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Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

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Lecturas 2.0 esenciales: Newpaper, de Albert Montagut

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Newpaper

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Leyendo Newpaper: Cómo la revolución digital transforma la prensa de Albert Montagut, siento mucha envidia, pues este es el libro que me habría gustado escribir si hubiese completado el libro de EScomunicación, hace algo más de un año. Pero también soy realista, jamás habría podido escribir un texto de la calidad de Newpaper. Aún habiéndolas vivido, me faltan muchos elementos para poder explicar todo lo que ha pasado en las últimas dos décadas desde que internet entró en nuestras vidas y las redacciones de los periódicos de todo el mundo.

Esa disrupción ha transformado por completo la industria del periodismo y la crisis económica ha precipitado ese cambio de paradigma hacia lo digital. La prensa se resiste al cambio digital, pero es un cambio inevitable y, como dice Montagut, no es un debate entre la rentabilidad de los medios, la independencia periodística y la calidad de los textos. Éste no es un debate entre editores, directores, reporteros y financieros. Es un debate existencialista: ser o no ser, vivir o morir.

La revolución de internet ha sido imparable e incluso hoy, cuando la sociedad vive cada vez más conectada, muchos siguen mirando hacia otro lado, ajenos a lo que ocurre. Nos encontramos en un nuevo mundo, un nuevo escenario en el que el rol del periodista ha cambiado por completo y donde el lector, hasta ahora protagonista testimonial del debate informativo, asume un papel protagonista al querer y poder intervenir en ese, hasta ahora, exclusivo juego.

Newpaper nos relata cómo hemos llegado a ese punto y cómo los medios de comunicación se enfrentan a los nuevos retos de la sociedad de la información. A través de entrevistas y declaraciones de más de treinta periodistas y profesionales de la información, Montagut nos da una lección de historia de los medios de comunicación, con especial énfasis en los medios españoles, contándonos los hitos más importantes de los últimos 20 años.

En el principio

En los primeros tiempos, la mayoría de los periodistas consideraba que el periodismo de internet era un género menor en relación con el de los diarios de papel., pero aún así todos los diarios españoles importantes abrieron sus dominios propios en la red durante los años 94 y 95, historia que Montagut nos cuenta con todo lujo de detalles. Algunos lectores más jóvenes pueden incluso encontrar términos que ya no existen, como las BBS, o conceptos hoy en día descabellados, como que un periódico creara un navegador propio para desarrollar todo el proyecto online del diario. Así eran aquellos primeros años.

Entonces, igual que ahora, lo importante era que el periodismo que se haga sea un buen periodismo. Su formato ahora ha cambiado, cambió en el pasado y previsiblemente volverá a cambiar en el futuro al hilo de la evolución tecnológica que se produzca. Pero las reglas permanecen, a pesar de la vertiginosidad de la sociedad de la información, que ha hecho que todo cambie.

La rápida transición hacia la pantalla ha difuminado los ciclos de trabajo periodístico. Un diario, como su propio nombre indica, es el resultado de un proceso que dura veinticuatro horas. Si se arroja en manos de la inmediatez de internet, con ciclos que vienen a durar un minuto o menos, el diario se transforma en otra cosa: lo que gana en rapidez, lo pierde en reflexión y en perspectiva. Su esencia desaparece. Lo único que no debía hacerse es lo que han venido haciendo muchos medios: dar al print la urgencia y la superficialidad del online.

La historia de la creación de las versiones web de El País y El Mundo, y del pulso entre ambas, es un paso por aquellos últimos años del siglo XX y primeros del XXI, que protagonizaron periodistas que hoy son referentes como Mario Tascón y Gumersindo Lafuente, que, en diferentes etapas, pasaron por ambos periódicos y sentaron las bases sobre las que descansan ahora sus páginas web. El experimento de El País en 2002 por el que se convirtió durante tres años en un medio de pago también es uno de los hitos de esa historia, explicando las razones por las que el diario de Prisa optó por esa vía, y cómo El Mundo aprovechó esa coyuntura para convertirse en la web en castellano más visitada del mundo.

