Archivos de Etiqueta: gabinetes de prensa

comunicacion

Los gabinetes de prensa (VI): El cuaderno

Cuando entré a trabajar en el Congreso, una de las cosas que me enseñaron, a la que al principio no veía ninguna utilidad, era la de apuntar cada gestión realizada en un cuaderno común, donde cualquiera podía ver los trabajos realizados durante el día. A medida que fue pasando el tiempo, me dí cuenta que era una labor mucho más útil de lo que parece a simple vista.

En un gabinete de prensa como el nuestro, con una única “cuenta”, apuntar las cosas en el cuaderno era la forma de generar el informe de actividad. Nosotros no nos encargamos del clipping y el seguimiento de nuestras acciones, salvo casos puntuales, y es muy fácil olvidarse de una petición ya gestionada cuando realizas decenas a lo largo de la semana. Gracias al cuaderno, en cualquier momento podías repasar la actividad del gabinete y comprobar qué medios te piden más cosas y cuáles sólo te consultan ocasionalmente, entre otras muchas posibilidades.

El cuaderno fue sustituido por un fichero informático, pero su utilidad permanece y ahora no importa si has estado ausente o estás de turno intensivo, con un vistazo al fichero estás al día de todas las gestiones y actividades del gabinete. Esto es muy importante también de cara a los medios, ya que el poder tener precedentes de tu trato con ellos te permite actuar de una u otra manera, según los intereses del gabinete y los objetivos de tu política de comunicación.

Gracias al cuaderno hemos podido realizar informes cualitativos y cuantitativos de actividad contrarreloj, hemos identificado una serie de personas non gratas ante las que actuar con especial cautela o, simplemente, hemos podido guardar las apariencias ante un periodista cuando nos pregunta “cómo va lo suyo”. Nunca te enseñarán esto en ningún MBA o seminario, pero te recomiendo que tengas siempre un cuaderno a mano.

internet tecnologia

Los gabinetes de prensa (V): Trabajar en la nube

 

Si hay algo que han cambiado las nuevas tecnologías en el mundillo de los gabinetes de prensa es la posibilidad que nos ofrecen de trabajar desde cualquier parte, al tener todo lo que necesitas en la nube que es Internet. Durante el siglo pasado, el elemento más valioso del gabinete era la agenda de teléfonos, sin la cual estabas absolutamente perdido, pero hoy en día, sólo necesitas una conexión a Internet y tu smartphone, y eres un gabinete andante de una sola persona.

Lo he podido comprobar de primera mano, cuando este pasado verano me tuve que trasladar el despacho de mi jefe por unas obras en el departamento. Aunque me llevé mi carpetilla con los papeles, teléfonos y direcciones que utilizo normalmente, no llegué a consultarla ni un solo momento. Me bastó con instalar el Chrome y sincronizarlo para tener todos mis marcadores y favoritos igual que en mi ordenador, accedí a la intranet interna y ya tenía mi cuenta de correo a mano para envíos personalizados y la cuenta de Gmail para masivos, además de prácticamente todos los teléfonos de periodistas integrados ya en los contactos, y los que no, estaban en mi móvil.

Suele ocurrir que no se valora lo que más a mano se tiene, pero es realmente extraordinario poder trabajar desde cualquier lugar, con los mismos elementos que en tu puesto habitual, y no me cabe duda que el cloudworking, o trabajar en la nube, va a ser la tendencia imperante en los próximos años. Esto va a generar una serie de tensiones en nuestra sociedad, y pienso concretamente en la española, pues la barrera entre vida y trabajo se va a ir difuminando cada vez más, pero esas tensiones se irán suavizando a medida que todos nosotros nos vayamos acostumbrando a trabajar en las nubes…

comunicacion destacados periodismo politica

Políticas de comunicación, políticos, periodistas y publicness

Algo que todo directivo de comunicación debe afrontar es que todo el mundo cree saber más de comunicación de él. Trabajamos con valores intangibles y es difícil cuantificar el retorno de las acciones de comunicación. Por tanto, parece que las acciones de comunicación las puede hacer cualquiera, o al menos esa es la percepción que se tiene del mundo desde fuera, y todos sabemos lo fácil que es ver los toros desde la barrera. Desde mi propia experiencia profesional,  he podido ver cómo en las grandes líneas de comunicación (e incluso las pequeñas) el director de comunicación tenía poco que decir, ya que le venían impuestas de arriba.

