Archivos de la Categoría: comunicacion

comunicacion internet periodismo

El arte de usar el contenido de otros

Retomamos la serie de tendencias sobre el futuro de las noticias examinadas por Ken Doctor en su libro Newsonomics. En esta quinta entrega, vamos a hablar de algo que antes, además de estar mal visto, era inmoral e ilegal, pero que hoy es casi un arte, el arte de usar el contenido de otras personas.

Como hemos hablado en alguna ocasión, internet ha eliminado, o está en proceso de eliminar, a muchos intermediarios. A medida que la creación de contenido pasa de los átomos a los bits, muchas industrias y profesiones se vuelven obsoletas. Pero lo que quitan por un lado, lo crean por el otro y nuevos tipos de intermediarios se hacen necesarios para alimentar la industria digital de contenidos.

Piensa en las empresas más exitosas de la red. Google organiza millones de páginas para tus búsquedas, Amazon te ofrece millones de productos de todo tipo para que los compres, Ebay conecta a millones de personas para sus ventas particulares… ¿Notas un patrón? Todo es agregación, lo mismo que ocurre en cualquier centro comercial del mundo, tenerlo todo en un mismo lugar y tener más que los demás. Y en el nuevo mundo digital de las noticias, a mayor cantidad de buenos contenidos mayor posibilidad de éxito.

La cuestión es que la cantidad de buen contenido que una empresa puede generar es limitada. Esta misma página, por ejemplo. Ésta que estás leyendo es la entrada número 188. Según mi criterio, habrá entre 20 y 30 entradas que realmente sean buenas y menos de 10 que considere muy buenas. Así que es natural recurrir a la máxima de Jeff Jarvis: Haz lo que sabes hacer bien y el resto enlázalo. De nuevo, piensa en las páginas más populares del mundo:

Google es la página más visitada de la red y puede decirse que ha construido su negocio en base a los contenidos de otras personas. Su servicio de Google News causa polémica entre los medios, que ven como Google utiliza su contenido y obtiene beneficios publicitarios que deberían ser suyos pero, al mismo tiempo, no pueden prescindir de las visitas que proceden de Google.

Facebook es la segunda página más visitada y el otro gran ejemplo de cómo usar el contenido de otros, siendo una página en la que cada usuario publica enlaces, fotografías y textos destinados a su círculo de amigos. Apela a nuestro yo más básico, a todos nos gusta presumir de lo listos que somos o los sitios que hemos visitado. Facebook te permite hacer eso y mucho más. Y todo ello sin generar contenido propio.

Además de Google y Facebook, tenemos otros ejemplos de páginas que han sustentado su modelo de negocio en el contenido de otras personas. TwitterYahoo, Flickr, Digg, Craigslist, Digg, Reddit, Tuenti, Menéame, Bitacoras… la lista sigue y sigue. Todas ellas se dedican a organizar la miriada de contenidos de la red y ofrecer los más destacados, los más votados o los más cercanos.

Son los nuevos intermediarios de la industria digital del contenido, permitiendo a los usuarios crear su contenido propio para que luego la propia plataforma le recompense en forma de la moneda de cambio en la era digital: exposición y promoción. Todo ello ha llevado a un nuevo fenómeno que en realidad es un viejo fenómeno que ahora es masivo. En la próxima entrega, el mundo Pro-Am. 

 

Más en la serie de Newsonomics:

comunicacion

Public parts en español

Después de unos días alejado del blog para coger fuerzas, vuelvo con energías renovadas y con una gran noticia bajo el brazo. Ya está disponible en español Public parts de Jeff Jarvis.

Bajo el título de Partes públicas: Por qué compartir en la era digital mejora nuestra manera de trabajar y vivir, Gestión 2000 ha editado el libro del que hablamos en su momento tanto aquí como en una nueva entrega de lecturas 2.0. Con esta edición en castellano, ya no tienes excusa para leer un libro que aporta una mirada muy necesaria a las nuevas realidades que nos traen los cambios tecnológicos. Como dije hace un par de meses:

La tecnología ha cambiado nuestra forma de ser, y como nos encontramos en esta época de cambio de paradigma, hay mucha resistencia al cambio y miedo a lo desconocido. ¿Qué cosas necesitamos mantener privadas y por qué? ¿Cuáles son las raíces de nuestro temor a perder la privacidad? ¿Cómo relacionamos las diferentes visiones de la privacidad que cada persona tiene? Son preguntas que todos debemos empezar a tener en cuenta. Al igual que en la vida real, en internet cada persona debe poner sus propios límites a lo que quiere compartir con los demás, pero también tiene que sopesar las oportunidades que se pueden perder si no se es público, como recuperar amistades o hacer nuevas relaciones y contactos profesionales.

