El Madrid, obligado a remontar el 1-0 de la ida
El mundo felíz. Ese es el actual estado en el hábitat del público del Santiago Bernabéu después de la heroica remontada del sábado que ponía a los blancos como líderes de la Liga.
El Madrid, cuyo imagotipo imaginamos con una flechita hacia arriba, llega al partido de esta noche lanzado, catapultado, y es que su situación ha cambiado radicalmente. Antes del sábado el Madrid ganaba, sí, ciertamente gustaba, sí, y te mataba arriba, también, pero la remontada al Sevilla le ha dado el punto de confianza que le hace sentirse fuerte, útil tras una idea. Remar no sólo es lo importante sino por qué remas también. El equipo de Pellegrini ahora lo sabe. Somos líderes, luego nuestra idea vale.
El técnico chileno planea un asedio en los primeros minutos, un cortar y pegar de los últimos veinte del sábado. Para ello pone a capitanear la nave a Cristiano, punta del iceberg del proyecto y Robin Hood de causas perdidas. Puestos a tirar de valientes, no puede faltar Higuain, heredero de Raúl en tatuarse un escudo blanco en cada afrenta. A ellos le acompañará Kaká, que navega en la línea que separa el bien y el mal, el Lyón seguramente le empuje hoy a cualquiera de los dos lados.
En defensa, la baja de Marcelo delega a Ramos al lateral, con Albiol y Garay como centrales y Arbeloa en el otro costado, liberado ya de "Jesuses Navas" que valgan.
Resueltas las líneas de guardia y retaguardia, queda la incógnita de la de creación. Granero seguramente o Van der Vaart complementarán a Lass y Guti. Este último parece tener la llave del fortín galo, veremos cómo se ha despertado hoy el madrileño.
El Olympique y su lección bien aprendida argumentan muchos hombres por detrás del balón y buscar el gol que le dé el pase a la contra. Aunque su técnico sabe que la veleta de su equipo dependerá de lo que quiera el aire de Madrid.
El equipo merengue, por su parte, a seguir en el país de las maravillas. Si pasa la eliminatoria parece no haber vuelta atrás en nada, si cae habrá que escribir de nuevo la película desde el principio, y Pellegrini no aparenta tener otro guión preparado.