Cierto es que el mundillo de la política no tiene nada que ver con el de una gran multinacional, pues existe una gran diferencia. Si en una gran empresa, los altos cargos no suelen tratar directamente con la prensa, en la política es común que el periodista tenga acceso directo al político, incluso está mal visto si el político no trata con los medios. Para un dircom y un gabinete de prensa eso es directamente una pesadilla.

Modo anécdota ON. Recuerdo un caso particular en el que, al día siguiente de una reunión de los altos cargos del partido, apareció una página completa en un diario nacional detallando todos los pormenores de dicha reunión. Yo, que entonces estaba empezando, le comenté a mi jefe cómo había podido conseguir el periodista toda esa información, cuando ni nosotros mismos dentro de la casa habríamos podido conseguirla. Su respuesta fue muy clara: “Es que Fulanito llama por teléfono a cualquiera de los que están en la reunión y le cuentan todo”. Modo anécdota OFF.

Muchas veces los gabinetes de prensa ejercen una labor de intermediación entre medios y la empresa (o partido político), pero esa intermediación se pierde en numerosas ocasiones, desde el momento en que el periodista tiene acceso directo a la fuente. Antes de seguir, quiero dejar claro que no me estoy quejando, he estado al otro lado, y sé perfectamente lo que cuesta crearse unas fuentes y lo esenciales que son para el periodista. Pero en el gabinete de prensa también somos profesionales y aunque, en cierto sentido, ese acceso directo nos libera de trabajo, de la misma forma menoscaba nuestra labor y nos hace superfluos.

Para evitar esto, como siempre, en el medio está la virtud. Ni los políticos pueden quejarse al gabinete de las informaciones que publican los periodistas (hay algunos que realmente creen que podemos decir a los periodistas lo que tienen que publicar), ni los periodistas pueden quejarse de no tener acceso a los políticos (el derecho a manejar el silencio es vital).

En cualquier caso, tanto las relaciones de políticos y periodistas como las funciones del gabinete de prensa van a cambiar y mucho en los próximos años. Desde el momento en que los beneficios de abrazar el concepto de publicness que propone Jeff Jarvis superen a los inconvenientes, todo cambiará. “Publicness builds trust, secrecy doesn’t“. Algo tan sencillo como la franqueza, la accesibilidad y ser público (que no significa no tener intimidad) puede convertir a un político de segunda fila en un cabeza de lista, aumentando su nivel de reconocimiento y reputación.

La reputación importa, y hoy en día la reputación es online, como bien sabe mi amigo Gonzalo, y en política más aún. Bien entrados en el siglo XXI, nuestra clase política debe comprender que el escrutinio de la sociedad no se limita a la interacción con los periodistas y a las campañas electorales. Hoy, el simple hecho de no tener una identidad digital de algún tipo crea una brecha insalvable entre los que están preparados y los que no, y ya no valen respuestas como “no me llama”, “no le veo utilidad” o “no sé cómo hacerlo”. Hablamos de estar o no estar, así de simple.

comunicacion destacados periodismo

Los gabinetes de prensa (IV): Entre periodistas anda el juego

La relación entre los gabinetes de prensa y los medios de comunicación es siempre una relación interesada. El gabinete quiere aparecer en los medios con gran exposición y de manera positiva a sus intereses. El medio tiene que tratar con el gabinete como fuente de informaciones noticiables o como intermediario para acceder a las fuentes primarias. En ambos casos, son los profesionales de gabinete y medios los que tienen que manejar esta relación atendiendo a sus propios intereses y evitando posibles conflictos. Por eso es bueno que los gabinetes de prensa cuenten con periodistas en su plantilla que conozcan las prácticas y códigos de los medios y puedan usar ese conocimiento para conseguir los objetivos del gabinete.

Esta relación tiene que cuidarse. A los miembros del gabinete de prensa no les interesa tener enfadados a los medios, pues eso significa, como mínimo, no aparecer en ellos, y a los periodistas no les interesa tampoco tener enfadado al gabinete de prensa, ya que eso significa privarse de una fuente que en ocasiones puede ser muy valiosa. Por ello, es conveniente que en el gabinete de prensa se cumplan una sencilla serie de reglas que harán más fácil la relación con los medios.

