EScomunicación

Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

Archive for the ‘cambio de paradigma’ tag

La noticia ya no tiene límites

Deja tu comentario

En los cuarenta años que han transcurrido desde la foto que preside este post, han cambiado muchas cosas en los medios de comunicación. En mi opinión, una de las más importantes es la número seis del listado que ha propuesto Jordi Pérez Colomé en JotDown. Él habla de que la extensión es la justa, pero yo creo que lo que ocurre es que la noticia ya no tiene límites.

Los medios de comunicación tradicionales están limitados por sus costes en espacio y tiempo: una página de periódico tiene límites, al igual que un boletín de radio o una pieza de informativo en televisión. Esa limitación ha desaparecido por completo, en los nuevos medios de comunicación una noticia puede ser tan extensa o tan breve como sea necesario. Podemos hacer un tuit o publicar un artículo de veinte mil palabras; el coste es exactamente el mismo, y en muchos casos ese coste es cero.

Los periodistas todavía no son (somos) conscientes de esto. Todavía nos regimos por los bloques tradicionales, que han funcionado durante décadas, pero eso está cambiando. Las nuevas plataformas de publicación permiten contenidos sin limitaciones, tanto vídeo como texto y audio, y no hay ningún motivo para que no puedas hacer tu noticia tan extensa como creas conveniente. Cuando tienes espacio infinito, ponerte límites es una estupidez.

Uno de los ejemplos que más me gusta citar es precisamente JotDown. Cuando alguno de los detractores de los medios online me suelta el tópico de que los textos en internet son cortos y superficiales, le pongo el ejemplo de cualquiera de sus entrevistas. En cuanto todos comprendamos que el soporte internet no tiene ninguna de las limitaciones del resto de soportes, será cuando podamos empezar a aprovechar todo el potencial que tiene. La noticia ya no tiene límites y el periodismo tampoco.

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

21 de Febrero de 2014 a las 5:57 pm

El problema ya no es llegar al público, es conseguir que te encuentren

Deja tu comentario

Los medios de comunicación han funcionado durante cientos de años en base a un paradigma unidireccional, ejerciendo de gatekeepers entre un emisor y un receptor bien diferenciados. Hasta no hace mucho tiempo, aquello no aparecía en los medios no existía y el problema con el que se enfrentaba cualquier organización era cómo llegar al gran público. La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha dinamitado ese paradigma.

En la última década hemos asistido a la irrupción de distintas plataformas de publicación, que han acercado al emisor y al receptor del paradigma tradicional más que nunca. Al mismo tiempo, la popularización de los smartphones y las tabletas han hecho que el uso de internet sea cada vez más móvil y menos en el ordenador, y ha sumado a la red a un sector de la población que, si no fuese por sus dispositivos móviles, seguiría desconectado. En resumen, cada vez hay más gente conectada y cada vez es más fácil llegar a ella.

Para los medios de comunicación, esto ha supuesto perder el monopolio del público. No es necesario comprar un anuncio a toda página en el diario para llegar a un millón de personas, puedes conseguir el mismo impacto con una campaña en youtube. Para las marcas, los medios se han convertido en un canal más, y no siempre el principal. Y ocurre lo mismo con los periodistas.

Ante la crisis generalizada de los medios tradicionales, muchos periodistas se están lanzando a la aventura de construir sus propios medios de comunicación. Los avances de la tecnología han derribado las barreras económicas: un medio digital hoy en día puede funcionar por menos de un millón de euros, una cantidad muy alejada del capital que habría que desembolsar por una licencia para radio o televisión, o los costes fijos de un periódico de papel.

Y tampoco es necesario llegar a esos niveles. Un periodista puede tener su bitácora personal y funcionar como un medio de comunicación, bien afiliándose a un medio más grande o trabajando en solitario gracias a herramientas como el crowdfounding. Jordi Pérez Colomé es el ejemplo más destacado que me viene a la mente en nuestro país. No está de más recordar que publicar ya no es un trabajo, es un botón.

