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Textos y reflexiones sobre periodismo, tecnología y la relación entre ambos

Archive for Diciembre, 2010

El fracaso de la Ley Sinde

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Finalmente, ayer se bloqueó en el Congreso la conocida como Ley Sinde. La disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible fue rechazada en la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso por todos los grupos parlamentarios menos el partido del Gobierno, culminando una jornada muy larga con aplazamientos de la votación, mentideros en los pasillos y protestas online y offline de la industria cultural y los internautas.

Ha habido mucha propaganda y mucha desinformación, por lo que lo primero que debe hacer cualquiera para formarse una opinión es examinar primero la famosa disposición final segunda (pág. 55 y siguientes de este PDF). Ese es el texto presentado por el Gobierno y no da lugar a interpretaciones: Crea una Comisión de Propiedad Intelectual dependiente del Ministerio de Cultura; la faculta para interrumpir servicios de la sociedad de la información y retirar contenidos si considera que violan la propiedad intelectual (algo que antes de esta Ley sólo podía decidir un juez); establece un procedimiento express de sólo cuatro días para ejercer esas facultades y limita la autorización judicial a la ratificación del procedimiento.

Con este texto, no es de extrañar que todas las asociaciones de internautas pusieran el grito en el cielo, pero es que la tramitación política ha sido, como mínimo, deficiente. Se ha colado de tapadillo como una disposición final en una Ley que no tiene nada que ver con la propiedad intelectual o internet, y el PSOE ha intentado su aprobación con el debate público mínimo, usando la competencia legislativa plena en la Comisión de Economía. El problema del Gobierno es que calculó mal los apoyos que podría obtener ante el rechazo de la opinión pública y se vio obligado a mendigar o comprar esos votos que le hacían falta, pero no ha podido ser.

El timeline de ayer también fue curioso. La Comisión comenzó ayer a las 12:00 y la primera votación estaba prevista a las 13:30, primero se aplazó a las 15:30 y luego a las 15:45; cuando ya toda España estaba impaciente, se aplazó la votación hasta después del Pleno de la tarde. Aunque la razón primordial era seguir negociando con CiU para intentar salvar la Ley Sinde, hay que decir que el aplazamiento también tenía su lógica por el Pleno, que comenzaba a las 16:00. La disposición final segunda era una votación entre cientos, y el proceso de votaciones de la Ley de Economía Sostenible podía durar fácilmente más de hora y media. Miembros de la Comisión, de uno y otro partido, tenían que intervenir en el Pleno, que debatía asuntos de importancia como el veto del Senado a los Presupuestos Generales del Estado, la Ley antitabaco o leyes orgánicas como la reforma del Estatuto de Extremadura o la reforma de la Ley Electoral General. Para los grupos más pequeños, era materialmente imposible poder hacer ambas cosas a la vez, así que el aplazamiento estaba justificado.

Ahora que ha sido rechazada, queda la cuestión de los vencedores y los vencidos. El principal derrotado es el Gobierno y su ministra de Cultura, a la cual creo que le queda poco en el cargo. Pero también hay que tener en cuenta a las sociedades de gestión y a los artistas que se posicionaron a favor de la Ley Sinde. Por un twitt, a Alejandro Sanz le han caído de todos los colores y un comentario de Miguel Bosé en Facebook ha generado el mismo rechazo de los internautas. Si ya la SGAE tenía mala imagen, después de esto, no ha hecho más que empeorar.