La educación es primordial, tanto por parte del gabinete como del periodista. No hay nada que predisponga más en contra durante una conversación que un tono de voz seco o directamente agresivo. Y nunca está de más, tras una gestión exitosa, una llamada de agradecimiento. En mi experiencia, puedo citar el caso de un programa de radio matinal, cuyo productor es un tipo educado, amigable y con el que puedes hablar francamente. ¿Resultado? Cuando nos pide cosas, se pone más interés en gestionarlas.

No hay que tener miedo a decir que no. Es una de las cosas de las que se habló en el Foro Compol con Moraleda al que asistí hace unas semanas. El silencio es muy importante y hay que saber gestionarlo, por lo que no hay temer decir que no a las peticiones. Es más, muchas veces es mejor delimitar así los temas, mediante educadas negativas en cada petición, que poner en contacto a un periodista con alguien advirtiéndole “de esto no preguntes”. Hay de todo en la profesión periodística, pero como regla general, es mejor no coartar la libertad del profesional periodístico, especialmente cuando hay formas mejores de dirigirlo hacia los puntos que te interesan.

Hay que saber administrar la relación. Más que en los tradicionales términos de favores, me gusta pensar que la relación entre medios y gabinetes es como una cuenta bancaria. Cada vez que se realiza una gestión, esa cuenta pierde saldo. Por ejemplo, un medio puede estar realizando un reportaje complejo que exige que el gabinete le ponga en contacto con varias personalidades, un trabajo laborioso y que ocupa mucho tiempo. El saldo del medio decrece, en mayor o menor cuantía y es fácil imaginar que después de tres gestiones de este tipo, pueda llegar a números rojos y no se realice con la misma disposición.

No se puede pedir y pedir, sin dar nada a cambio. Para un medio, y siguiendo con el caso anterior, sería la mención elogiosa de dichas personalidades en el reportaje o que éste refleje ampliamente la visión que tienen dichas personalidades. Para el gabinete, es también lógico que no pueda estar llamando a un medio continuamente para intentar “colocar” sus noticias, sin ofrecer algo a cambio como una exclusiva o un trato preferencial para futuras historias. Siguiendo con la metáfora de la cuenta, el gabinete puede estar en números rojos con muchos medios de comunicación, y eso comprometería su efectividad, por lo que nunca se debe permitir llegar a esos extremos.

comunicacion

Los gabinetes de prensa (III): Calidad vs cantidad

La revolución de las nuevas tecnologías y de los social media ha hecho que estemos en el umbral de una nueva manera de afrontar la labor del gabinete de prensa. Actualmente, los medios de comunicación están buscando el modelo adecuado para adaptarse a esta nueva realidad, cumpliendo los objetivos de las tres D; para los gabinetes de prensa, la situación no ha cambiado tanto en lo que se refiere a sus objetivos, pero sí en la calidad de sus acciones externas.

Durante el siglo pasado, la única manera de llegar a millones de personas era mediante campañas muy costosas, con un retorno muy puntual. Hoy en día es muy fácil para cualquier gabinete de prensa emprender una acción mediante el uso de Internet y los social media, llegando más rápida y fácilmente que nunca a millones de usuarios y consiguiendo retornos precisos y mensurables. En términos cuantitativos se ha ido a mejor, pero el factor determinante es ahora la calidad de la comunicación y la posibilidad de conectar con el destinatario, que ya no es pasivo en absoluto.

Hoy en día se dan dos circunstancias, por un lado es muy fácil llegar a grandes segmentos de audiencia y, por otro, el usuario final (sea un periodista o un ciudadano de a pie) recibe tantos mensajes de tantas fuentes diferentes que sólo aquellos que se distingan por su calidad o capacidad de conectar tendrán impacto. Y ese usuario final no se limita a recibir pasivamente los mensajes, es lo que se ha venido en llamar prosumer (fruto de unir producer -productor- y consumer -consumidor-, o professional -profesional- y consumer -consumidor-, según la fuente que consultes). Los prosumers (me niego a usar la traducción de prosumidor) reciben y generan información constantemente: son los que han forzado a Nestle a recular frente a la campaña de Greenpeace, por ejemplo.