El problema ahora ya no es llegar al público, sino conseguir que el público te encuentre. Ante la sobreabundancia de información, hay que buscar la forma de conseguir llegar a la audiencia, y eso se consigue con periodismo contrastado y trabajado. Igual que se ha hecho toda la vida. No hay atajos fáciles para construir una audiencia y tanto para un medio como para un periodista singular, la única receta es trabajo, trabajo y más trabajo. Solo generando una huella digital profunda y basada en los elementos esenciales del periodismo, podrás conseguir que te encuentren.

Si te gustó este post, compártelo.

Lecturas 2.0 esenciales: Newpaper, de Albert Montagut

2 comentarios

Newpaper

Haz clic para comprarlo en Amazon

Leyendo Newpaper: Cómo la revolución digital transforma la prensa de Albert Montagut, siento mucha envidia, pues este es el libro que me habría gustado escribir si hubiese completado el libro de EScomunicación, hace algo más de un año. Pero también soy realista, jamás habría podido escribir un texto de la calidad de Newpaper. Aún habiéndolas vivido, me faltan muchos elementos para poder explicar todo lo que ha pasado en las últimas dos décadas desde que internet entró en nuestras vidas y las redacciones de los periódicos de todo el mundo.

Esa disrupción ha transformado por completo la industria del periodismo y la crisis económica ha precipitado ese cambio de paradigma hacia lo digital. La prensa se resiste al cambio digital, pero es un cambio inevitable y, como dice Montagut, no es un debate entre la rentabilidad de los medios, la independencia periodística y la calidad de los textos. Éste no es un debate entre editores, directores, reporteros y financieros. Es un debate existencialista: ser o no ser, vivir o morir.

La revolución de internet ha sido imparable e incluso hoy, cuando la sociedad vive cada vez más conectada, muchos siguen mirando hacia otro lado, ajenos a lo que ocurre. Nos encontramos en un nuevo mundo, un nuevo escenario en el que el rol del periodista ha cambiado por completo y donde el lector, hasta ahora protagonista testimonial del debate informativo, asume un papel protagonista al querer y poder intervenir en ese, hasta ahora, exclusivo juego.

Newpaper nos relata cómo hemos llegado a ese punto y cómo los medios de comunicación se enfrentan a los nuevos retos de la sociedad de la información. A través de entrevistas y declaraciones de más de treinta periodistas y profesionales de la información, Montagut nos da una lección de historia de los medios de comunicación, con especial énfasis en los medios españoles, contándonos los hitos más importantes de los últimos 20 años.

En el principio

En los primeros tiempos, la mayoría de los periodistas consideraba que el periodismo de internet era un género menor en relación con el de los diarios de papel., pero aún así todos los diarios españoles importantes abrieron sus dominios propios en la red durante los años 94 y 95, historia que Montagut nos cuenta con todo lujo de detalles. Algunos lectores más jóvenes pueden incluso encontrar términos que ya no existen, como las BBS, o conceptos hoy en día descabellados, como que un periódico creara un navegador propio para desarrollar todo el proyecto online del diario. Así eran aquellos primeros años.

Entonces, igual que ahora, lo importante era que el periodismo que se haga sea un buen periodismo. Su formato ahora ha cambiado, cambió en el pasado y previsiblemente volverá a cambiar en el futuro al hilo de la evolución tecnológica que se produzca. Pero las reglas permanecen, a pesar de la vertiginosidad de la sociedad de la información, que ha hecho que todo cambie.

La rápida transición hacia la pantalla ha difuminado los ciclos de trabajo periodístico. Un diario, como su propio nombre indica, es el resultado de un proceso que dura veinticuatro horas. Si se arroja en manos de la inmediatez de internet, con ciclos que vienen a durar un minuto o menos, el diario se transforma en otra cosa: lo que gana en rapidez, lo pierde en reflexión y en perspectiva. Su esencia desaparece. Lo único que no debía hacerse es lo que han venido haciendo muchos medios: dar al print la urgencia y la superficialidad del online.

