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Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

Lecturas 2.0 esenciales: El periodista en la encrucijada

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Hace unos días que terminé el informe El periodista en la encrucijada, del que ya hablé aquí, y puedo decir que me ha dejado con sensaciones contrapuestas. Por un lado, es un excelente estudio, en el que se ha entrevistado a varios periodistas de prensa, radio, televisión e internet y se han conseguido unos datos estadísticos muy valiosos, además de una gran cantidad de agudas reflexiones sobre el futuro del periodismo. Pero por otro, noto al estudio carente de unidad, como si cada uno de los autores de los capítulos hubiese trabajado por su cuenta, sin saber que hacían sus compañeros. Que haya múltiples citas duplicadas una y otra vez a lo largo del libro no hace más que reafirmarme en esa impresión; por muy buenas que sean las reflexiones de Virginia Pérez Alonso, por ejemplo, no necesito que me las repitan en cada capítulo.

El estudio parte de algo que todos deberíamos de dar por sentado: la información ya no es patrimonio exclusivo del periodista. Es algo tan obvio que no haría falta ni decirlo pero para muchos no lo es tanto y por eso vale la pena recalcarlo. La consecuencia: el gran reto del periodismo es ahora hacerse necesario, toda vez que la información ya no es fruto exclusivo de su tarea y que el periodista ha dejado de ser el único intermediario entre emisor y receptor.

En este sentido, hay que evitar cometer otro error de bulto que es confundir la naturaleza del principio básico que gestionan los periodistas, el derecho a la información, un derecho que no es de los periodistas sino de los ciudadanos. Los periodistas, en cuanto periodistas, no tienen derecho a la información, son los ciudadanos y la sociedad los que lo tienen.

 

 

IRRUPCIÓN DE LA RED

En este escenario de crisis económica y de modelo ha aparecido internet y ha cambiado de forma definitiva el negocio periodístico. La red ha roto con los viejos territorios bien establecidos de cada medio. La crisis ha debilitado las barreras de entrada y ha facilitado la aparición de nuevos medios y el aumento de la competencia informativa. Esto ha pasado casi siempre en tiempos de crisis y no podemos dejar de lado que el periodismo es una industria más y funciona como tal, buscando la subsistencia y los beneficios.

Así, los medios se han encontrado con que, más allá de sufrir las repercusiones de la crisis económica, han de competir con otros agentes que han irrumpido en el mercado y que, aunque no se dediquen a hacer periodismo, sí compiten con ellos en términos de audiencia y publicidad. Los canales de comunicación son muchos más y mucho más amplios y por lo tanto, pierden peso los medios tradicionales.

El problema fundamental al que se enfrentan los medios en este contexto es cambiar el modelo de negocio, pasar de un negocio orientado a ingresos por productos concretos a un negocio orientado a maximizar los ingresos por usuario. Y hay que cambiar el modelo de negocio porque un medio que no genere suficientes ingresos por sí mismo, es decir, en venta y publicidad, tiene que buscar otras fuentes, y ahí es donde reside el peligro de no poder ser independiente.

 

 

LA NUEVA AUDIENCIA

La audiencia ha cambiado y ya es parte integrante de la redacción, porque hay que contar con ella, es activa, sabe lo que quiere y tiene las mismas herramientas que el periodista. No necesita una imprenta, no necesita una licencia de televisión o de radio y es capaz de informarse sin necesidad de intermediarios como era el periodista. Y si la audiencia no encuentra dónde expresarse, crea sus propios medios.

La actitud del público hoy día es totalmente diferente, porque tiene múltiples vías de acceso a la información y múltiples herramientas para emitirla. Es un público heterogéneo, cuyas decisiones a la hora de consumir contenidos no dependen necesariamente de la calidad de la información. Y no hay más que ver cualquier índice de las noticias más leídas en un periódico digital para comprobarlo.