El nacimiento de los llamados confidenciales es otro de los aspectos tratados por Montagut en Newpaper. Desde el Drudge Report estadounidense hasta elconfidencial.com español, estos medios nativos de internet han pasado de ser una recopilación de rumores a empresas periodísticas de pleno derecho, y lo son gracias a la vocación de hacer información propia. Quienes en la red se dedican al cotilleo político-financiero o, en el mejor de los casos, a cambiar de titular noticias de agencia, son “confidenciales” más o menos puros pero no periódicos digitales. A través de declaraciones de gente como Fernando Jáuregui, Alfonso Rojo, Arcadi Espada, Ignacio Escolar o Jesús Cacho,  se hace un mapa de los medios puramente digitales de nuestro país, que es donde descansa buena parte del futuro de la profesión.

En el futuro

La tecnología tiene una gran influencia en el futuro del periodismo, en la forma de redactar y comunicar, la distribución de la información, la configuración de las empresas periodísticas, el concepto de periodismo, así como la responsabilidad social del periodista y de las empresas periodísticas. Poca gente duda de que a nivel técnico el futuro del periodismo escrito reside en los soportes electrónicos -tabletas, móviles…- y que el papel es un dinosaurio en peligro de extinción, pero ese debate no es el importante, sino quiénes van a ser los periodistas del futuro y qué van a hacer las empresas del sector para financiarse.

La crisis económica ocupa los últimos capítulos de Newpaper, en los que Montagut analiza el ocaso de los periódicos de papel y el auge de tabletas y smartphonesEstos dos aspectos han configurado la mayor revolución periodística de la historia, imposible de resistir por nadie. Por ello, como indica Juan Antonio Giner, uno de los entrevistados, “lo que hay que salvar no son los periódicos, sino el periodismo; y la mejor forma de hacerlo es con más y mejor periodismo, sin complejos, con talento, pasión, creatividad e innovación”.

Ese nuevo periodismo debe tener en cuenta el cambio en la ecuación periodista/lector, que se encuentran en el mismo nivel, horizontal, cara a cara. Los lectores quieren leer sobre los temas que les interesan y sobre los que ya tienen información y opinión, y lograr que sea el periodista quien siga marcando la jerarquía editorial es el gran reto. Para eso, el periodista debe tener un conocimiento profundo de la tecnología, una habilidad que se puede adquirir y perfeccionar igual que la buena escritura.  Y hay que asumir que casi nada de lo que comunican los periodistas constituye ya una novedad para el público.

Hay muchos más temas en Newpaper, como el relato de la irrupción de los blogs o lo que fue Wikileaks para el periodismo, pasando por la explosión de las redes sociales o el caso Megaupload; también se habla y mucho del periodismo en España, con hitos como el proyecto del diario Público, el crecimiento y caída de los periódicos gratuitos o cómo se vivieron los atentados del 11-S y el 11-M. Pero creo que ya te habrás hecho una idea de por qué considero Newpaper una lectura esencial.

Si necesitas una historia de internet y los grandes cambios que ha propiciado en el mundo de la comunicación, si necesitas un estudio sobre la evolución de los medios de comunicación en España en las últimas décadas y si quieres conocer la opinión de muchos de los periodistas y comunicadores que han estado en el centro de la revolución digital, debes leer Newpaper.

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Descárgate el libro Herramientas Digitales para Periodistas

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Ya está disponible la segunda edición actualizada del libro Herramientas Digitales para Periodistas, escrito por la periodista Sandra Crucianelli con el apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Este libro electrónico, disponible en formato PDF, es un excelente compendio de herramientas para cualquier periodista que deba desenvolverse en un entorno digital, lo que significa que todo periodista que se precie debería echarle al menos un vistazo.