La historia de la creación de las versiones web de El País y El Mundo, y del pulso entre ambas, es un paso por aquellos últimos años del siglo XX y primeros del XXI, que protagonizaron periodistas que hoy son referentes como Mario Tascón y Gumersindo Lafuente, que, en diferentes etapas, pasaron por ambos periódicos y sentaron las bases sobre las que descansan ahora sus páginas web. El experimento de El País en 2002 por el que se convirtió durante tres años en un medio de pago también es uno de los hitos de esa historia, explicando las razones por las que el diario de Prisa optó por esa vía, y cómo El Mundo aprovechó esa coyuntura para convertirse en la web en castellano más visitada del mundo.

El nacimiento de los llamados confidenciales es otro de los aspectos tratados por Montagut en Newpaper. Desde el Drudge Report estadounidense hasta elconfidencial.com español, estos medios nativos de internet han pasado de ser una recopilación de rumores a empresas periodísticas de pleno derecho, y lo son gracias a la vocación de hacer información propia. Quienes en la red se dedican al cotilleo político-financiero o, en el mejor de los casos, a cambiar de titular noticias de agencia, son “confidenciales” más o menos puros pero no periódicos digitales. A través de declaraciones de gente como Fernando Jáuregui, Alfonso Rojo, Arcadi Espada, Ignacio Escolar o Jesús Cacho,  se hace un mapa de los medios puramente digitales de nuestro país, que es donde descansa buena parte del futuro de la profesión.

En el futuro

La tecnología tiene una gran influencia en el futuro del periodismo, en la forma de redactar y comunicar, la distribución de la información, la configuración de las empresas periodísticas, el concepto de periodismo, así como la responsabilidad social del periodista y de las empresas periodísticas. Poca gente duda de que a nivel técnico el futuro del periodismo escrito reside en los soportes electrónicos -tabletas, móviles…- y que el papel es un dinosaurio en peligro de extinción, pero ese debate no es el importante, sino quiénes van a ser los periodistas del futuro y qué van a hacer las empresas del sector para financiarse.

La crisis económica ocupa los últimos capítulos de Newpaper, en los que Montagut analiza el ocaso de los periódicos de papel y el auge de tabletas y smartphonesEstos dos aspectos han configurado la mayor revolución periodística de la historia, imposible de resistir por nadie. Por ello, como indica Juan Antonio Giner, uno de los entrevistados, “lo que hay que salvar no son los periódicos, sino el periodismo; y la mejor forma de hacerlo es con más y mejor periodismo, sin complejos, con talento, pasión, creatividad e innovación”.

Ese nuevo periodismo debe tener en cuenta el cambio en la ecuación periodista/lector, que se encuentran en el mismo nivel, horizontal, cara a cara. Los lectores quieren leer sobre los temas que les interesan y sobre los que ya tienen información y opinión, y lograr que sea el periodista quien siga marcando la jerarquía editorial es el gran reto. Para eso, el periodista debe tener un conocimiento profundo de la tecnología, una habilidad que se puede adquirir y perfeccionar igual que la buena escritura.  Y hay que asumir que casi nada de lo que comunican los periodistas constituye ya una novedad para el público.

Hay muchos más temas en Newpaper, como el relato de la irrupción de los blogs o lo que fue Wikileaks para el periodismo, pasando por la explosión de las redes sociales o el caso Megaupload; también se habla y mucho del periodismo en España, con hitos como el proyecto del diario Público, el crecimiento y caída de los periódicos gratuitos o cómo se vivieron los atentados del 11-S y el 11-M. Pero creo que ya te habrás hecho una idea de por qué considero Newpaper una lectura esencial.

Si necesitas una historia de internet y los grandes cambios que ha propiciado en el mundo de la comunicación, si necesitas un estudio sobre la evolución de los medios de comunicación en España en las últimas décadas y si quieres conocer la opinión de muchos de los periodistas y comunicadores que han estado en el centro de la revolución digital, debes leer Newpaper.

Si te gustó este post, compártelo.

