El percal de Eurovisión

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Un año más, un Mayo más, Eurovisión llega.

Sí señores, vuelve, vuelve otro año, lo siento mucho, es una de las pegas de formar parte del Big Four. Para quienes no lo sepan, el Big Four está formado por los cuatro países que más aportan económicamente al festival de Eurovisión y son considerados los “padres del festival”. Estos países son Inglaterra, España, Francia y Alemania. Así que no nos salvamos.


Y ya que hay que ir a Eurovisión, deberíamos conocer a nuestro candidato...

Este, señores, es Daniel Diges:

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Actor de musicales, Daniel Diges es más conocido como “El Gato” en la serie “Nada es para siempre”, una especie de culebrón adolescente de hace unos cuantos años donde nos traía de cabeza a todas.

Este chico puede presumir de tener una voz prodigiosa y una canción con una letra muy bonita pero, que “no es eurovisiva”, como bien han dicho muchos eurofans desde que fue seleccionada.

Ahora bien, todos sabemos la maldición que tenemos en Eurovisión. No voy a remontarme a los años que hace que ganamos por última vez, ¿Unos 30, 40?

Sí, la vagancia me puede y no voy a mirarlo en wikipedia, soy eurofriki, pero no da para tanto.

El caso es que este muchachito sale en segunda posición, una posición algo fea para los que sepan como va el festival estos últimos años.

La gente se queda a ver el espectáculo del país anfitrión (uuhh, es todo un fiestón, hemos tenido de todo, desde circos rusos a turcas bailando) acompañado de los presentadores (No sé por qué, siempre son chico trajeado y chica con el busto en la garganta) e instantáneamente después va a por las palomitas, el bocata de jamón, la cervecita, la coca cola...

Y pierde unos cuantos minutos.

Ese es el problema, nosotros no podemos votar a España, pero los demás sí y estarán abriendo la coca cola en la cocina.

Vaya pu... ada, con todos mis respetos. Aunque claro, no es nada nuevo, aquí se gana por política y si no, explíquenme ustedes porque el año pasado ganó un rubito con un violín que cantaba algo así como “no creo en los cuentos de hadas”.

Que romántico, a mi casi se me sale la coca cola por la nariz.

El caso es, volviendo al tema inicial y dejando las políticas varias, que este año, es el año de las baladas.

Si señor, para un año que mandamos balada, toooodos mandan balada.

Bueno todos no, que por ahí tenemos a Moldavia, que nos ha enviado al festival una canción de discoteca total interpretada por un grupo compuesto por un apuesto muchacho descamisado, otro con un saxofón, una rubia mona y por supuesto, el del violín, no podemos olvidar al violín.

La rubia que, por cierto, podría ser la hermana oxigenada del folclórico muchacho de Serbia, digno de ver.

La verdad, es que la canción del serbio, es digna de mención. No mucha gente consigue mezclar el folclore y el ¿pop? saliendo vivo, no hay más que ver nuestro intento del año que mandamos a las Son de sol.

Volviendo al tema de las baladas, Rusia nos manda esta vez a cuatro muchachos (con apariencia de estudiantes de derecho, yo no digo nada...) que cantan a lo “Il Divo”, pero en ruso. Yo diría que hasta la armonización del principio es igual.

Letonia manda a una tal Aisha, (la hermana trilliza de las Olsen) que nos canta una balada con acordeón de fondo que a mi, particularmente y saltándome a la torera la crítica, me aaabuuuurreee.

Azerbaiyán (estos países me matan cuando son traducidos en varios idiomas para las votaciones) manda a una muchacha que lleva un vestido rollo papel de scotex cantándonos otro baladón aburrido.

El país anfitrión, Noruega, manda a otro niño guapo con otra balada y atención, ¿A que no se lo esperan? ¡VIOLINES!

¡Qué sorpresa! ¡Nadie lo diría!

Pues si, violines, muchos violines.

Israel nos manda otra baladita más para la colección, por si acaso no teníamos. La cosa es que esta es de las pocas que me gusta, una pena que no la cante en inglés, porque creo que será difícil adivinar lo que dice.

Bélgica, que nos tiene tan acostumbrados a canciones decentes, (como olvidar a Kate Ryan) nos envía a un chaval que canta algo sobre su guitarra de una forma muy blandita. En la segunda estrofa se atreve a hacer una locura, y le mete caña a la guitarra mientras siente el ritmo con las rodillas. Todo un desfase, creo que tendrán que clasificarlo para mayores de trece años.

Dejando a un lado a las baladitas, tenemos a mi favorita del año, Lena Meyer.

Todos estamos de acuerdo en que a la alemana esta, le faltan un par de hervores para la edad que tiene (cariño, tienes 18 años, no 30), pero la cosa es que tiene una canción con sustancia.

Sí, es de esas que escuchas una vez y dices “¡Oh dios, quiítalaaaaa!”, la escuchas la segunda vez y dices “Joder que mierda, apaga eso” y a la tercera ya puedes aguantarla.

A la cuarta te la sabes y a la quinta hasta la cantas.

Es igual que la de Dinamarca, no es un gran descubrimiento, pero tiene un ritmillo que es más pegajoso que espinete en una cama de velcros.

Francia este año, se ha atrevido a mandar una canción de esas que te ponen de fiesta a las cinco de la mañana, que no está del todo mal. El “Allez, Ola, Olé”, cantada por un tal “Jessy Matador”, parece ser la canción que más ritmo tiene.

Pero los que se lo han currado este año (y nótese mi ironía) han sido los griegos. Han arrojado (no enviado, arrojado) a un tal Giorgos y sus amigos con una canción titulada “opa” que, para quien no lo sepa, es como el “¡Salud!” que hacemos nosotros al brindar o el ¡Olé! que soltamos de vez en cuando.

Sí, si, si lo estáis todos pensando... los “uuuh” de los coros, son como los gorilas de Melody, lo sé...

Grecia, por favor, recapacita... ¿Qué hay del nivel de los años anteriores? ¿Dónde están Sakis Rouvas, Kalomira, Helena Paparizou?

Ah ya sé. Quizás la millonada que le deba a Europa haya sido motivo para enviar al cualquier graciosillo que se le pasara por delante.

Me imagino que no querrá ganar y tener que organizar el festival el año que viene, aunque sería una situación curiosa, me gustaría ver a Angela Merkel sopesando eso.

El caso es que no podemos culparlos, nosotros mandamos al Chikilucuatre, a las Ketchup y hemos estado a punto de enviar al señor Cobra.

Creo que después de esta reflexión, podemos darnos por satisfechos, es más, podemos darnos con un canto en los dientes de que sea Diges y no uno de estos sujetos, el que vaya a eurovisión.

El 29 de Mayo nos veremos las caras.

http://www.youtube.com/watch?v=N9wOF7-E1tY

 

Actualizado ( Martes, 25 de Mayo de 2010 08:24 )  

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