Pistas para sacar el máximo partido de los buscadores y las redes sociales, consejos para iniciarse en el periodismo de datos, y listados de herramientas de audio y vídeo y de otras para poder crear encuestas en línea, enviar mails anónimos o con adjuntos de gran tamaño son solo algunos de los puntos destacados de este libro. Una lectura totalmente recomendada para aquellos periodistas que no sepan manejarse en internet y también para aquellos periodistas experimentados que quieran tener un manual de referencia y consulta rápida siempre a mano.

Puedes consultar en línea el libro a continuación, y también puedes descargarlo desde la página del Centro Knight en este enlace o a través de la biblioteca virtual de Escomunicación.

Herramientas Digitales Para Periodistas – Segunda Edición.pdf by Miguel Ángel Alonso Pulido

 

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Nuevas páginas en EScomunicación

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Blog Marketing Up Close Blue Pen Graphic

Hoy es día festivo en España, así que hoy tendremos un post corto, en el que simplemente quiero dejar constancia de algunos cambios en EScomunicación, para mejorar y actualizar su organización interna. A la derecha de este texto podrás ver que he añadido dos nuevas páginas, una referida a Lecturas 2.0 y otra a Estudios sobre periodismo. Después de casi cuatro años escribiendo, hay muchos textos que pueden perderse si no están fácilmente accesibles, y con esas dos páginas fijas doy más visibilidad a esos apartados (aprovecho para anunciar que la próxima reseña de Lecturas 2.0 será del excelente Newpaper de Albert Montagut). También he actualizado la página de Enlaces de interés, añadiendo nuevas fuentes y eliminando algunas que, por una u otra razón, ya no están en activo.

Estos trabajos, aunque parezcan triviales, son muy importantes para asegurar la organización interna del blog y su navegabilidad tanto para los usuarios como para los buscadores. Como decía antes, hay mucho contenido en Escomunicación -más de 160.000 palabras escritas en todo este tiempo- y cada día más gente descubre el blog en sus búsquedas en Google o a través de las redes sociales, así que añadir esas nuevas páginas permite poner a la vista algunas de las entradas de las que me siento más orgulloso. Y todo esto es solo el principio…

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

6 de diciembre de 2013 a las 9:09 pm

Causas y consecuencias de la pérdida de valor de la información periodística

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Uno de los fenómenos por los que la industria del periodismo se encuentra en su actual crisis es por la pérdida de valor de la información periodística. Ya hemos hablado alguna vez de ello, por ejemplo aquí o aquí, y es que cada vez hay menos gente dispuesta a pagar por las noticias, al menos en esta primera fase del cambio de paradigma hacia la red. Sobre este asunto, queremos destacar el excelente estudio publicado hace poco en ThinkEPI La pérdida de valor de la información periodística: causas y consecuencias, realizado por Andreu Casero-Ripollés, profesor titular del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Jaume I de Castellón, donde, además, es vicedecano y director de la titulación de Comunicación Audiovisual.

Entre las causas de la pérdida de valor de la información periodística, Casero-Ripollés destaca:

  • La enorme cantidad disponible de información en internet ha provocado una sobreabundancia de la misma y ello ha motivado un descenso en el nivel de exigencia del consumidor, llegando al extremo de que “la profundidad, la interpretación, el análisis o la calidad de la expresión lingüística se han convertido en aspectos secundarios para una parte de la audiencia”.
  • La pérdida de la credibilidad de los medios periodísticos convencionales, motivada principalmente por la mercantilización y politización de los medios. Los ciudadanos dejan de confiar en los medios convencionales y buscan alternativas en “los soportes digitales, el periodismo ciudadano y alternativo y los medios sociales”.
  • La ausencia de un modelo de negocio del periodismo digital en internet. Más de quince años después de que los primeros medios abrieran sus páginas web, todavía están buscando un modelo de negocio viable que les permita conseguir beneficios en cantidad suficiente para compensar las pérdidas del offline. Ese modelo viable tiene que contemplar cómo motivar a los lectores para que paguen, algo a lo que no están muy dispuestos, pues “la abundancia de información disponible en línea unida a la igualdad excesiva de oferta entre los diferentes medios agudiza esta escasa disposición al pago”.