El infierno de la prensa

Deja tu comentario

Este excelente vídeo del diario uruguayo Últimas noticias muestra en apenas minuto y medio muchos de los males de la profesión periodística, que han contribuido a que la industria se encuentre inmersa en este cambio de paradigma. Por supuesto, la inmensa mayoría de los periodistas no son superficiales, inexactos, tendenciosos, altaneros, sensacionalistas, serviles o calculadores, pero aquellos que sí tienen uno o más de estos defectos son los que dan mal fama al resto, y por eso los periodistas, como gremio, tenemos que vigilar y denunciar estas prácticas allí donde se produzcan.

Aun así, el infierno de la prensa no se encuentra en los periodistas, sino en la percepción de los mismos que tiene la sociedad. Por desgracia, los medios de comunicación, y por extensión los profesionales que trabajan en ellos, son percibidos por la mayoría de la sociedad como parte del poder establecido, del establishment y eso se traduce en que se los considera parte del problema y no parte de la solución.

El cambio disruptivo producido por las tecnologías de la información y la comunicación ha hecho que el público ocupe el escenario. El contenido generado por los usuarios eclipsa a todos los demás contenidos presentes en la red, y el espacio ocupado por los medios en la atención de la sociedad es cada día menor. La audiencia se reduce y se fragmenta, atraída por otros focos de atención y por la desconfianza generada en torno a los medios de comunicación.

El público ya no necesita a los medios de comunicación para informarse y los medios de comunicación todavía no han desarrollado un producto alternativo para ofrecer a su audiencia. Si antes les vendían paquetes informativos con las noticias de ayer, hoy eso ya no es válido. El público ya conoce las noticias de ayer, las conoce al momento gracias a la inmediatez de la red. La carrera por ser el primero en dar la noticia ya no tiene sentido, ahora lo que importa es dar mejor la noticia. Por eso, estoy totalmente de acuerdo con la tesis que defiende Juan Antonio Giner en  The “Day After” Newspaper is here to stay.

Aunque el se refiere muy concretamente a los periódicos, creo que el modelo se aplica a todos los medios de comunicación. Hacen falta nuevos productos comunicativos para usuarios bien informados, que están conectados 24/7 y forman comunidades en torno a sus intereses, y esos productos deben centrarse en las pantallas de móviles y tabletas, con varias ediciones a lo largo del día, en las que podamos encontrar todo tipo de contenido multimedia.  Puede que con ese tipo de productos, los medios no sean tan menospreciados por los ciudadanos y puedan así salir del infierno de la prensa.

Si te gustó este post, compártelo. 

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

20 de Diciembre de 2013 a las 9:09 pm

Los buenos viejos tiempos del periodismo no existen

Deja tu comentario

20090823-Typewriter-12

El público está cada vez menos familiarizado con el mundo print que existía antes de internet. Cualquier persona menor de cuarenta años en el mundo desarrollado no ha conocido jamás un mundo sin internet. Y cualquier persona por debajo de los treinta años nunca ha conocido un mundo sin noticias realmente de gran alcance provenientes de otras redes que las online. Para estos consumidores, no hay posibilidad de evocar los “buenos tiempos”, cuando las noticias estaban en la jurisdicción de los directores de medios, los políticos y editores. Estos consumidores nunca vivieron en tales “buenos viejos tiempos”, que para ellos nunca fueron buenos. Se trata simplemente de los “viejos tiempos”.

 

Craig Forman, en el libro Newpaper de Albert Montagut.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

13 de Diciembre de 2013 a las 9:09 pm

La mínima unidad informativa y el umbral de saciedad

Deja tu comentario

Después de leer a Jeff Jarvis y su post Past the page me he quedado pensando en cuál es la mínima unidad informativa. Jarvis sostiene en su texto que los modernos sistemas de búsqueda por voz modifican por completo la actual estructura en la que esa unidad es la página. Los medios de comunicación han pasado de vender al público paquetes de información -periódicos, boletines de radio, informativos de televisión- a intentar que accedan a una página, cualquier página, y que de ahí pasen a otra, permaneciendo en la web el tiempo suficiente para justificar las tarifas que cobran a los anunciantes. Pero al igual que la red ha dinamitado el modelo del paquete de información, la búsqueda por voz dinamita el de la página como unidad informativa. Para Jarvis, la posibilidad de conocer, por ejemplo, el resultado del partido de ayer a través de estos sistemas supone una pérdida para los medios de comunicación, cuyo valor de cara al usuario cada vez se reduce más. Creo que es un poco exagerado, pero no le falta parte de razón. Eliminado el paquete y eliminada la página, ¿qué unidad informativa mínima nos queda?