Ante este panorama, ¿cómo debe actuar el gabinete de prensa? ¿Cómo conseguir acciones de calidad? En líneas generales, hay que conocer bien el entorno en el que vas a desarrollar tu acción, para que ésta sea adecuada a las peculiaridades del mismo. Hay que diseñar las acciones de manera abierta, de forma que puedas incorporar el feedback de los prosumers en caso necesario, y no tener planes rígidos e inflexibles. Y, finalmente, hay que estar preparados para lo inesperado, dado que ninguna acción puede aguantar el escrutinio de millones de ojos sin sufrir criticas o reacciones, y hay que saber actuar frente a ellas. No hay que tener miedo a equivocarse, al fin y al cabo, estamos ante una nueva era y nuevos retos en la que no hay manuales.

comunicacion

El mayor espectáculo del mundo

Organizar grandes eventos es como ser el maestro de ceremonias de un circo de pistas infinitas, debes estar pendiente de mil detalles y vigilar que todo esté listo en el plazo fijado. Congresos, campañas electorales, o giras de conciertos son ejemplos de eventos multitudinarios que requieren trabajar con precisión militar. Yo me voy a referir a lo que conozco mejor, que son mitines y campañas electorales y, en menor medida, congresos y convenciones.

La preparación de un mitin masivo o de la convención de un partido no difiere tanto de preparar una rueda de prensa, la diferencia es la escala. En ambos casos, tienes que convocar a los medios, asegurarte de que tienen un espacio adecuado y la infraestructura necesaria para poder trabajar antes, durante, y después del evento, y estar preparado para los imprevistos que puedan surgir. Es el mismo trabajo, pero en un caso es una rueda de prensa con 20 periodistas y en otro es un mitin con 100 periodistas acreditados y 5.000 personas de público.

Como todo en esta vida, para poder sacar adelante estos eventos multitudinarios lo importante es la preparación y el trabajo en equipo. Es imposible que una sola persona esté pendiente de todos los detalles de un evento, desde su concepción hasta la celebración del mismo. En mi experiencia, comienzo a participar en estos eventos con una serie de trabajos hechos: el lugar del evento ya está elegido y la infraestructura del acto está comenzando a montarse. ¿Qué es lo que hace entonces el miembro del gabinete de prensa?

En pocas palabras, todo lo que sea necesario para que el acto vaya como la seda y los medios puedan hacer su trabajo. Tienes que elegir y habilitar una sala de trabajo para los periodistas, además de un espacio específico y reservado para los medios cerca del escenario principal, para los que deseen seguirlo “en vivo”, y ambos puestos deben tener toda la equipación necesaria a nivel técnico para que puedan trabajar al mismo tiempo televisiones, radios, periódicos, medios de internet… Por supuesto, esa equipación exige que tengan tomas de audio y vídeo en ambos puntos, para poder recoger el sonido y la imagen del acto, además de algo que puede parecer una tontería pero es esencial: tomas électricas y enchufes en cantidad suficiente. No hay nada peor que un periodista que no pueda trabajar por no tener luz.

A todos estos condicionantes se ha unido otro en los últimos años: que las salas elegidas no sean “puntos negros” de cobertura para los portatiles o teléfonos móviles. Afortunadamente, esos puntos van desapareciendo en todos los grandes edificios, pero yo he vivido un final de campaña electoral con bastantes quejas de los periodistas por haber elegido una sala interior sin apenas cobertura. Por suerte, la solución era tan sencilla como escribir en la sala y salir luego al exterior para enviar la información, pero siempre recordaré a esos hombres y mujeres sujetando su portatil y buscando por el pasillo un punto donde les dejase enviar.

Además, tienes que preparar un puesto de control y acreditaciones para los medios, preferiblemente en un acceso distinto al del público en general. A veces, te bastará con una simple mesita en una puerta lateral, pero si en el mitin intervienen miembros del Gobierno o incluso el Presidente, la seguridad pasa a ser la variable que determina todo y tus decisiones deben supeditarse a ello, buscando un punto más amplio para poder instalar un control de seguridad además del tuyo propio.

Después de todo esto, sólo te queda cruzar los dedos y que nada falle durante el evento. No importa que lo tengas todo bien preparado y pensado, cualquier imprevisto puede dar al traste con toda tu planificación, así que la rapidez mental es esencial cuando algo falla. Por eso, el acto no acaba hasta que se marcha el último periodista, sea la hora que sea. Cuando eso ocurre, es cuando puedes sentarte, respirar aliviado y empezar en el próximo evento…