Esa pérdida de valor de la información periodística trae consigo una serie de consecuencias:

  • Pérdida de calidad de la información periodística. Parece algo evidente que si juntamos un público poco exigente y puede que aún menos dispuesto a pagar por las noticias, la calidad de la información periodística se va a ver resentida, dando paso a “noticias de bajo coste, poco densas, insuficientemente relevantes y orientadas en términos comerciales”.
  • Fragilidad de las empresas periodísticas en términos de negocio. El “producto” ofrecido por las empresas periodísticas es la información periodística y cuando ese producto pierde valor, la sostenibilidad de la industria del periodismo está en duda, máxime cuando “la respuesta dada por las organizaciones mediáticas a esta situación de dificultad, centrada en la reducción de costes, lejos de ser una solución profundiza en esta debilitación”
  • Acentuación de la concentración de las audiencias en las marcas periodísticas más fuertes. Aquí, Casero-Ripollés nos explica la paradoja de que la sobreabundancia de información está favoreciendo la concentración de medios, antes que la diversificación, como parecería lógico. Esto es así porque, en última instancia, la marca sigue siendo muy importante y aquellos medios globales y con prestigio son los que siguen arrastrando a los lectores en detrimento de los medios pequeños, y este fenómeno pone en peligro la pluralidad informativa.
  • Debilitación de la profesión periodística. Ser periodista es hoy en día más complicado que nunca, tanto por la fuerte crisis del sector que está deteriorando las condiciones laborales de los periodistas profesionales como por “la proliferación de nuevos actores informativos en línea que amenaza el monopolio de los periodistas sobre las noticias”.
  • Abandono de algunas de las funciones sociales y democráticas del periodismo. Con el periodismo luchando por su supervivencia, es difícil que pueda cumplir con su función social. “Por lo tanto, la pérdida de valor de la información periodística no sólo conlleva efectos económicos sino también democráticos”, apunta Casero-Ripollés.

Un texto muy recomendable que puedes leer íntegro en este enlace.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

13 de noviembre de 2013 a las 9:09 pm

¿Y si estamos interpretando mal los estudios sobre el consumo de medios de comunicación?

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Es una pregunta que me surge tras leer este texto de Jeff Jarvis. En él, Jarvis apunta que podemos estar malinterpretando los resultados de los estudios sobre el consumo de medios de comunicación y cita el reciente estudio de Pew Research, que puedes consultar resumido aquí. Sí, las nuevas generaciones cada vez pasan menos tiempo consumiendo noticias, pero ¿y si lo estamos interpretando mal? ¿Y si esas nuevas generaciones simplemente hacen un consumo más eficiente?

Cuanto más lo pienso, más creo que Jarvis tiene razón. Considerar que el éxito de un medio de comunicación se basa en la cantidad de tiempo que invierten en él sus usuarios es algo que tenía su sentido en la era de los medios de comunicación de masas. Mayor tiempo y, por tanto, mayor atención, funciona cuando los medios operan bajo la premisa de que todos los lectores/oyentes/espectadores ven todos los anuncios del medio, con lo que el medio puede cobrar a los anunciantes por la cantidad de lectores/espectadores, con unos precios controlados por los medios en base a su monopolio de la producción y distribución.

Pero ese tiempo ya ha terminado, a causa de la sobreabundancia de información.

Cada vez hay más información disponible para todos nosotros, ya no es un bien escaso. Por tanto, los usuarios (un término en el que englobo a los antiguos lectores/oyentes/espectadores) ya no necesitan leer un periódico completo o ver un informativo entero para poder acceder a la información que les interesa. La red es un nuevo canal en el que hay muchas herramientas que, debidamente configuradas, permiten consultar de manera rápida todo aquello que nos interesa. Nuestro consumo es más eficiente gracias a esas herramientas, porque aunque ahora hay más información que nunca, el día sigue teniendo solo 24 horas. Y en eso puedo citar mi caso personal, que creo es el de muchos.