¿Hay vencedores? Políticamente, cualquier partido que ha votado en contra de la Ley Sinde podría ponerse las medallas y habrá que esperar a las declaraciones del día de hoy por si alguno lo hace. Pero los vencedores claros son las asociones de internautas, la blogosfera española y, en última instancia, todos nosotros. El debate de la Ley Sinde no era el debate de la propiedad intelectual (que es muy necesario), era el debate de si una comisión política podía tener atribuciones que corresponden al poder judicial o no. Y ante ese debate, no cabía otra postura que el rechazo total a la Ley Sinde.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

22 de Diciembre de 2010 a las 9:26 am

Ya os decía yo que el periodismo no está en peligro

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Y no hace tanto que lo escribí. Pero siempre tiene más peso cuando lo dice Paul Steiger, director de ProPUBLICA, en una excelente entrevista que aparece hoy en El País. Al igual que hice en su momento con la de Ariana Huffington, quiero destacaros una parte de lo mucho y bueno que se dice en la entrevista.

“P. Usted trabajaba en The Wall Street Journal cuando en 1996 se decidió que se cobraría por la edición online. Ese modelo se ha mantenido firme hasta ahora. The Guardian defiende la gratuidad absoluta. ¿Cuál es el modelo acertado para sobrevivir ante la crisis que vive la prensa?

R. No soy optimista respecto al futuro de todos los periódicos, pero sí lo soy respecto al futuro del periodismo. Creo que los dos modelos, de pago y gratuito, pueden convivir. Un lector quizá no esté dispuesto a pagar por leer el periódico en su ordenador, pero sí esté dispuesto a pagar por leerlo en su teléfono o en su iPad. Por eso los periódicos tienen que pensar en ellos como organizaciones de noticias en las que las diferentes plataformas se complementan. Antes la televisión te daba gratis informaciones que los periódicos solo te daban pagando. A cambio, tenías que tragarte los anuncios. Por eso creo que es importante separar el significado que tiene lo que está ocurriendo en el periodismo para periodistas del que tiene para los consumidores de noticias. Los últimos han ganado porque tienen acceso más rápido a muchas más cosas; por ejemplo, el tiempo, los goles de un partido de fútbol, la Bolsa. Y es gratis. Antes solo la prensa te daba esa información. Ahora hay muchos otros canales. Y la prensa tradicional ha perdido dinero por ello, pero hay que aprender a utilizar toda esa información en beneficio del periodismo. Hay que ser creativos. Por eso algunos medios tradicionales sobrevivirán y otros no. Pese a todo, creo que hoy el periodismo es mucho mejor que hace dos décadas. Basta con comparar las portadas de los periódicos de hoy con las de antes”.

 

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

19 de Diciembre de 2010 a las 10:11 am

Comunicación de crisis: El caos de los controladores

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Podría decirse que he sido una víctima indirecta del caos de los controladores este pasado puente de la Constitución. Indirecta porque no tenía que coger ningún vuelo ni he tenido que esperar en ningún aeropuerto, pero víctima porque ese fin de semana estuve de guardia y estuve echando horas y más horas cubriendo la crisis, así que puedo decir que he seguido en primera fila su desarrollo desde el viernes a primera hora hasta el pleno del pasado jueves. Y es lo que vamos a examinar a continuación, desde la perspectiva de la comunicación de crisis.

En este caso, nos encontramos ante un ejemplo de crisis que escapa al control de todos sus actores. Tanto los controladores como el Ejecutivo se encontraron sobrepasados por la situación y las acciones adoptadas por uno y otro reflejan ese hecho. Para los controladores (el colectivo culpable de la situación crítica del puente, y en eso todo el mundo está de acuerdo), el primer fallo fue salirse de los cauces legales y hacer una huelga salvaje que nadie cree que sea espontánea.

El segundo error, y el más importante en comunicación de crisis, fue no informar a la opinión pública y dejar claro qué hacían y por qué. El viernes por la tarde, hubo una rueda de prensa de los controladores en la que no se dijo nada del caos que ya entonces estaba comenzando a producirse. Durante toda la tarde del viernes y la jornada del sábado, no hubo una comparecencia pública por su parte, dando todo el protagonismo mediático al Gobierno y perdiendo cualquier oportunidad de explicarse ante la sociedad. Cuando se decretó el Estado de Alarma el sábado, toda España estaba ya en su contra y cualquier simpatía que se hubiera podido generar ya estaba perdida de antemano. Los controladores se vieron superados por la situación por no medir las consecuencias que podían tener sus acciones y por no explicar su postura ante la sociedad. Ya lo hemos dicho alguna vez, en una situación de crisis, la peor comunicación es no comunicar.

