El poder de los medios

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Creemos que está claro el inmenso poder que tienen los medios de comunicación de masas en nuestra sociedad, ¿pero somos realmente conscientes de hasta dónde llega su influencia? Hace tan solo un par de meses, una cadena de televisión sembraba el pánico en Osetia del Sur al asegurar que la región estaba siendo invadida por Rusia, aunque en realidad todo formaba parte de una ficción integrada en un programa de televisión. El asunto no tiene la más mínima gracia si recordamos que Georgia y Rusia se enfrentaron por el domino de esta zona hace únicamente dos años y que varias personas sufrieron infartos por culpa del reportaje. Pero éste es solo un caso más, probablemente más sonado por las duras consecuencias, pero no se trata ni mucho menos de una situación aislada. Sin ir más lejos, hoy en día con el más que famoso tema de la crisis vemos como el que los medios comenten una u otra cosa hace bajar y subir la bolsa como si ésta pendiera de un hilo sujetado por el cuarto poder. Encontramos un caso clásico entre todos si nos remontamos al 30 de octubre de 1938: la radiofónica Guerra de los Mundos de Orson Welles. En aquella ocasión, los estadounidenses huían despavoridos creyendo ser víctimas de una invasión extraterrestre retransmitida en directo por la CBS. Probablemente fue la primera ocasión en la que se hizo palpable la facilidad con la que podemos creernos irrealidades transmitidas desde los medios, la primera vez que nos preguntamos cuántas veces habría ocurrido esto antes.






Nos encontramos aquí con la eterna pregunta: ¿los medios son quienes reflejan la realidad o quienes la crean? Son dos ideas con una base radicalmente diferente pero que con facilidad podemos unir creando un círculo vicioso. Es posible que haya una realidad (la nuestra, creada por nosotros), que se vea representada en la televisión o la radio pero es innegable que éstos a la vez nos influyen a nosotros. De esta forma, ellos están transmitiendo ideas que captamos y adaptamos a nuestra vida, vida que se vuelve a reflejar en los medios, de modo que lo que nos enseñan sería lo que ellos mismos han creado. Lógicamente este es un tema mucho más complejo en el que influyen numerosos factores, pero esa es la idea en esencia.







Otra reflexión que surge ligada a esto es la cuestión de si los propios medios (directivos, periodistas, realizadores, editores…) son conscientes de hasta dónde se alarga la sombra de la influencia que ejercen con sus palabras e imágenes. En el caso de que no lo sean, probablemente deberían dejar a un lado la inocencia y tomar conciencia de su responsabilidad como creadores de opinión y, sobre todo, como creadores de realidad. No es ninguna tontería decir que los periodistas han tenido un papel fundamental, para bien o para mal, en el curso de la historia reciente. Sólo hace falta recordar el caso Watergate que supuso la dimisión del presidente Nixon en agosto de 1974 o la posterior caída del Muro de Berlín, provocada por la pregunta de un periodista en una rueda de prensa.






Como conclusión, es importante tener presentes todas estas ideas a diario cuando vemos un reportaje, un telediario o cuando leemos un periódico y preguntarnos de dónde procede la información, qué empresas sustentan el medio en cuestión, qué reacción pueden buscar intencionadamente en nosotros…en definitiva, reflexionar sobre qué es lo que estamos leyendo/viendo/escuchando. El único modo de estar realmente bien informados es contrastando y ampliando por nuestra cuenta como consumidores de información y es también un modo de “controlar” a los medios. Si bien ellos se autoproclaman como “controladores” de la vida pública, sería interesante pensar si queremos o no delegar en ellos en este aspecto.
Actualizado ( Martes, 22 de Junio de 2010 08:37 )  

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