EScomunicación

Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

Lecturas 2.0 esenciales: Riptide: Una historia oral del choque entre periodismo y tecnología

Deja tu comentario

Hace algunas semanas, hablamos aquí de Riptide, un estudio del Laboratorio de Periodismo Nieman de la Universidad de Harvard en el que se ha realizado una historia oral de los cambios que ha experimentado el negocio del periodismo en los últimos treinta años. Escrito por John Huey, Martin Nisenholtz y Paul Sagan, creo que es uno de los proyectos más interesantes que se han hecho sobre el cambio de paradigma de la industria periodística hacia internet, y todos los altos y bajos que ha habido en ese camino. Después de haberlo leído, aquí tenéis mi reseña del mismo.

La caída en desgracia de la industria del periodismo no es un tema nuevo (desde luego no para los lectores del blog) y otros textos, como Periodismo Post-Industrial, también han analizado el cambio de paradigma hacia lo digital y la disrupción generada por las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los medios de comunicación. La diferencia fundamental entre Riptide y otros estudios es que se basa en más de 60 entrevistas a personalidades de todos los ámbitos de la comunicación y la tecnología; en dichas entrevistas se recogen todos los hitos de la caída de la industria del periodismo, creando una línea de tiempo desde los principios de internet hasta la actualidad.

Aunque en el periodismo siempre ha habido mentes innovadoras y visionarios que podían imaginar el futuro, es evidente que no se les ha hecho caso, cumpliendo la denominada Ley de Amara (por Roy Amara): Tendemos a sobreestimar el efecto de una tecnología en el corto plazo y subestimar su efecto en el largo plazo. La historia reciente de la industria periodística en todo el mundo es buena prueba de ello.

Durante el siglo XX, cada nuevo medio de comunicación de masas aprendió a coexistir con el anterior. La radio convivió con los periódicos y la televisión con la radio; cada medio tenía su mercado y su target claramente diferenciado. La llegada de internet como plataforma transmedia que absorbe a todas las demás ha roto ese equilibrio y de todos los medios, ha sido la prensa escrita el más afectado. Riptide es un paseo histórico por ese fenómeno, comenzando con los primeros experimentos con teletexto y el nacimiento de AOL, con el que muchos estadounidenses comenzaron a navegar por internet. En aquella época, uno de los mayores retos para las compañías ya establecidas que querían entrar en la red no era encontrar modelos de negocio exitosos, sino establecer una cultura online dentro de ellas.

Al tiempo que AOL comenzaba a introducirse en todos los hogares, Tim Berners-Lee desarrollaba los protocolos de la World Wide Web, creando en la práctica internet como la conocemos hoy. El primer sitio web fue puesto en línea en 1991 y un par de años después nacieron los primeros navegadores, como Mosaic o Netscape, que hicieron internet accesible para todos, introduciéndola en la cultura popular y el comercio masivo. El concepto de una red libre y sin limitaciones era algo nuevo y aparentemente incompatible con el negocio de la prensa escrita. Los periódicos, a pesar de ser muy rentables, estaban llenos de limitaciones: las limitaciones en la fabricación y distribución, las limitaciones de espacio para contar historias o las limitaciones que imponían los anunciantes para colocar sus anuncios. Internet ofrecía todas las ventajas y ninguna de las limitaciones, o al menos, eso parecía. En todas las compañías de medios, surgieron los primeros entusiastas que saltaron a las aguas de la red con entusiasmo. El futuro estaba al alcance de la mano, y fue cuando muchos medios cometieron su pecado original en la red.

EL PECADO ORIGINAL

En esa época fue cuando comenzó a verterse el contenido de los medios en la red de forma gratuita, lo que para muchos es el origen de todos los males que aquejan hoy a la industria periodística. Todo comenzó con la creación de Yahoo News, que usaba los teletipos de Reuters para ofrecer noticias gratis a sus visitantes; en aquel momento, nadie se planteó cobrar por los contenidos, lo que quería Yahoo era aumentar su audiencia lo más rápidamente posible. El resto de medios le siguió, gracias a la expansión del lenguaje HMTL, que permitía hacer nuevas páginas dinámicas e interactivas en mucho menos tiempo de lo que hasta entonces era posible. De repente, gracias a internet los editores no tenían que pasar por AOL o Compuserve y podían, en cierto sentido, “poseer” a sus lectores y generar ingresos publicitarios directamente. Y todos ellos ofrecieron sus contenidos gratuitos para conseguir la mayor cantidad de visitantes y, a través de ellos, los mayores ingresos publicitarios.