Para el Gobierno la situación tampoco era mucho más fácil. En los primeros momentos de la tarde del viernes 3, faltó una cara visible del Ejecutivo para explicar su postura. El presidente de AENA habló el primero, pero en aquel momento, las noticias eran cada vez más graves, con más y más vuelos cancelados y aeropuertos cerrados. La formación de un gabinete de crisis y la comparecencia del ministro Blanco por la tarde sirvió para que la opinión pública conociera la situación desde la perspectiva del Gobierno. Las dos siguientes declaraciones fueron a cargo del vicepresidente Rubalcaba, lo que aumentó la gravedad de la situación, que ya había sido suficientemente amplificada por los medios, que recogían en tiempo real la situación de aeropuertos y viajeros. Ya el sábado se declaró el Estado de Alarma, aprobado en un consejo de ministros extraordinario, y la normalidad comenzó a retornar a los aeropuertos españoles.

Aunque el Gobierno también se vio sobrepasado y tuvo que ir elevando el tono de los comparecientes ante los medios y las medidas que anunciaban en cada momento hasta llegar al extremo del estado de alarma, actuó correctamente en el sentido de dar información periódica y actualizada a la opinión pública, asegurándose así de que su visión de la historia fuese reflejada por los medios y dada a conocer a la sociedad. Pero hay un fallo en su actuación, y es la ausencia de Zapatero durante el fin de semana de la crisis. En una situación tan excepcional, es el líder quien tiene que poner cara a la actuación de la organización y que haya sido el vicepresidente Rubalcaba sólo servirá para alimentar especulaciones que no le convienen al Gobierno.

Pero esta crisis no ha acabado aún, aunque ya no sea portada en los periódicos. El Real Decreto del viernes 3 fue el detonante de la huelga salvaje y, aunque los controladores son los responsables, la causa última del caos fue dicha iniciativa del Ejecutivo. Evidentemente, nadie en su sano juicio pensaba que se fuera a llegar a los extremos que se llegaron, pero es un punto que puede pasar factura al Gobierno más adelante, sin ir más lejos, cuando se plantee (o no) la prórroga del estado de alarma. Aún así, el Ejecutivo tiene ahora la sartén por el mango, habiendo actuado como el sheriff que ha rescatado a los españoles de un colectivo que los tenía secuestrados. El problema vendrá si esta crisis pasa sin consecuencias, ya que es algo que la opinión pública no va a perdonar, y eso puede pasar factura al Ejecutivo que, de momento, ha sabido aprovechar la oportunidad en esta crisis.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

13 de Diciembre de 2010 a las 6:18 pm

Wikileaks, una nueva especie en el ecosistema informativo

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Desde hace unos cuantos días, hasta el menos enterado de los mortales conoce qué es Wikileaks y quién es Julian Assange. La revelación de más de 250.000 cables diplomáticos de Estados Unidos, apoyada y distribuida a través de cinco de los periódicos más influyentes del mundo, ha conseguido que hasta en las tertulias de bar se hable ahora del cablegate, de la denuncia por violación contra Assange y de las maniobras para impedir que Wikileaks siga operando.

Wikileaks es una muestra más del cambio que han producido internet en nuestra sociedad. En este caso, es la aparición de una especie nueva que ha aparecido en el ecosistema informativo y que es difícil de definir. No es un medio de comunicación, aunque haya periodistas trabajando en él. No es un ONG, aunque comparte características como el no tener ánimo de lucro o sustentarse por donaciones. Lo único que sí es, es un altavoz, cada vez más importante y con más potencia.