Creo que nunca he leído un periódico entero y no conozco a nadie que lo haga. Me limito a las noticias que realmente me interesan, que siempre serán un pequeño porcentaje de las que ofrezca el diario. Puedo escuchar en su integridad un boletín horario de la radio, pero nunca escucharé el informativo de mediodía completo, por ejemplo; cuando hayan dado la noticia que me interesa, o hayan dado los titulares, que para mí cumplen el mínimo exigible, apagaré la radio. Y en televisión, aunque tenga puesto en mi tele el telediario completo, mi atención no estará puesta en él salvo en las noticias que me interesen, y el 99% de las veces habré apagado la tele antes de que acabe.

Nuestro tiempo es limitado, siempre lo ha sido. Pero es ahora, ante una multiplicación de la oferta, cuando los medios de comunicación ven como su porción del pastel de nuestra atención disminuye cada vez más. Eso se ve como una mala noticia porque seguimos anclados en la presunción de que más tiempo equivale a más atención, y los medios de comunicación siguen vendiendo nuestra atención para conseguir publicidad. Por eso hay que darle la vuelta a esa presunción.

Los medios de comunicación del siglo XXI no deben trabajar para retener a los usuarios, deben trabajar para dar a los usuarios lo que quieren: información, unas veces en cápsulas, otras en artículos más largos, pero siempre con la vista puesta en el usuario, no en sacar beneficio del tiempo que emplea en ello. El medio que da a los usuarios lo que quieren puede cobrarles por ello, y con mayor motivo si les da algo que no pueden encontrar en ningún otro sitio; eso es igualmente válido para internet y si lo hacen consumiendo menos de nuestro tiempo, mucho mejor. Como dice Jarvis, la eficiencia no es el enemigo de las noticias, debería ser el objetivo.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

14 de octubre de 2013 a las 9:09 pm

Lecturas 2.0 esenciales: Riptide: Una historia oral del choque entre periodismo y tecnología

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Hace algunas semanas, hablamos aquí de Riptide, un estudio del Laboratorio de Periodismo Nieman de la Universidad de Harvard en el que se ha realizado una historia oral de los cambios que ha experimentado el negocio del periodismo en los últimos treinta años. Escrito por John Huey, Martin Nisenholtz y Paul Sagan, creo que es uno de los proyectos más interesantes que se han hecho sobre el cambio de paradigma de la industria periodística hacia internet, y todos los altos y bajos que ha habido en ese camino. Después de haberlo leído, aquí tenéis mi reseña del mismo.

La caída en desgracia de la industria del periodismo no es un tema nuevo (desde luego no para los lectores del blog) y otros textos, como Periodismo Post-Industrial, también han analizado el cambio de paradigma hacia lo digital y la disrupción generada por las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los medios de comunicación. La diferencia fundamental entre Riptide y otros estudios es que se basa en más de 60 entrevistas a personalidades de todos los ámbitos de la comunicación y la tecnología; en dichas entrevistas se recogen todos los hitos de la caída de la industria del periodismo, creando una línea de tiempo desde los principios de internet hasta la actualidad.

Aunque en el periodismo siempre ha habido mentes innovadoras y visionarios que podían imaginar el futuro, es evidente que no se les ha hecho caso, cumpliendo la denominada Ley de Amara (por Roy Amara): Tendemos a sobreestimar el efecto de una tecnología en el corto plazo y subestimar su efecto en el largo plazo. La historia reciente de la industria periodística en todo el mundo es buena prueba de ello.

Durante el siglo XX, cada nuevo medio de comunicación de masas aprendió a coexistir con el anterior. La radio convivió con los periódicos y la televisión con la radio; cada medio tenía su mercado y su target claramente diferenciado. La llegada de internet como plataforma transmedia que absorbe a todas las demás ha roto ese equilibrio y de todos los medios, ha sido la prensa escrita el más afectado. Riptide es un paseo histórico por ese fenómeno, comenzando con los primeros experimentos con teletexto y el nacimiento de AOL, con el que muchos estadounidenses comenzaron a navegar por internet. En aquella época, uno de los mayores retos para las compañías ya establecidas que querían entrar en la red no era encontrar modelos de negocio exitosos, sino establecer una cultura online dentro de ellas.