Este desapego de la audiencia viene motivado también por la degradación de los medios, una de cuyas causas es la excesiva politización. Hoy en día, periódicos, radios y televisiones no venden información, no venden contenido, venden ideología. Los periodistas son los más afectados por la crisis de los medios, pero no se muestran muy autocríticos con algunas de sus causas, como es la politización, y tienden a echar balones fuera. Y la audiencia se da cuenta.

 

 

LOS NUEVOS PERIODISTAS

Ante todos estos cambios, los periodistas deben renovarse y volver a los orígenes.  En los últimos treinta años el periodismo se ha convertido en una profesión de clase media con aspiraciones de nuevo rico, al menos mentalmente. Y eso ha hecho que se aleje de la sociedad y se arrime a las esferas de poder, perdiendo el contacto con la sociedad real. Lo bueno es que eso puede remediarse volviendo, simplemente, a hacer periodismo.

La misión esencial del periodista ha sido siempre, y seguirá siendo, contar historias y contarlas de la mejor manera posible. Aunque cambie el entorno y los ingredientes, la esencia permanece, que es el tratamiento adecuado de la información y responder de su fiabilidad. El periodismo sigue siendo lo de siempre: la información, la verificación y la emisión.

El terreno del periodista ha sido siempre la calle. Ahora tiene dos calles: una física y otra que es virtual, pero que es igual de real, porque la integran personas que están allí y haciendo cosas. Esas dos calles se traducen en un volumen de posibles temas para seleccionar al que jamás se había enfrentado el periodista, por no mencionar esa tercera e ingente vía que es la que procede del comunicador institucional. Por ello, el nuevo periodista tiene que estar necesariamente más cualificado de lo que estaban sus antecesores.

 

 

SOBREABUNDANCIA DE INFORMACIÓN

La sobreabundancia de información hace que la sociedad reclame y aprecie otras funciones típicamente editoriales, como son la selección, jerarquización y valoración de los hechos, tareas que hasta ahora se asociaban a la mediación periodística y que ahora empiezan a compartirse con nuevos actores. El usuario, el consumidor de información, cuya saturación ya no es preciso ni mencionar, demanda orientación, clarificación, seguridad, credibilidad y utilidad.

En este panorama de exceso de información, el periodismo tiene tanto o más valor que nunca porque, desde siempre, una de sus labores ha sido separar el polvo de la paja, elegir entre una gran cantidad de información aquellos datos auténticamente relevantes para la historia que se quiere contar. Sencillamente, no hay ninguna profesión más capacitada para esa función.

Es en ese aspecto donde deben destacar los nuevos periodistas y donde deben adquirir la condición de profesionales. Y es que no hay que olvidar que si hablamos de periodismo profesional es porque alguien paga a alguien que se dedica profesionalmente a ello. Es una obviedad, pero como tantas otras, a veces se nos olvida.

Por eso, los nuevos periodistas deben estar mejorando y formándose continuamente. En los últimos quince años se han producido más avances tecnológicos que en los últimos cincuenta, afectando a todos los aspectos de la vida y todas las industrias y profesiones. Sería de estúpidos que los periodistas no se adaptaran a esos cambios con la excusa de que “llevo veinte años trabajando así . Tienen que estar mejorando en su profesión y aprendiendo algo nuevo cada día, y más cuando una de las características por las que los periodistas amamos nuestro trabajo es que no hay dos días iguales.

 

 

CONCLUSIÓN

Como se puede ver, El periodista en la encrucijada es un estudio que da mucho que pensar y me alegra mucho que existan estudios así en castellano. Gracias a ellos, estudiantes, periodistas en ejercicio, académicos e interesados en el impacto de las tecnologías de la información en el periodismo tienen un excelente punto de partida para abordar el futuro de los medios de comunicación en general y la situación de los medios en España en particular.

Por todo ello, considero que El periodista en la encrucijada es una lectura 2.0 esencial. Si te interesa el futuro de los medios de comunicación, la desaparición de la prensa escrita y/o el cambio de paradigma comunicativo en el que nos encontramos, el estudio coordinado por Mª Pilar Diezhandino es una lectura obligada.

 

 

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