Ruta de la Tapa: Primera Estación. Cervecería Metrópolis

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La Ruta de la Tapa: nuestra particular forma de purgar los pecados


Estrenamos nueva sección en ESCOmunicación y es que, residiendo en Granada, no podíamos obviar uno de los principales atractivos que ofrece nuestra ciudad: ¡las tapas!

Pero antes de desvelar más detalles, empecemos por lo importante, porque habrá gente que no conozca nuestra suerte y, por ende, aún no nos envidie lo suficiente: ¿qué son las tapas?


Una vez, estando en un bar pequeño, de los de siempre, vi como una persona no dejaba de reclamar su tapa al dueño del establecimiento. El pobre hombre no daba abasto a todo el trabajo que tenía mientras el cliente no dejaba de incordiar, así que dejó el cuchillo jamonero sobre la tabla, apoyó las manos sobre la barra en actitud desafiante y mirándole por encima de las gafas le dijo:


- “Mire usted, la tapa es una gracia de la casa… y usted no es gracioso, así que se ha quedado sin tapa”.


El caballero pagó su consumición y se marchó mascullando entre dientes mientras el resto de clientes, la mayoría habituales del local, aplaudían al dueño.


Efectivamente, la tapa es una degustación que ofrece la casa (sin estar obligada a ello) de forma gratuita junto con la bebida que se va a consumir. Pueden degustarse en casi toda la provincia de Granada, pero es en la ciudad donde este fenómeno alcanza su máxima expresión. La capital está tomada por estudiantes universitarios y gran parte de los negocios se han adaptado a ellos como medio de subsistencia, hasta el punto de que, ante la gran demanda, un gran número de establecimientos basan su negocio exclusivamente en esta pequeña muestra de la gastronomía granadina.


Una vez presentadas las protagonistas, ¿por qué ahora?


La idea ya nos rondaba la cabeza, pero no terminábamos de decidirnos. Nuestra admiración por Granada ha hecho que finalmente… ¡bah! Está bien, lo confesamos, las directoras de ESCOmunicación nos han castigado por entregar tarde los artículos los días de publicación, pero… ¡bendito castigo!


A partir de ahora, (casi) todas las semanas tendréis en vuestras pantallas el resultado de nuestro particular viacrucis (al igual que el Papa, haremos unas 14 paradas de aquí a fin de curso). Visitaremos las distintas zonas de tapeo de nuestra ciudad, sacaremos fotos con el móvil y os pondremos los dientes largos con sumo gusto. Además, iremos viviendo la recuperación de José Ballesteros, uno de los impulsores de esta idea, que por culpa de una fractura se va a perder las primeras paradas de este viacrucis (hay quien dice que tiene antepasados catalanes y lo ha hecho para no gastar).


Con suerte, hacia la mitad del camino lograremos patrocinador que subvencione a estos pobres redactores, que está la cosa mu’ malita.


Si conocéis algún sitio que merezca que acudamos con nuestras dotes de catadores, no tenéis más que decirlo en los comentarios, aceptamos sugerencias… ¡e invitaciones!


Comenzamos.


Ruta de la Tapa: Primera Estación. Cervecería Metrópolis


Situada en la calle Gonzalo Gallas, junto a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada y pared con pared con los archiconocidos “Seis duros”, se encuentra esta cervecería que es leyenda viva para toda una generación de estudiantes “de los que valen”.

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Sabedores de la importancia del lugar, entramos por las puertas aparentando, con la cabeza bien alta y mirando a los ojos a los allí presentes, “¡que no se note que somos de letras, tú!” Avanzamos por un pasillo estrecho, dejando la barra a la izquierda y unas mesas altas a la derecha “sigue y no bajes la mirada, al final habrá sitio”. Realmente, la gente no nos hacía mucho caso, estaba distribuída en torno a las pequeñas mesas y el ambiente era muy distendido, pero siempre nos han gustado las entradas de película policíaca. Llegamos al fondo y la estancia se ensanchaba, dejando un amplio espacio en el que grupos más numerosos habían unido varias mesas y no paraban de gesticular y de reír. Vimos una mesa “¡esa es la nuestra!” y ahí que nos sentamos.