Al tiempo que AOL comenzaba a introducirse en todos los hogares, Tim Berners-Lee desarrollaba los protocolos de la World Wide Web, creando en la práctica internet como la conocemos hoy. El primer sitio web fue puesto en línea en 1991 y un par de años después nacieron los primeros navegadores, como Mosaic o Netscape, que hicieron internet accesible para todos, introduciéndola en la cultura popular y el comercio masivo. El concepto de una red libre y sin limitaciones era algo nuevo y aparentemente incompatible con el negocio de la prensa escrita. Los periódicos, a pesar de ser muy rentables, estaban llenos de limitaciones: las limitaciones en la fabricación y distribución, las limitaciones de espacio para contar historias o las limitaciones que imponían los anunciantes para colocar sus anuncios. Internet ofrecía todas las ventajas y ninguna de las limitaciones, o al menos, eso parecía. En todas las compañías de medios, surgieron los primeros entusiastas que saltaron a las aguas de la red con entusiasmo. El futuro estaba al alcance de la mano, y fue cuando muchos medios cometieron su pecado original en la red.

EL PECADO ORIGINAL

En esa época fue cuando comenzó a verterse el contenido de los medios en la red de forma gratuita, lo que para muchos es el origen de todos los males que aquejan hoy a la industria periodística. Todo comenzó con la creación de Yahoo News, que usaba los teletipos de Reuters para ofrecer noticias gratis a sus visitantes; en aquel momento, nadie se planteó cobrar por los contenidos, lo que quería Yahoo era aumentar su audiencia lo más rápidamente posible. El resto de medios le siguió, gracias a la expansión del lenguaje HMTL, que permitía hacer nuevas páginas dinámicas e interactivas en mucho menos tiempo de lo que hasta entonces era posible. De repente, gracias a internet los editores no tenían que pasar por AOL o Compuserve y podían, en cierto sentido, “poseer” a sus lectores y generar ingresos publicitarios directamente. Y todos ellos ofrecieron sus contenidos gratuitos para conseguir la mayor cantidad de visitantes y, a través de ellos, los mayores ingresos publicitarios.

En aquellos mediados de los 90, la mayoría de los grandes medios de comunicación establecieron sus páginas web y pronto se hizo evidente una tendencia: las grandes empresas de medios no apreciaron el valor de los ingenieros en lo que esencialmente fue una revolución tecnológica y, como consecuencia, la innovación era prácticamente inexistente. Sin ingenieros que entendieran las particularidades de la industria periodística, ésta no podía innovar y ofrecer nuevos productos, así que en cuanto otras compañías más innovadoras comenzaron a hacerlo, la industria periodística pasó a un segundo plano. Clayton Christensen lo resumió en el dilema de los innovadores: incluso la empresa más brillante vacila ante la innovación, porque en un primer momento esa innovación parece inferior al actual producto, pero a medida que la innovación mejora y gana cuota de mercado, ese producto original pierde valor y puede desaparecer. Eso es lo que ha ocurrido con internet y la prensa escrita.

Nadie ejemplifica mejor ese proceso que Google. Lo que comenzó como un mero buscador más logró, gracias a la eficacia de su algoritmo de búsqueda, ascender a los primeros puestos en su categoría; con los Adwords y la posibilidad de insertar anuncios adecuados a las búsquedas que uno realiza, Google se ha transformado en una nueva empresa de medios, y ha sido gracias al mismo elemento que hizo tan rentable a las antiguas empresas de medios: el dinero proveniente de la publicidad. Cuando los ingresos publicitarios de Google superan los de la industria periodística en su conjunto, no es de extrañar que los medios vean peligrar su antaño estable negocio; y es que, como negocio, la industria periodística ha girado siempre en torno a la publicidad, pero pocos en los medios lo han visto desde esa perspectiva, y es una de las causas por las que los medios están como están.