En aquellos mediados de los 90, la mayoría de los grandes medios de comunicación establecieron sus páginas web y pronto se hizo evidente una tendencia: las grandes empresas de medios no apreciaron el valor de los ingenieros en lo que esencialmente fue una revolución tecnológica y, como consecuencia, la innovación era prácticamente inexistente. Sin ingenieros que entendieran las particularidades de la industria periodística, ésta no podía innovar y ofrecer nuevos productos, así que en cuanto otras compañías más innovadoras comenzaron a hacerlo, la industria periodística pasó a un segundo plano. Clayton Christensen lo resumió en el dilema de los innovadores: incluso la empresa más brillante vacila ante la innovación, porque en un primer momento esa innovación parece inferior al actual producto, pero a medida que la innovación mejora y gana cuota de mercado, ese producto original pierde valor y puede desaparecer. Eso es lo que ha ocurrido con internet y la prensa escrita.

Nadie ejemplifica mejor ese proceso que Google. Lo que comenzó como un mero buscador más logró, gracias a la eficacia de su algoritmo de búsqueda, ascender a los primeros puestos en su categoría; con los Adwords y la posibilidad de insertar anuncios adecuados a las búsquedas que uno realiza, Google se ha transformado en una nueva empresa de medios, y ha sido gracias al mismo elemento que hizo tan rentable a las antiguas empresas de medios: el dinero proveniente de la publicidad. Cuando los ingresos publicitarios de Google superan los de la industria periodística en su conjunto, no es de extrañar que los medios vean peligrar su antaño estable negocio; y es que, como negocio, la industria periodística ha girado siempre en torno a la publicidad, pero pocos en los medios lo han visto desde esa perspectiva, y es una de las causas por las que los medios están como están.

EL DESPLOME DE LA PUBLICIDAD

La publicidad cayó, como todo lo demás, a causa de la crisis financiera de 2008, pero al contrario de lo que ocurrió en la recesión de Estados Unidos de 2003-2004, donde la publicidad en internet también se desplomó, en esta ocasión se mantuvo e incluso creció, frente a la publicidad en prensa escrita que no ha hecho más que caer desde esa fecha. De ahí que los medios de comunicación, particularmente los periódicos, estén inmersos en un proceso de recortes, expedientes de regulación de empleo o incluso ventas a magnates de la red.

El nacimiento de los blogs permitió que algunos periodistas pioneros pudieran librarse de ese destino. Gracias a la tecnología de WordPress, Blogger y tantas otras plataformas, cualquiera podía publicar fácil y rápidamente sus contenidos en la web y los periodistas comenzaron a usarlo para acceder a los lectores sin la intermediación de las empresas de medios y algunos de ellos, como Andrew Sullivan u Om Malik se han convertido en marcas en sí mismos. Esto es así porque la red ha permitido que los costes de empezar un nuevo proyecto periodístico hayan bajado; la barrera está en un punto tan bajo que cada vez hay más medios nativos de internet, y la prensa como medio de comunicación de masas está en declive. Medios como The Economist o el New York Times pueden sobrevivir, pero el resto está abocado a reconvertirse por completo y redefinir su esquema.

Los periodistas se han caracterizado siempre por su habilidad para hacer análisis en profundidad y ricos en contenido pero se priorizaba el ser el más rápido, el primero, el que suelta el scoop. Ahora, esa prioridad no tiene ningún sentido, porque las TIC han hecho que todos tengamos las mismas posibilidades de ser los primeros; pero no todos podemos ofrecer análisis contrastados y bien investigados de la realidad, ahí es donde el periodismo tiene su baza para reinventarse en esta nueva era.

Esto es solo un pequeño resumen de lo que nos podemos encontrar en Riptide; a la espera de una versión en castellano, podéis descargarlo en inglés en este enlace, o a través de la biblioteca virtual de EScomunicación. Os animo a ello, pues, a pesar de estar excesivamente centrado en Estados Unidos, Riptide es una lectura esencial para comprender cómo ha llegado la industria de los medios de comunicación a la situación en que se encuentra.

 

Si te gustó este post, compártelo.