida adopción del smartphone en nuestro país. Desde septiembre de 2010, los smartphones superan a los móviles tradicionales como los más adquiridos por los consumidores españoles.

En cuanto a las marcas más potentes, en nuestro país Nokia sigue siendo el rey. No solo cuenta con un 40.7% del total del parque móvil español y un 51,7% del mercado del smartphone, sino que el sistema operativo Symbian es el más usado de España, haciendo correr al 40,4% de los smartphones españoles. Por detrás, viene pisando fuerte el sistema operativo Android con un 32,1%. A más distancia quedan el IOS de Apple (11, 5%), Blackberry (9,7%) y Windows para móviles (4,3%).

En el estudio, disponible al final de este post cortesía de la biblioteca virtual de EScomunicación, podréis consultar estas cifras, además de las globales referidas a Estados Unidos y los países de la Unión Europea elegidos para el mismo. Pero más allá de las cifras, lo importante son las conclusiones que extrae de ellas, como que la batalla entre sistemas operativos se va a convertir en 2012 en una guerra total, con Apple y Google como los contendientes que dominan en la mayoría de los mercados.

También hay que destacar tendencias como el crecimiento en el uso de aplicaciones por parte de los usuarios de telefonía móvil. Este ascenso se traduce en nuevas oportunidades de negocio tanto para empresas consolidadas como para start-ups que han basado su crecimiento multimillonario en apps para el móvil. El caso de Rovio y sus Angry Birds es el ejemplo más claro y conocido.

Las tablets también son objeto de estudio en el informe de ComScore, que destaca que se están convirtiendo en la cuarta pantalla de los hogares (tras la televisión, el PC y el smartphone). La adopción de las tablets está superando todos los records y para ello será clave en 2012 el aumento en la diversidad de tablets con precios más asequibles. Modelos como el Kindle Fire o el Nook Tablet, con precios asequibles y características competitivas, arropados por marcas grandes y establecidas, son el mejor ejemplo de la popularización de las tablets. Así y todo, Apple seguirá dominando el mercado y más cuando presente el iPad 3.

Y finalmente, quiero destacar una última conclusión del informe, y es que el auge en el uso de smartphones y tablets está transformando el cómo, el cuándo y el dónde consumimos contenidos. Entender cómo se comporta el ‘consumidor a través de múltiples dispositivos’, que el estudio denomina omnívoro digital, será algo esencial  para anunciantes, publicistas y medios de comunicación.

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

7 de marzo de 2012 a las 8:49 am

Lecturas 2.0 esenciales: Public Parts, de Jeff Jarvis

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Haz clic para acceder a la versión inglesa en Amazon.es. No hay versión en castellano por el momento.

El libro Public Parts de Jeff Jarvis es el primer estudio medianamente serio que he leído sobre lo privado (privacy) y lo público (publicness) en la era digital, y cómo lo uno no excluye a lo otro, sino que son interdependientes. Es imposible definir lo privado sin examinar lo público y viceversa. Jarvis explica que ya estamos viviendo nuestras vidas de forma cada vez más pública, compartiendo nuestros pensamientos, fotografías, vídeos, lugares, compras, recomendaciones y mucho más en Facebook, Twitter, Flickr, Youtube, Foursquare y otras plataformas creadas por empresas que basan su razón de ser en compartir. Por eso, el debate sobre qué es privado y qué es público será uno de los más importantes de los próximos años.

La tecnología ha cambiado nuestra forma de ser, y como nos encontramos en esta época de cambio de paradigma, hay mucha resistencia al cambio y miedo a lo desconocido. ¿Qué cosas necesitamos mantener privadas y por qué? ¿Cuáles son las raíces de nuestro temor a perder la privacidad? ¿Cómo relacionamos las diferentes visiones de la privacidad que cada persona tiene? Son preguntas que todos debemos empezar a tener en cuenta. Al igual que en la vida real, en internet cada persona debe poner sus propios límites a lo que quiere compartir con los demás, pero también tiene que sopesar las oportunidades que se pueden perder si no se es público, como recuperar amistades o hacer nuevas relaciones y contactos profesionales.

No sólo las personas deben hacerse estas preguntas. Los gobiernos también han de decidir sobre lo privado y lo público. Jarvis afirma, y yo coincido con él, que los gobiernos deben ser públicos por defecto y privados sólo por necesidad. Hay muchas razones para que haya información restringida bien sea por seguridad, por investigaciones criminales o por cuestiones diplomáticas. Todo lo demás tiene que ser público, es nuestra información. Pero los gobiernos no actúan así, y por eso surgen nuevas especies como Wikileaks, contra los que el status quo puede luchar, pero no prevalecer. Clasificar más información como secreta no es la respuesta, porque cuánto más secretos ocultas, menos confiable eres para decidir qué es secreto. La transparencia en la vida pública es la mejor estrategia.