EL DESPLOME DE LA PUBLICIDAD

La publicidad cayó, como todo lo demás, a causa de la crisis financiera de 2008, pero al contrario de lo que ocurrió en la recesión de Estados Unidos de 2003-2004, donde la publicidad en internet también se desplomó, en esta ocasión se mantuvo e incluso creció, frente a la publicidad en prensa escrita que no ha hecho más que caer desde esa fecha. De ahí que los medios de comunicación, particularmente los periódicos, estén inmersos en un proceso de recortes, expedientes de regulación de empleo o incluso ventas a magnates de la red.

El nacimiento de los blogs permitió que algunos periodistas pioneros pudieran librarse de ese destino. Gracias a la tecnología de WordPress, Blogger y tantas otras plataformas, cualquiera podía publicar fácil y rápidamente sus contenidos en la web y los periodistas comenzaron a usarlo para acceder a los lectores sin la intermediación de las empresas de medios y algunos de ellos, como Andrew Sullivan u Om Malik se han convertido en marcas en sí mismos. Esto es así porque la red ha permitido que los costes de empezar un nuevo proyecto periodístico hayan bajado; la barrera está en un punto tan bajo que cada vez hay más medios nativos de internet, y la prensa como medio de comunicación de masas está en declive. Medios como The Economist o el New York Times pueden sobrevivir, pero el resto está abocado a reconvertirse por completo y redefinir su esquema.

Los periodistas se han caracterizado siempre por su habilidad para hacer análisis en profundidad y ricos en contenido pero se priorizaba el ser el más rápido, el primero, el que suelta el scoop. Ahora, esa prioridad no tiene ningún sentido, porque las TIC han hecho que todos tengamos las mismas posibilidades de ser los primeros; pero no todos podemos ofrecer análisis contrastados y bien investigados de la realidad, ahí es donde el periodismo tiene su baza para reinventarse en esta nueva era.

Esto es solo un pequeño resumen de lo que nos podemos encontrar en Riptide; a la espera de una versión en castellano, podéis descargarlo en inglés en este enlace, o a través de la biblioteca virtual de EScomunicación. Os animo a ello, pues, a pesar de estar excesivamente centrado en Estados Unidos, Riptide es una lectura esencial para comprender cómo ha llegado la industria de los medios de comunicación a la situación en que se encuentra.

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

4 de octubre de 2013 a las 9:09 pm

7 de cada 10 periodistas temen perder su puesto de trabajo

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A principios de semana se dio a conocer el II Barómetro Easypress sobre la profesión periodística, que arroja unos datos bastantes descorazonadores sobre el futuro de la profesión. Cuando siete de cada diez periodistas en ejercicio temen por su puesto de trabajo, solo se puede calificar el estado de la profesión como crítico. El barómetro reafirma la tendencia pesimista que ya apuntaba el año pasado. Una gran mayoría de periodistas considera que su puesto de trabajo está en peligro y que la situación laboral en los medios de comunicación es precaria. Las expectativas en la profesión son poco esperanzadoras y la credibilidad del periodismo está en sus peores momentos.

¿Soluciones? Nadie tiene la varita mágica, pero los periodistas están comenzando a autoemplearse, creando sus propios medios de comunicación: un 16% de los encuestados ha creado un nuevo medio de comunicación propio como salida profesional y otro 10% tiene previsto hacerlo a corto plazo. En ese empeño, las TIC juegan un papel determinante, gracias a que cada vez los medios digitales son más valorados. Un 83% de los periodistas les atribuye la misma credibilidad que a los medios tradicionales, y el mismo porcentaje reconoce que el modelo de la prensa escrita evoluciona a la reducción del papel en favor de nuevos medios digitales.

Éstas son algunas de las conclusiones del barómetro, que puedes consultar en este mismo post o a través de este enlace.

 

II Barómetro easypress.es sobre la profesión periodística 2013 from easypress.es

 

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Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

20 de septiembre de 2013 a las 9:09 am