- “¿Habrá que pedir no?”


- “Yo quiero una cocacola”


- “¡Anda ya! Pide una cerveza hombre”.


- “Que no, cocacola, y que sea light”.


- “¿Light? Serás… en fin, yo sí quiero una cerveza. Pero sobre todo quiero comer algo, tengo hambre”.


- “Pues espera, que te vas a hinchar”.

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Fue entonces cuando apareció el camarero con nuestras bebidas y unos bocadillos de lomo, jamón y queso con los que a Manu empezó a salivar en exceso.


Empezamos a hablar del curso, de las prácticas, de chicas y de fútbol (¿para qué mentir?). Si a la próxima Estación se apuntan compañeras, tendremos que cambiar de tema, pero ellas son muy responsables y entregan siempre a tiempo. Las tapas de Granada tienen algo genial, y es que siempre te terminas la bebida antes que la comida.


- “Oye, que estoy seco, ¿llenamos?”


- “Qué va chicos, yo me voy, que empiezan los Ni-ni”.


- “Pero Roberto, no me digas…”


- “Que no hombre, que no. No sé ni cuándo lo ponen, pero estoy cansado y hoy me voy el primero”.


- “En fin, si estás cansado… ya que vas hacia la barra dile que nos ponga lo mismo”.


Roberto marchó hacia la barra y nos quedamos Manu y yo apurando los bocadillos.


- “¿Qué te ha parecido la tapa? Al fin y al cabo hemos venido a esto, cuesta centrarse, pero habrá que comentar la jugada en el

magazine”.


- “Berni, yo creo que está de 7. A lo mejor merece más nota, pero es la primera y tampoco conviene subirse a la parra”.


- “Suscribo ese 7, ¿qué nos pondrán ahora?”


- “No lo sé chacho, pero yo sigo teniendo hambre”, (Manu es la única persona del mundo con un agujero negro en el estómago).


El camarero apareció de nuevo con nuestras bebidas en una mano y la tapa en la otra. Manu y yo alargábamos el cuello para ver qué nos tocaba esta vez.

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- “¡Carne en salsa!”, exclamamos los dos al unísono


El tipo se nos quedó mirando por un momento, dejó las cosas en la mesa y se llevó el servicio de la ronda anterior. Dimos buena cuenta de la carne con el mojeteo correspondiente, giré la cabeza para preguntar y aún con la boca llena, Manu no necesitó que le preguntase y me dijo:


- “Esto es otro 7 fijo, escribe que este sitio es recomendable… aquí me tienes que traer más veces”.


- “Tenemos que ir a más sitios, ¡la cosa es probar de todo!”


- “Sí, sí, pero yo he visto pasar unos pinchitos por ahí y quedan pendientes para la próxima”.


- “Hecho”.


Nos levantamos a pagar a la barra, 2€ por consumición, dentro de la media de la ciudad y sin que nos cupiese nada más en la tripa. Pagamos y salimos a la calle.


La verdad es que salimos bastante satisfechos de nuestra visita, la próxima vez diremos que somos críticos gastronómicos, a ver si cuela.


No nos costaría nada decir el siguiente bar al que vamos a ir de tapeo, pero como seguramente no cumpliríamos, dejaremos lugar a la improvisación.


¡Hasta la próxima semana!


PD: a Jose aún no le hemos visto, en la siguiente Estación iremos avanzando el estado de esa maltrecha pierna que le ha hecho perder la titularidad en el equipo de la liga interna.


Actualizado ( Martes, 09 de Marzo de 2010 21:13 )  

Comentarios 

 
#2 Claro que sí Paula, estáis todos invitadosBernardo_Martín 03-03-2010 13:31
Bueno... invitados a acompañarnos, se entiende xD A ver si alguien se porta y nos recomienda algún sitio, ¡vamos, vamos!
 
 
#1 Qué hambre...paulac 02-03-2010 12:42
Con semejantes tapas a cualquiera se le hace un agujero negro en el estómago...
Todos compadecemos a Jose, se ha quedado sin ruta de tapas por el momento.
PD: ¡A la próxima me apunto yo!
 

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