Al igual que los gobiernos, también las empresas deben valorar los beneficios que les supondría ser más públicas.  Imagina una empresa que escuchase a sus clientes y que colaborase con ellos para que le ayudaran a diseñar los productos. Esa colaboración en el diseño daría a la empresa un producto con una demanda certificada, lo que estabilizaría las ventas y eliminaría los riesgos que siempre supone lanzar un nuevo producto. Además, la imagen de la marca cambiaría, transformando a la empresa en la compañía que convierte a sus clientes en socios. ¿Como consumidor, quien no elegiría a una empresa así? En un mundo enlazado y una economía basada en relaciones, el aislamiento sale muy caro.

Newspapers B&W (3)

Public Parts para los periodistas

En lo que al periodismo se refiere, Jarvis (que es profesor de periodismo en la City University de Nueva York) habla de la diferencia entre el trabajo periodístico como producto finito y el trabajo periodístico como proceso inacabado. Si anteriormente todos los productos periodísticos tenían un principio y un fin en el espacio y en el tiempo, hoy eso ya no es así. La noticia digital nunca muere, es un proceso continuo con múltiples autores en el que los periodistas no son ya los dueños únicos de la información.  El periodismo del futuro estará en una continua fase beta, mejorándose y reinventándose a cada momento.

La profesión periodística se enfrenta a un proceso de transformación, dentro de una crisis económica que coincide con el paso de una economía industrial a una economía digital en la que la información es la nueva moneda. Y ante estos cambios, sólo hay dos posibilidades: resistirse, lo cual es inútil, o intentar entenderlos y aprovechar las oportunidades que representan. Las empresas periodísticas harían bien en construir su futuro digital antes que proteger su pasado impreso. 

El problema para las empresas periodísticas es que la vieja arquitectura de sus mercados ha sido barrida por la red y la transparencia que exige. Los medios solían construirse sobre marcas. Para conseguir contenidos, accedíamos a esa marca y comprábamos su publicación o veíamos su programa. Eso daba el control al propietario del medio, pero ahora esa relación se ha invertido.

Ahora todo empieza en el consumidor, que se hace una pregunta. Y ante la sobreabundancia de información en que vivimos, la industria de la búsqueda, personificada en Google, es la que encuentra las respuestas. Si tu contenido está ahí con la respuesta (que puede ser el resultado de un partido o la última noticia sobre sobre un suceso), estupendo. Si no lo está, es como si no existieras.

Después llegó una fuerza más poderosa que las herramientas de búsqueda: nosotros. Nuestros enlaces a través de Twitter, Facebook, blogs y otras herramientas sociales desafían el poder del propio Google. El contenido no es la clave, la distribución tampoco. Las relaciones son la clave, y esas relaciones y cómo se construyen, cuáles son públicas y cuáles son privadas, serán lo que determine nuestro futuro.

En resumen, el libro de Jarvis es una mirada muy necesaria a las nuevas realidades que provoca el cambio tecnológico, planteando muchas preguntas y respondiendo algunas de ellas. Quiero terminar este post con una cita del mismo, que creo lo resume perfectamente (la negrita es mía).

Internet, ordenadores exponencialmente más rápidos, almacenamiento de datos cada vez más barato, bases de datos mayores y más eficientes, tecnología móvil, cámaras en cada esquina y cada mano y en el cielo, notación geográfica de la información, redes sociales y plataformas omnipresentes de publicación hacen posibles formas completamente nuevas de recopilar y compartir información. Y pueden ocurrir cosas malas. Es sabio y prudencial considerar esa posibilidad y prevenirse contra los peligros, como proclama el ejército de partidarios de la privacidad. Pero esas nuevas tecnologías también representan nuevas oportunidades, que podríamos perder si estamos demasiado ocupados construyéndonos un bunker.  

Volvemos a la carga

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Acaba agosto y comienza un otoño apasionante en todos los aspectos. En política, nos encontramos en medio de una reforma constitucional que está generando bastante polémica y que no es más que la antesala de la campaña de las elecciones generales. En tecnología, el mundillo está pendiente de cómo podrá Apple sobrevivir a la ausencia de Steve Jobs y de cómo se traducirá la compra de Motorola por parte de Google en teléfonos móviles en la siguiente hornada de teléfonos Android. Y en el ámbito del periodismo, entramos en una nueva temporada en la que la crisis continúa apretando a los medios de comunicación, obligados por la fragmentación del mercado y la constante caída de la inversión publicitario a reinventarse para sobrevivir.

Y todos estos cambios los iremos viendo aquí, en EScomunicación.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

30 de agosto de 2011 a las 2:42 pm