 

comunicacion periodismo

El viejo orden cambió, supéralo

Continuamos con las tendencias sobre el futuro de las noticias examinadas por Ken Doctor en Newsonomics y hoy nos paramos en la que quizás sea la más cruda de todas. Para la prensa imprensa, el viejo mundo de las noticias se fue y hay que superarlo, queramos o no.

 

 

Una cosa es segura. El cambio tecnológico y la transformación digital era algo demasiado extraño para que las empresas periodísticas pudieran asimilarlo y actuar en consecuencia. Por eso, habiendo fallado en reformarse y reestructurarse cuando tenían tiempo y dinero para hacerlo, han ayudado a sembrar las semillas de su actual proceso de autodestrucción.

Es duro, pero hasta que no aceptemos que el viejo mundo se fue, no podremos avanzar y comenzar el difícil trabajo que es construir el nuevo mundo de las noticias, en el que el papel no es ni puede ser el principal soporte de la información. Los periódicos son un anacronismo, un producto caro y nada ecológico que nos ofrece las noticias de ayer.  Antes, tenían su razón de ser, pero las posibilidades que nos da hoy la sociedad de la información han convertido a la prensa escrita en algo obsoleto, al menos en su versión diaria.

A todo esto hay que sumar una revolución de la publicidad. Los anunciantes se están desplazando a la web y la porción de los medios impresos en la tarta publicitaria disminuye sin cesar. En general, internet funciona mejor que los medios tradicionales para muchos anunciantes, porque hace más y más fácilmente.

Además, está el hecho incontrovertible de que cuando tu competencia no cobra, es difícil hacer que los consumidores paguen por tu producto. Hay bastante contenido gratuito y de la calidad suficiente para que la mayoría de los lectores queden satisfechos.  Esto no quiere decir que el periodismo de calidad esté también condenado a desaparecer, porque no se puede asociar el continente al contenido. Seguirá habiendo periodismo de calidad en las webs, en las radios, en las televisiones y en los medios impresos que sobrevivan.

En resumen, la mayoría de empresas periodísticas han fallado en adaptarse y comprender que deben basarse en generar noticias e información, no en imprimir periódicos. Para eso están las imprentas.

 

Y en la próxima entrega: El arte de usar el contenido de otros.

Más en la serie de Newsonomics:

 

comunicacion periodismo

La abundancia para los clientes es escasez para las empresas

Grifo

He hablado en varias ocasiones en el blog de la sobreabundancia de información en la que vivimos. En su mayor parte, está generando efectos positivos para la sociedad pero no hay que olvidar las otras consecuencias. Esa abundancia se traduce en escasez para las empresas de la información. Me explico:

  • Las empresas periodísticas disfrutaban de un monopolio virtual sobre la información. Ahora lo han perdido y la abundancia de lectores/oyentes/televidentes de que disfrutaban se ha tornado escasez.
  • Si antes las empresas de información controlaban el flujo de la misma, decidiendo qué veía la luz y qué no, ahora la información es libre, no hay gatekeepers que puedan pararla.
  • En lugar de reconocer el problema, que es que la audiencia que se marchó no va a volver, estas empresas intentan aplicar viejas soluciones (promociones, recortes, más publicidad) para nuevos problemas (fragmentación, pérdida de credibilidad, crisis publicitaria).
  • Antes, las empresas podían definir los precios de la información: este libro cuesta tanto y este periódico cuesta tanto porque yo lo digo. La nueva situación económica descoloca a las grandes empresas periodísticas, acostumbradas a márgenes de beneficios altos, demasiado para lo que el mercado realmente demanda.

La industria musical ha gastado millones en luchar contra el cambio de paradigma. La industria editorial está yendo por el mismo camino. ¿Qué hará la industria de la información?

 

comunicacion periodismo

Redefinir y reinventar lo local en el periodismo

Continuamos con la serie dedicada a Newsonomics de Ken Doctor y las doce tendencias para el futuro del periodismo. En esta tercera entrega, examinaremos el auge de lo local en el periodismo. Aunque el fenómeno de los periódicos locales es más propio de los Estados Unidos, por su gran extensión, el caso de España podría ser comparable, con tres o cuatro diarios fuertes a nivel nacional, y el resto periódicos regionales.

