La Ruta de la Tapa. Cuarta Estación: El Peruano

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Sí, hemos tardado en poner a vuestra disposición la Cuarta Estación, pero en ESCOmunicación ya sabíamos que se avecinaban los tijeretazos de ZP y preferimos prevenir. “¿Y por qué no dijisteis nada?” Bueno, si lo hubiésemos publicado nosotros… ¿nos habríais creído?

Pues eso, que el equipo de la Ruta de la Tapa venía apretándose el cinturón desde Semana Santa, pero llega un momento en que, no sabemos si por hambre o por nostalgia, decidimos tirar la casa por la ventana y recuperar viejas costumbres. A ver, por eso y porque llegar un domingo por la noche y encontrarte con la despensa vacía hace que el afán por ahorrar quede en un segundo plano ante la necesidad básica de nutrirse. Y es que llegar a Granada después de unos días libres, encontrarte sin provisiones y decidir bajar a un bar a tapear entre risas es todo uno.

Así pues, una vez que hubimos dejado las maletas en un rincón (es de todos sabido que nunca se deshace una maleta nada más llegar de un viaje, hay que dejarlas reposar, como las neveras), gruñimos de un extremo del piso al otro como sólo nosotros sabemos, algo así como un “¡GRIÑAAAAAO!”, que en nuestro idioma viene a decir “esta noche, ¡TAPAS!”

Optamos por 'El Peruano', en la calle Gonzalo Gallas. Es uno de los locales con más solera de la zona de la Facultad de Ciencias y si no se va con tiempo es de esperar que no haya sitio ni para tomar algo de pie. Empezó con una barra y tres mesas, ni más, ni menos, pero hace poco menos de dos años anexionaron el local de al lado y podemos disfrutar de una estancia con ocho o diez mesas más en la que podemos disfrutar de un refresco y una agradable charla.

Como ya explicamos en otra ocasión, en Granada hay dos tipos de bares: los que  dejan elegir la tapa y los que ponen lo que creen conveniente. 'El Peruano' es de los del segundo grupo, pero en este caso, sin duda, merece la pena ir a la aventura. Por cierto, un detalle: el nombre no es casual, el dueño es de Perú y en el bar nos atenderán peruanos (peruanos de Perú, sí), muy majos ellos.

Cuando vamos a más de las diez de la noche, la táctica suele ser la siguiente: asomamos la cabeza por una ventana, vemos que está lleno y nos vamos a otro sitio. Nos dispusimos a realizar la misma jugada de siempre, pero en ese momento salían tres chicas de la barra dejando el hueco justo, el momento del cruce en la puerta fue precioso, creo recordar que entramos al bar con las lágrimas saltadas, pero también puede ser que me esté tomando una pequeña licencia poética.

Nos situamos en la barra y pedimos un par de cocacolas (light, “of course”) y un tinto de verano. En menos de tres minutos teníamos las bebidas por la mitad y la tapa sobre la mesa.  Habréis podido comprobar que la carne en salsa es una tapa de lo más común, pero cada casa le da su toque particular. La verdad es que la de El Peruano es de las mejorcitas que hemos probado por esta zona de Granada.

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Como ya he dicho, llegábamos con hambre, por lo que la carne en salsa no tardó en desaparecer pronto del plato y fue entonces cuando caímos en que apenas habíamos hablado desde que habíamos entrado al bar.

- “Parece que había hambre, ¿no?”

- “¿Crees que se ha notado mucho? Jajajaja”.

-“Lo sabremos si, a la hora de irnos, el dueño nos da una bolsa con el pan que le haya sobrado esta noche, significará que traíamos más cara de hambre de lo que pensábamos”.

Mirando al camarero:

- “¿Nos llenas?”

Ya hace años que venimos de tapas por aquí y, como todo buen cliente, tenemos nuestras tapas predilectas que son, precisamente, las más complicadas de conseguir porque o las ponen temprano, o las ponen poco; esta vez tuvimos suerte y, cuando no la esperábamos (esta es de las tempraneras), el peruano jefe (le llamamos así porque no sabemos su nombre y es el dueño, hay que diferenciarlo de alguna forma) nos sorprendió con unos trozos de esa pizza que tanto echábamos de menos.

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Cierto es que con el paso de los años esta tapa ha ido variando y me atrevería a decir que a peor, más que nada porque ha ido perdiendo algún que otro ingrediente, pero no es menos cierto que han sabido conservar su toque particular y que si vamos al 'Peruano' es precisamente para ver si hay suerte y nos cae un trozo. Esa noche la hubo y además, como ya habíamos saciado los instintos más primitivos, la disfrutamos junto con las primeras risas de la noche.

En ocasiones te alegras de no haber encontrado mesa y haberte tenido que poner en la barra, se respira otro tipo de cercanía, una especie de camaradería que da lugar a una mayor complicidad, dando como resultado una velada entre amigos casi perfecta.

-“Yo podría subirme ya a casa, pero también puede ser que dentro de un rato tenga que hacer una excursión a la nevera… y no queremos eso, ¿verdad?”

- “Pues casi que no, además, ahora se empieza a ir la gente, hay menos jaleo y se empieza a estar cada vez mejor aquí, ¿pedimos la penúltima?” (ya sabréis que NUNCA hay que nombrar la última, esa nunca llega a tomarse).

- “¡Llena!”

-“Espero que, ya que nos hemos quedado, no nos pongan un filete de lomo sobre un trozo de pan, para empezar no está mal, pero a estas alturas del cuento sería bajar el listón”.

-“Pues no sé, date cuenta de que estamos a última hora, no creo que vayan a esmerarse mucho y es comprens… ¡oh la lá!”

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Y, como podéis ver, nos pusieron unos pinchitos que además os puedo decir que estaban muy ricos.

-“No sé por qué dejamos de venir a este sitio, pero tenemos que dejarnos caer por aquí más a menudo”.

-“No dejamos de venir, simplemente espaciamos un poco más nuestras visitas. Nos debemos a la Ruta de la Tapa y tenemos que ir cambiando de sitio, aunque ya nos cuidaremos de venir un día, sin cámaras, para que no se entere nadie”:

- “¡Secundo la moción!”

Esta vez no vino Manu, por lo que es a mí a quien toca poner nota esta vez. No puedo ser del todo objetivo porque, como ya he mencionado, llevo tiempo viendo a este bar, pero… digo yo que si llevo tanto viniendo a tapear aquí será por algo, ¿no creéis?

No le voy a poner un 9 por no entrar en disputas con el puntuador oficial de la corte, pero le pongo un 8’5 alto, ahí lo dejo.

Aquí tenéis el enlace  de Google Street View, para que no os perdáis (es el local de la fachada roja con la persiana metálica entreabierta, y sí, es más acogedor una vez dentro).

http://maps.google.es/?ie=UTF8&ll=37.180792,-3.611337&spn=0,0.002411&z=19&layer=c&cbll=37.180716,-3.61129&panoid=P9VRRHLiO5Jy714cTBZbGg&cbp=12,212.52,,0,13.51

Por cierto, para los que os acordéis de Jose, que sepáis que le han quitado la escayola esta semana, el curso que viene inicia el viacrucis con nosotros, pero esta vez desde el principio.

¡Nos vemos en los bares!

Actualizado ( Martes, 25 de Mayo de 2010 08:18 )  

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