Pensemos fríamente. Usamos los medios de comunicación para estar informados, pero en muchos casos es por pura inercia, ya que estamos acostumbrados y condicionados a informarnos a través de ellos, después de más de un siglo de medios de comunicación de masas. Hoy en día, se puede estar informado sin necesidad de recurrir a los medios de comunicación tradicionales, y esto es así porque la unidad mínima informativa es cada vez menor. Lo dije hace año y medio: “Antes, para estar “informado”, había que consumir un producto informativo cerrado y delimitado en espacio y tiempo, léase telediario, periódico o boletín radiofónico. Hoy, cualquier persona que desee estar informada sólo ha de elegir con cuidado las fuentes de su dieta informativa y lo estará dónde y cuándo desee, sin necesidad de señales horarias o primeras ediciones”. El paquete informativo ya ha perdido su sentido. ¿Qué unidad nos queda que sea inferior?

El umbral de saciedad informativa marca el punto a partir del cual uno puede considerarse informado y es siempre una consideración subjetiva de cada uno

Esa unidad sería la página, la noticia singular que consultamos en un momento dado. Pero si aceptamos la tesis de Jarvis de que la página pierde su valor, ¿cuál es la siguiente unidad informativa? El titular. Es algo lógico que el titular sea la mínima expresión a la que puede reducirse una noticia, ya que de siempre ha sido el resumen máximo de la misma. Por tanto, a nadie debe sorprender que sea la mínima unidad informativa, pero quizás sí cuando diga que se puede estar informado a través de titulares.

Puede que esto resulte una aberración para muchos, pero permitid que intente explicarme, porque cuanto más lo pienso, más sentido tiene. Partimos de un hecho conocido como es la sobreabundancia de información, tantas veces tratada en el blog. Esa sobreabundancia hace que tengamos acceso a la información a través de múltiples canales, uno de los cuales son los medios de comunicación, pero no el único. En nuestro quehacer diario, estamos expuestos a todos esos canales y cada uno de nosotros elige a través de cuál de ellos se informa y en qué cantidad; esto es, sacia su necesidad de información. Antes, cuando había pocos canales, el umbral de saciedad informativa -si lo podemos denominar así- se alcanzaba con pocas fuentes de información, que estaban muy aprovechadas; hoy, cuantas más fuentes incorporamos a nuestra dieta informativa, menos podemos aprovechar cada una de ellas individualmente antes de llegar a ese “umbral de saciedad” en el que nos consideramos informados. En otras palabras, consumir un poco de varias fuentes de información es como consumir mucho de pocas fuentes.

Seleccionando bien las fuentes de información, uno puede estar informado sobre un asunto determinado a base de titulares y enlaces

Si aceptamos ese hecho, entonces podemos estar informados a través de titulares. Twitter es un ejemplo claro de cómo se puede uno informar a través de titulares: si tienes bien seleccionadas las cuentas que sigues, con los tuits y enlaces que publiquen, puedes estar perfectamente informado sobre un asunto determinado. O si lo prefieres, haz un experimento. Accede a la página principal del medio que prefieras y lee los titulares. ¿En cuántos de ellos quieres ampliar la noticia? Repite la misma operación en otro medio y luego en otro, y si quieres en otro más. A medida que vas sumando medios y titulares consultados, el número de titulares que querrás ampliar irá descendiendo, hasta que alcances ese umbral de saciedad del que hablaba anteriormente. Puedes hacerlo igual con periódicos impresos, el resultado será el mismo. Si eres un ávido consumidor de información -tienes un umbral alto-, llega un momento en el que los titulares te bastan y te vuelves más selectivo con aquellos en los que quieres ampliar información. Si no eres un gran consumidor de información, con más razón te bastarán unos titulares para considerarte informado.