No nos engañemos, la detención de Lassange es accesoria. Wikileaks continuará sin él (de hecho, su sucesor puede dar mucha más caña) e incluso aunque desapareciera, surgirían muchos más sitios similares. El temor que genera Wikileaks en los gobiernos no es a causa de que pueda llegar a millones de personas, lo temen porque hasta ahora todo lo que ha sacado es verdad, han sido informaciones veraces que no se han podido desmentir ni probar que pusieran en peligro la seguridad internacional.

Las nuevas tecnologías han hecho posible que la información fluya como nunca antes. Cualquier intento de controlar el acceso a la información está condenado al fracaso, porque cualquier persona puede convertirse en un nuevo Wikileaks y comenzar todo de nuevo. No es que hayan cambiado las reglas de juego, que también, es que el mismo tablero ha sido sustituido por otro en el que todos podemos ver las fichas de los demás, y aquellos que esconden sus fichas pasan automáticamente a ser marginados del juego.

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

8 de Diciembre de 2010 a las 12:42 pm

Ayer fue un mal día para escribir

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Sí, el caos aeroportuario también ha afectado a este blog. No es que esté varado en algún aeropuerto, sino que la actualidad me obliga a echar más horas en el trabajo, con lo que no pude escribir el post sobre los datos del último EGM. Así las cosas, ese post será publicado la semana que viene, junto con otros dos relativos a Wikileaks y lo que supone de cambio de reglas del juego en el mundo periodístico, y la crisis de los controladores, desde la perspectiva de la comunicación de crisis. No me pongo fechas, porque a saber cómo tendré la semana, sacaremos tiempo de dónde se pueda. Y para aliviar la situación caótica originada por los controladores, qué mejor canción que esta… 😉

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

4 de Diciembre de 2010 a las 1:03 pm

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Pon un smartphone en tu vida

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Ya nadie puede dudar que el mercado de los smartphones es el más pujante de la telefonía móvil. Bien sea un teléfono Android, una Blackberry o un iPhone, poseer un superteléfono con capacidades superiores a los ordenadores de hace una década está hoy al alcance de prácticamente todos.

Y como segmento competitivo que es, los smartphones van adquiriendo características que hasta poco eran impensables en un teléfono móvil. ¿Reproductor DivX integrado? Lo tenemos. ¿Una camára de 12 megapixels? La tenemos. ¿Una pantalla de 4’3 pulgadas? La tenemos. ¿Un procesador de doble núcleo? Lo tenemos. ¿Una PSP? También la tenemos.  Tenemos muchas cosas, pero el gran problema de todos los smartphones es la batería. Cuando saquen una nueva tecnología o un nuevo modelo que aguante más de un día de uso intensivo, entonces sí que podremos decir que los smartphones podrán ser adoptados por el grueso de la población.

Aun así, nos encontramos en una carrera armamentística entre las compañías que hace que la vida útil de los teléfonos se reduzca al máximo. Por ejemplo, mi HTC Hero tiene menos de un año y ya estoy decidido a cambiarlo por un HTC Desire, a no ser que el próximo Nexus S me convenza. Por eso pienso que, en no mucho tiempo, vamos a llegar a un punto que los usuarios se harten y empiecen a demandar otras cosas de sus smartphones. Una batería decente será el primer requisito y luego que sean teléfonos sólidos, o bien de batalla como el Motorola Defy o bien de un sólo cuerpo como el HTC Legend o el iPhone.

A partir de ahí, cada usuario elegirá el teléfono más adecuado a sus necesidades. No es lo mismo usarlo como cámara de fotos en todas las circunstancias posibles que utilizarlo preferentemente para gestionar tus emails, para jugar a todo lo jugable o para hacer tethering. Para cada usuario habrá un smartphone que cumpla sus requisitos…

…incluso para aquellos que sólo lo usen para hablar por teléfono.

Foto: You are a geek

Publicado por Miguel Ángel Alonso Pulido

1 de Diciembre de 2010 a las 12:28 pm

Categorias: tecnología

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