En el caso de los diarios estadounidenses, los diarios locales han sufrido lo peor de la crisis, con grandes cabeceras metropolitanas como The Dallas Morning News o The Miami Herald sufriendo caídas de circulación de dos cifras. Algunos diarios afrontan ese descenso eliminando días de publicación en papel, consiguiendo la paradoja de diarios que no son diarios o son incluso semanales. Otros, en cambio, abandonan por completo el papel para centrarse en su versión online.

Las grandes empresas periodísticas dedicadas a lo local, en su mayoría periódicos, no solo están reinventándose, sino que están adelgazando su plantilla en un cambio que será permanente. Las empresas periodísticas pequeñas están encontrando nuevas formas para crecer, gracias al interés del público y las nuevas oportunidades para la financiación.  El punto de equilibrio en el que se encuentren estas dos tendencias está todavía por verse.

Todo esto lleva a la tercera tendencia de las Newsonomics: Redefinir y reinventar lo local. Redefinir porque el término local abarca más cosas que una simple circunscripción geográfica. Y reinventar porque hay que adaptar el periodismo local para responder a las clásicas 6 W del periodismo desde la perspectiva del autor: quién hace el periodismo (recordemos que el periodista ya no tiene el monopolio de la noticia), cómo lo hace, cuándo lo hace, por qué lo hace, a quién lo hace y qué es lo que hace.

Hay que redefinir, porque local ya no es tan simple como una ciudad o una comunidad. La web nos permite ser tan local como deseemos, y la empresa periodística puede ampliar el alcance de sus noticias con la tecnología ofrecida por otros operadores como Google. Y de la misma forma, no necesitamos tener toda la información en una sola página y menos cuando no es local, porque podemos acudir a las fuentes directamente.

Todos estos cambios y el paso del papel a la web significa que, al final, las empresas periodísticas deben afrontar un cambio fundamental en su mentalidad, pasar de la cultura de crear un producto de consumo diario como es el periódico impreso a un modelo de redacción 24/7, que es lo que demanda la web y los nuevos usuarios. Y esa es una transición obligada, tal y como examinaremos en la siguiente tendencia: El viejo mundo de las noticias se fue, supéralo.

Más en la serie de Newsonomics:

 

comunicacion periodismo

¿Cuánto cuesta un periódico?

El precio de un periódico es algo que ahora mismo está en tela de juicio. Por un lado, tiene que ser un precio asequible y popular pero, por otro, tiene que adecuarse a las necesidades crecientes de un producto que es muy caro de hacer y cada vez compra menos gente. Por ello, el aumento de precio de El País desde el pasado lunes es un paso adelante en el proceso de hacer a los periódicos un producto de lujo para minorías.

Puede parecer paradójico, pero es así. Los periódicos impresos se están convirtiendo en un artículo de lujo. Es un producto muy caro de hacer y distribuir, que requiere de grandes infraestructuras y cuyo precio todavía no reflejaba completamente esa realidad. La crisis económica mundial, unida al impacto de la red en el consumo de información, ha hecho que estas carencias salgan a la luz, a menudo con consecuencias trágicas.

El coste de un periódico es mucho mayor del que la mayoría de la gente está dispuesta a pagar. Piénsalo, ¿estarías dispuesto a pagar dos euros por un diario con las noticia de ayer? El modelo de periódico tal y como lo conocemos nació a finales del siglo XIX, cuando el papel era el método más fácil y asequible de llegar al mayor número de personas y no había manera de contar las noticias según pasaban. Hoy eso ya no es así y el modelo del periódico no está muerto, tan solo está mal enterrado.

Pero que no me acusen de querer matar al periodismo por decir que el periódico está muerto. Sostengo que el modelo del periódico está muerto, pero eso no significa que el periodismo también lo esté. Todo lo contrario, hay más oportunidades que nunca para los periodistas que estén dispuestos a asumir riesgos y crear nuevos modelos. El periodismo del siglo XXI todavía no ha nacido, y necesita buenos periodistas que ayuden en el parto.

Los periódicos no morirán. Seguirán publicándose, pero como he dicho antes, serán un producto de lujo con tiradas mucho menores que ahora y precios mucho mayores. Y la cabeza de lanza del periodismo serán los nuevos medios en internet que aún están por nacer. Medios que trabajarán con la base de que el precio de la información es cero y que aportarán más cosas que únicamente contarte lo que pasa. Medios que se financiarán con publicidad, con donaciones, con patrocinios, con suscripciones, ofreciendo cursos y seminarios, con las ventas de sus e-books, con todos esos métodos a la vez o con otros que ni siquiera imaginamos.

Ese es el futuro y no hojas de papel muerto.