Porque la clave final de todo esto está en que es el usuario el que decide, partiendo de la unidad mínima de información. Conociendo los titulares, mi propio criterio informativo es el que me dirá si quiero ampliar la noticia o no; no es necesario que me lo diga el periodista, que puede tener unos criterios muy diferentes de los mios. Este cambio de foco en el que la audiencia gana poder de elección es una de las características del cambio de paradigma en que nos encontramos, y ha motivado una trivialización de la información para poder llegar al mayor número posible de personas, de la que hablaremos en el próximo post. ¿Es la audiencia la que demanda información basura o la audiencia traga información basura por que no tiene otra opción?

 

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

9 de Diciembre de 2013 a las 9:09 pm

La apatía y la negación de la realidad no salvarán a los periódicos

2 comentarios

Menuda la que se ha liado con la intervención de Pedro J. Ramírez en la Conferencia de la Asociación de Editores de Diarios Españoles celebrada el pasado lunes. El director del diario El Mundo se despachó a gusto, acusando a la Asociación de no buscar soluciones para los problemas del sector e incluso de ser un “factor retardatorio” para los periódicos españoles. ¿Qué ha ocurrido para que Pedro J. haya hecho estas declaraciones?

La situación de los periódicos españoles no es buena, eso es algo que todos los actores del sector reconocen. El propio Libro Blanco de la Prensa Diaria de este año habla de pérdidas operativas de 95 millones de euros y una caída en la publicidad del 17%, con lo que el pastel publicitario para la prensa es hoy poco más de una cuarta parte de lo que fue hace seis años. No hay industria que pueda soportar un descenso de casi el 75% en su principal fuente de financiación y es esa situación desesperada la que hace que surjan voces discordantes en un gremio que, a pesar de sus diferencias, solía estar bastante unido.

Lo cierto es que Pedro J. tiene toda la razón en sus afirmaciones. Antes de su intervención, habían hablado los directores de La Razón, ABC y el Diario de Navarra, destacando la importancia del soporte papel y su preeminencia frente al digital. Es como si después de varios años de crisis, de descensos continuados en las ventas de periódicos, de caídas de dos cifras en la inversión publicitaria y de migración del público al entorno digital, estos directores estuvieran todavía en la primera fase del duelo: la negación. Y negar la realidad no es una estrategia empresarial.

En cambio, el director de El Mundo sí parece que ha comprendido la realidad de la situación y está dispuesto a tomar cartas en el asunto. El cambio de piel de El Mundo es su apuesta para poder continuar siendo uno de los diarios más importantes de España, basándose en un muro de pago poroso, aplicaciones dedicadas para acceder a las noticias y nuevos modos de cobro a sus lectores. No parece que le esté yendo muy mal cuando prevé llegar a los 100.000 suscriptores en este trimestre, aunque todavía recuerdo cuando habló de que cerraría 2012 con esa misma cifra. Hay que ser prudentes en las estimaciones, pero lo que no podemos negar es que, a día de hoy, solo El Mundo ha apostado por algo diferente a mantener el status quo.

No existe una solución clara a la crisis a la que se enfrentan los periódicos, un problema en el que influyen muchos factores. Lo único seguro es que no hacer nada o aguantar hasta que lleguen tiempos mejores es la mejor receta para el desastre. Adelgazar la estructura de los diarios y hacerla más eficiente, buscar fuentes de financiación alternativas y reconocer que la web debe tener más importancia que el papel en la estrategia del diario, como ha hecho el Financial Times, son los pasos más adecuados para garantizar que los periódicos sobrevivan a lo que Pedro J. califica como “terremoto dentro de un tsunami”. Un escenario crítico para el que hace falta decisión, porque incluso equivocándose se puede aprender de los errores, pero de la apatía y la negación de la realidad no se obtiene nada. Y el tiempo corre en contra de la prensa impresa.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

4 de Diciembre de 2013 a las 9:09 pm